Publicado el 01 de jun de 2012 6:33 pm |
(Caracas, 1 de junio – Noticias24) Desde el estudio de Noticias24 Radio, Isnardo Bravo durante su programa “Expediente Criminal”, analizó el síndrome de Münchhausen, madres que asesinan a sus hijos, con Oscar Misle, director y fundador del Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap) y con la socióloga Janeth Jiménez.
Las estadísticas indican que la mayoría de los homicidios de lactantes y niños son cometidos por mujeres. Esas mismas cifras arrojan un alto porcentaje de madres involucradas en maltratos físicos y abusos sexuales a infantes.
Janeth Jiménez, socióloga, comentó que “hay que mirar muy bien la situación familiar que tenemos como sociedad. Ese núcleo se ha ido disgregando o simplemente son disfuncionales”.
El estrés, el compromiso, las separaciones, entre otros motivos, generan situaciones dramáticas que en condiciones de peligro pueden inducir crímenes inexplicables.
“Ni es primer ni segundo mundo, es un problema de la sociedad. La familia puede ser disfuncional independientemente del país; las madres solteras, responden a un modo de vida de presión social, el nivel de desempleo, entre otros. No es un elemento exclusivo de los países del tercer mundo”, comentó Jiménez, haciendo referencia a que estos crímenes ocurren en todo el mundo.
Escuche la entrevista completa a continuación:
Con respecto a las cifras que señalan que en su mayoría son jóvenes las mujeres que cometen el delito, la socióloga comentó que “son madres que no han planificado su embarazo. El entorno la llevó a una vida maternal que le va creando ciertos temores, rabias y deudas que después se las va transmitiendo al hijo (…), ‘dejé de hacer tantas cosas por ti’, entonces esa rabia la manifiestas con violencia”.
Para la socióloga la familia se tiene que mantener unida pase lo que pase. “Argumentamos que es el problema del trabajo, el estudio, las responsabilidades y allí es donde no tenemos espacio, perdemos esos hogares, hay familia pero no funcionabilidad entre ellos”, comentó Jiménez.
La mujer es evaluada por todos: “Le puede pasar a cualquiera”
Oscar Misle, director y fundador de Cecodap, recordó que años atrás visitó el Inof y allí encontró el caso de una mujer que asesinó a su hija de 7 años: “Una médica estaba tomando medicamentos para adelgazar (…), hizo la comida para sus hijos, cosa que la estresada por no comer. Sirvió la mesa y su hija no quiso comerla, ella le pegó en el abdomen y la niña subió a su cuarto, donde murió. Cuando ella se percató de lo que había hecho, tomó el cuerpo de la niña y la lanzó por el balcón para que pareciera que fue un accidente, pero no aguantó la culpa y se entregó a las autoridades”.
“Eso le puede pasar a cualquiera en un momento de rabia o de ira no puedes controlar tus intenciones y le quieres dar una nalgada a tu hijo o sacudirlo, y sin querer lo matas”, dijo.
De este modo, Misle manifestó que “la mujer es evaluada por todos y se llena de mucho estrés, no sabe lo que significa todo el peso de la maternidad. Esa represión hace que no esté en condiciones de poderse controlar en cualquier momento”.
Aseveró que la violencia física para educar origina que con el tiempo se vaya lastimando con más intensidad, entonces llega un momento que “no la podemos controlar”.
“Es grave que el niño entienda la agresión ‘porque mi mamá me quiere’: Ese niño cuando va a consulta y nota que la madre le ha dejado de pegar dice: ‘Mi mamá ya no me quiere, porque no me pega’. Es importante entender que todas estas mujeres, independientemente de las que sean psicópatas, en algún momento se les pasó la mano y no lo pudieron notar”.
Alerta a las madres
Según Oscar Misle, uno de los aspectos más importantes que alertan a las madres de caer en la violencia o el asesinato podrían ser los siguientes:
+ Revisar con quién tengo el conflicto ¿el jefe, el esposo, el novio o el amigo?.
+ Chequear los comportamientos que nuestros antepasados utilizaban con las madres.
+ Ver qué hacen nuestros hijos y qué molesta tanto. “Los hijos son nuestros espejos”.
+ Preguntarse ¿cuál es mi historia?. Si existe la represión es sinónimo de alerta.
La historia de la madre es de suma importancia: la presencia de la violencia del país, la tolerancia, el contexto social, la familia y nuestro propio cuerpo.
“Mucho de nosotros pudimos estar en una familia donde no nos pegaban pero sí donde nos ignoraban. Eso va dejando heridas emocionales que muerden. Son heridas abiertas que no están conscientes y cuando comienzan a supurar es posible que ocurran estos desastres”, aseguró.
Se preguntó ¿Cómo no sentimos cuando le pegamos a nuestros hijos?: “Nos sentimos culpables al menos que sea un persona con patología (…). La solución no es la cárcel, es el apoyo. Porque cada caso debe revisarse por separado”.
“Hay que revisar y tenemos que reflexionar, preguntarnos cómo estamos educando a nuestros hijos”, concluyó Misler.
Por Daniela Nieves / Noticias24.

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