Publicado el 28 de abr de 2012 6:25 pm |

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Foto: Miranda en la Carraca, de Arturo Michelena / Oleo sobre tela

(Caracas, 28 de marzo. Noticias24) - Francisco de Miranda es uno de los personajes más ilustres de la historia de la humanidad. Su biografía fluctúa entre el mito y la proeza tanto por su personalidad como por su obra.

Nació en Caracas el 28 de marzo de 1750. Era hijo del próspero comerciante Sebastián de Miranda, quien se empeñó en mejorar siempre la situación de su familia pese al rechazo de los blancos criollos por su origen humilde y posiblemente mestizo.

El 25 de enero de 1771, Francisco de Miranda se montó en un barco en el puerto de la Guaira con destino al mundo. Años después, ya habría participado en los tres grandes movimientos de la edad contemporánea: la Independencia de los Estados Unidos, la Revolución Francesa y la guerra por la Independencia de América Latina.

Sus memorias, como las de Giacomo Casanova, ayudaron a agigantar su leyenda, caracterizada por el empeño obsesivo en libertar el continente americano, su arrolladora personalidad y su capacidad para asumir el primer plano en los acontecimientos más trascendentes de la historia.

Foto: Monumento al Generalísimo Francisco de Miranda

Cuando Simón Bolívar, Luis López y Andrés Bello llegaron a Londres a entrevistarse con él con intenciones independentistas, se consiguieron a un mercenario que había peleado en el mundo, pero también con un intelectual lleno de ideas.

Francisco de Miranda era dueño de una personalidad arrolladora, tanto que en Europa temían la llegada de su verbo a América, tanto que le bastaba una entrevista para convencer a cualquier persona de cualquier idea, tanto que le chocó al mismo Napoleón Bonaparte que una vez fue a una fiesta ofrecida por el venezolano en Londres.

Por eso cobra vida la historia de que guardaba el vello púbico de sus cientos de mujeres, que era amante de la zarina Catalina de Rusia, o que en Francia era una celebridad entre la gente cuando cayó preso durante El Terror.

En todo caso, lo trascendente de Francisco de Miranda es su lucha en la llamada época de las revoluciones: siempre a favor de las causas de cambio, de libertad.

Llegó a Venezuela en 1806 con una bandera, un barco y un grupo de hombres para vender la idea de libertad e independencia. El mismo pueblo lo rechazó. Esa fue una de las constantes de su vida, correr, esconderse, hablar en el momento preciso, escapar incluso de los suyos.

Incomprendido por su tiempo, murió en una prisión de San Fernándo de Cádiz tras ser entregado por Bolívar y otros independentistas por haber capitulado con Monteverde en un acto de desesperación.

Murió en la cárcel. Sus restos nunca fueron hallados; sus palabras sí, y dan sentido a la palabra patria alrededor del mundo.

Néstor Luis González

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