Publicado el 26 de abr de 2012 5:14 am |

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Foto: EFE / David Fernández / Imagen de archivo no relacionada con la noticia

(Caracas, 26 de abril. Noticias24) Una investigación de la Corporación Nuevo Arco Iris ha revelado la presencia de carteles mexicanos en la frontera colombo-venezolana y señalado a la Policía del Zulia como una “organización criminal”.

Demoledor informe

Una fundación colombiana presentó el miércoles un demoledor informe sobre los crecientes problemas de la frontera colombo-venezolana y cómo la tolerancia y corrupción por parte de autoridades de ambos lados tiene a esa zona como una de las más violentas, con 30.000 muertos en la última década, reseñó AP.

El informe de la Corporación Nuevo Arco Iris, dedicada al análisis del conflicto interno colombiano, tiene la forma de un libro de 533 páginas con el título “La frontera caliente entre Colombia y Venezuela”. Es editado por Random House Mondadori y fue presentado en una conferencia de prensa en el marco de la 25ta Feria Internacional del Libro de Bogotá.

Contrabando en la frontera

Uno de los investigadores y editor del informe, Ariel Avila, dijo que el trabajo es producto de año y medio de investigaciones y visitas a ambos lados de la frontera, con una extensión de 2.200 kilómetros y a lo largo de la cual habitan al menos siete millones de personas.

En esa zona, dijo Avila, se contrabandea desde Venezuela hacia Colombia anualmente al menos un millón de barriles de gasolina que generan unos 500 millones de dólares en ganancias para los grupos armados ilegales. Adicionalmente hay cruce de cocaína, así como actividad de las guerrillas y los paramilitares.

Esa actividad se produce desde hace décadas, pero se agravó al menos desde el 2007. En ese año, ante la necesidad de replegarse en Colombia hacia la frontera por la acción oficial interna y en medio de conflictos políticos entre Caracas y Bogotá, tales bandas se movilizaron hacia esa área limítrofe, dijeron los investigadores y León Valencia, director de la Corporación.

“Nido de hampones”

Pero adicionalmente, agregaron, en medio de las tensiones entre el oficialismo y la oposición en Venezuela, ambos bandos buscaron contactos con guerrilleros y paramilitares y “eso se les salió de las manos”, al punto que ahora esos grupos ilegales actúan por su cuenta en medio de la corrupción de cuerpos policiales y militares.

Algunos de esos cuerpos policiales y de la Guardia Nacional venezolana en zonas de frontera son “un nido de hampones”, dijo Avila.

Guerrilla

Además, destacó Avila, en el 2004 Venezuela realizó jornadas de cedulación de más de dos millones de colombianos y eso “permitió que una gran cantidad de testaferros (del narco), del ‘Bloque Norte’ de las AUC (o Autodefensas Unidas de Colombia, el paraguas que agrupó bloques o unidades del paramilitarismo) pasaran a Venezuela, como también guerrilleros de las FARC y el ELN” (como se conocen los grupos rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional, respectivamente).

“Este conflicto le llegó a Venezuela y Venezuela no tiene la institucionalidad como para combatirlo”, dijo Avila.

Tras decenas de visitas y entrevistas, incluyendo algunas con escoltas de jefes del narcoparamilitarismo ya capturados, el informe de Arco Iris asegura que tanto el gobierno de Venezuela como el de Colombia, que han negado apoyar a grupos ilegales como las guerrillas o el paramilitarismo, “no comprenden la dimensión del problema”.

Valencia, el director de la Corporación, dijo que aparte del texto aspiran presentar a los dos gobiernos datos confidenciales encontrados en su investigación, y que todo el trabajo busca simplemente ser un aporte para que los dos países busquen controlar esa situación.

El contrabando

Juan Ricardo Ortega, director de la oficial Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales de Colombia (DIAN), invitado al acto de presentación, no sólo reconoció la gravedad del problema del contrabando y el lavado de activos entre los dos países, sino destacó cómo tales actividades responden a una acción de mafias bien organizadas y que piensa cuentan con el apoyo de sectores bancarios y abogados.

Por la frontera, dijo Ortega, pasan al menos un millón de cajas de contrabando de whisky, el doble de lo que se importa legalmente al año en Colombia, además de 200 millones de cajas de cigarrillos. Apenas en el 2011 pudieron decomisar en Colombia unos cuatro millones de cajas.

“La dimensión de esto (el contrabando) está totalmente subdimensionada en la discusión nacional”, dijo Ortega al destacar la burocracia y la falta de instrumentos para combatir tales actividades. En el contrabando y lavado “tiene que haber gente con corbatas muy bonitas” o de altos niveles, pero “esa gente nunca ha caído…esa gente nunca la hemos conocido”.

Carteles mexicanos operarían en la zona

De acuerdo al documento lo más preocupante es la articulación de las bandas criminales con el crimen organizado trasnacional.

“Hay tres alianzas claramente visibles. La de los ‘Rastrojos’ con los Zetas (de México), que tienen una especia de comisionistas en Maracaibo. La de los ‘Urabeños’, cartel de Sinaloa y los carteles dominicanos. Además de los herederos de ‘Jorge 40’ con el cartel de Tijuana. Todas esas uniones de organizaciones se disputan el control de la frontera”, dice el investigador, quien llama la atención principalmente frente a la notoria presencia de dichos carteles mexicanos en la frontera entre La Guajira y Zulia.

Farc y ELN son una amenaza, pero no juegan un rol en el crimen organizado

Ávila indica que si bien las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) son una amenaza, no juegan “en este partido del crimen organizado, por lo que no son el gran problema de la frontera. El que sí lo es el que tiene que ver con la falta de control por parte de las autoridades de ambos países con lo que pasa en la frontera colombo-venezolana“.

El crimen en la zona se ha reconfigurado y abarca el contrabando “manejado por estructuras grandes como los ‘Urabeños’ y los ‘Rastrojos’. Dejó ser administrado por pequeños grupos para estar en manos de esas estructuras, en las que además se evidencian niveles de corrupción en las instituciones del Estado”.

Señalan a la policía zuliana como una “estructura criminal”

El reporte publicado por Semana señala que en el estado Zulia “la Policía parece una estructura criminal más”.

La responsabilidad de esta situación no es solo de las autoridades venezolanas, considera el autor, al indicar que “el tema no es Chávez. La frontera tiene realidades locales mucho más complejas que decir que es culpa de un lado o del otro”.

Así, expresa que Caracas y Bogotá no han discutido el tema “seriamente” para combatirlo.

Ávila expresa sobre la policía zuliana lo siguiente: “Es claro ver cómo la oposición es la que lo controla (…) se dice que entregaron a Valenciano, por ejemplo, para quedarse con el tráfico de cocaína”.

Con información de AP y Semana