Publicado el 08 de jun de 2011 4:32 pm |

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imagen:wikimedia.org

BERLíN (dpa) – Casi todo programa de computación de hoy en dí­a pretende que sus actualizaciones se instalen de manera casi automática. íšltimamente, la electrónica de consumo se ha unido a la fiesta de las actualizaciones. Pero, a diferencia de los programas de computación, las actualizaciones de aparatos electrónicos se hacen a nivel de firmware, un código de computación anidado dentro del accesorio, que le permite funcionar adecuadamente. La actualización del firmware, lamentablemente, suele ser un proceso largo, tedioso y complicado, pero para determinados accesorios resulta ser imprescindible, imposible de evitar.

La ventaja principal de las actualizaciones radica en éstas permiten a los fabricantes extender o adaptar las funciones de reproductores Blu-ray, consolas de juego, cámaras o televisores más allá de su fecha de venta, señala Michael Schidlack, jefe del departamento de electrónica de consumo de la asociación industrial alemana Bitkom, en Berlí­n.

En el pasado, por ejemplo, el comprar un televisor implicaba siempre una especie de compromiso, puesto que la tecnologí­a del aparato era inalterable. Hoy, todo ello ha cambiado. Uno de propósitos de las actualizaciones es rectificar errores que quedaron sin detectar en la fase de desarrollo del aparato, dice Andreas Stumptner, redactor de la revista alemana “Video Home-Vision”.

Otras finalidades de la actualización del firmware incluyen el optimizar la calidad de la imagen y el sonido de televisores o reproductores, o el proveer al aparato de nuevos codecs o funciones completamente nuevas, desde la posibilidad de que un reproductor Blue-ray pueda incorporarse a una red de hogar hasta que consolas de juego puedan prolongar la vida de sus baterí­as. En otros casos, se necesita la actualización para asegurar que el televisor o el reproductor puedan seguir siendo usados o que el accesorio siga siendo compatible con mecanismos anti-copia de protección de datos.

Uno de propósitos de las actualizaciones es rectificar errores que quedaron sin detectar en la fase de desarrollo del aparato

Pero el mantener un equipo actualizado puede ser también un quebradero de cabeza. Muchas actualizaciones son pesadas y tomar mucho tiempo en instalarse. Hoy en dí­a, se suele hacer caso omiso de actualizaciones automáticas de aparatos de electrónica de consumo. Y muy a menudo no es del todo transparente lo que se supone que deba realizar la actualización. En casos excepcionales, una actualización del firmware puede incluso eliminar recursos existentes previamente.

Es por ello que Stumptner aconseja seguir una norma: si el aparato está fucionando bien, déjelo, aunque haya una actualización del firmware disponible. Pero, si observa funcionamiento defectuoso, entonces busque firmware nuevo, que puede hallar en la sección “servicio” del sitio web del fabricante.

Para estar seguro, el consumidor sólo debe usar sólo actualizaciones oficiales proporcionadas en el sitio web del fabricante, aconseja Tatjana Halm, de la oficina del consumidor de Baviera. Desaconseja expresamente la búsqueda de actualizaciones en otras páginas de la web, porque éstas pueden contener versiones infectadas por hackers o firmware modificado. En ningún caso hay que dar información personal para obtener actualizaciones. Algunos fabricantes exigirán un pago por una actualización o por dar acceso a nuevas funciones mediante actualización del firmware, señala Halm. Aquí­, el consumidor debe estar seguro de saber de antemano qué recibirá por su dinero.

Si una actualización no soluciona el fallo o incluso introduce nuevos problemas, hay que plantear una queja, “en lo posible directamente al fabricante”, añade Stumptner. Sin embargo, los fabricantes suelen incluir descargos de responsabilidad junto con sus actualizaciones. En otras palabras: el consumidor es responsable de posibles daños resultantes de cambios en el firmware de sus accesorios.

El consumidor es responsable de posibles daños resultantes de cambios en el firmware de sus accesorios.

Todo esto cambia si la actualización es parte integral de una compra, dice el abogado alemán Carsten Ulbricht. En tal caso, la actualización y el accesorio son considerados “un bien adquirido conjuntamente”, por el cual el consumidor tiene derecho a exigir una garantí­a de hasta seis meses. Durante este plazo, el fabricante debe reparar o reemplazar el artí­culo si éste no funciona debidamente. En casos extremos es posible una reducción del precio de compra o la retirada del contrato de compra.

Pero el riesgo de dañar un accesorio al instalar una actualización a través de un CD grabado de forma manual, una memoria USB o una red es muy pequeño, señala Stumptner. Algo que no debe olvidarse es que jamás hay que apagar el accesorio ni desconectarlo de la red durante la actualización, a menos que el aparato así­ especí­ficamente lo requiera. En caso de duda, lo mejor es enviar un mensaje online al fabricante.