Un universitario declara la guerra a las editoriales

El libro de McMurry

Noticias24.- Un estudiante anónimo con el apodo “EducatedMF” se tomó el trabajo de escanear las casi 1.300 páginas del libro “Quí­mica Orgánica 7ma. Edición” de John E. McMurry (editorial Brooks/Cole).

Luego, publicó el “torrente” (una forma de descarga distribuida) para obtener su copia digitalizada en el sitio de descargas ThePirateBay, agregando un mensaje que deja bien claro que ha comenzado la parte más cruenta de la guerra entre los “piratas” y los editores.

La declaración de “EducatedMF” la reseña el NY Times.

He aquí­ su mensaje:

Información del libro
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Organic Chemistry (7th Edition)
Autor: McMurry
ISBN: 0495112585

Este es el libro COMPLETO escaneado a .pdf con todos los capí­tulos separados. Archivo Winrar, sin contraseña.

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Si te gusta mi trabajo, demuestra que te importa, j****, más te vale compartir.

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Nota a todos los editores de libros para clases universitarias:

Mi persona y todos los demás estudiantes nos estamos cansando de que ustedes bastardos nos violen, reorganizando capí­tulos cada dos años sin añadir nada útil solo para vender más de su m*****.

Estamos de acuerdo con que ustedes necesitan que les paguemos dinero justo por su trabajo, en lugar de violarnos como a una p*** barata. Como ustedes no lo ven así­, vamos a ponerlo en términos que puedan comprender. No más dinero para ustedes. Esta m***** va a ser gratis desde ahora, para quien la quiera en formato digital.

Ustedes no son justos con los estudiantes, así­ que no seremos justos con ustedes. ¿Qué les parece esa ***** por el trasero? Se siente bien, ¿no es así­?

Las grandes editoriales de libros de texto universitarios hace ya meses que entraron en pánico y están contratando a cientos de empleados únicamente para escarbar en la red y detectar la piraterí­a, exigiendo que se eliminen las copias de los servidores que las alojan, bajo amenazas de acción legal.

Aunque los libros de texto tienen ya varios años siendo intercambiados en la red, desde las copias digitales que la editorial enví­a a los correctores hasta los ya impresos escaneados o fotografiados página por página, esta es la primera vez que llega a la “gran prensa” un mensaje de descontento por las tácticas abusivas de las editoriales para vender más libros.

En una relación similar a la que tienen no pocos médicos con la industria farmacéutica, algunos profesores universitarios reciben incentivos (y hasta sobornos) de parte de las editoriales para exigir las nuevas ediciones de un cierto tomo, siendo cada edición prácticamente idéntica a las anteriores. Lo cual es un serio problema para un estudiante, porque la “Quí­mica Orgánica 7ma Edición” de McMurry cuesta 209 dólares nuevo y hasta 110 dólares usado; en una conocida cadena de librerí­as venezolana encontramos varios textos de Quí­mica Orgánica con precios que oscilan entre los 165.000 y 195.000 Bolí­vares. Otros textos, como los que adquieren los estudiantes de arquitectura y diseño, llegan a costar 450.000 Bolí­vares.

Las previas generaciones de estudiantes lo toleraron comprando libros usados y fotocopias, pero los estudiantes de hoy están acostumbrados a conseguirlo casi todo gratis en la red: música, pelí­culas, series de TV y servicios.

El mundo se orienta hacia la digitalización de toda la información y esto hace difí­cil para los estudiantes comprender por qué deben gastar sumas exorbitantes cada semestre, cuando realizar una copia digital no cuesta absolutamente nada y, por su naturaleza, no reduce el número de copias que quedan para los demás. De allí­ que las editoriales comienzan a crear sitios web como Cengage.com, donde pueden comprar el libro completo en formato digital y capí­tulos individuales -según anuncia el sitio- por apenas 1,99 dólares, o bien pagar una suscripción semestral para leer en lí­nea cuantos libros quieran.

Pero las editoriales avanzan lentamente en estos esfuerzos (cuando no están intentando sabotear la transformación de la industria hacia la copia digital, como lo hicieron las disqueras), mientras que los estudiantes han creado redes de intercambio más eficientes y veloces, y podrí­a ser demasiado tarde cuando logren ofrecer sus catálogos completos: seguramente todos sus libros estarán, gratis, en algún lugar de la internet.

Fuera de los EEUU y Europa, la situación es peor. Incluso para quien tenga intención de pagar por el material digital, por ejemplo en las tiendas Apple iTunes y Amazon Unbox así­ como las tiendas de descarga de videojuegos, una legislación absurda y complicada de “derechos de autor” impide adquirir el contenido por la ví­a legal desde (nuestro caso) América Latina, obligando a potenciales clientes a recurrir a la piraterí­a.

Las editoriales justifican sus precios por el alto costo de la impresión del libro, pero casi siempre las copias digitales legales cuestan apenas un poco menos que la versión de papel. El caso de la versión legal en Coursesmart.com del libro de Quí­mica Orgánica de McMurry es vergonzoso: cuesta 109 dólares, y sólo puede leerse por 180 dí­as. Al cabo de esos 180 dí­as, el libro se hace inaccesible y desaparece para siempre del computador. Definitivamente, es un mal negocio para el comprador y no es de extrañar que se prefiera la copia pirata.

Con toda seguridad, un estudiante preferirí­a pagar una suma módica (que costeara la descarga y los gastos de escribir y producir el libro de texto, gasto que disminuirá cuando las editoriales abandonen la práctica perversa de “revisarlos” cada año para castrar la reventa de los libros usados) y emplear menos tiempo y esfuerzo en obtenerlo (conseguir el material buscado implica a veces horas de búsqueda, y una descarga torrent puede tomar dí­as en completarse). Pero, para cuando las editoriales logren un modelo de negocios aceptablemente práctico y a precios razonables, podrí­an encontrarse con una clientela completamente cautiva por la rebelión de los libros gratis.