Publicado el 02 de ago de 2012 8:42 pm |
(Caracas 2 de agosto – Noticias24) Petare: punto de partida. Sector “5 de julio”. La señal de la televisora nacional avisa que están al aire, sus primeras palabras concretaban avances “solo posibles con la Revolución” del Gobierno nacional; según el rigor de una rueda de prensa le preguntaron y respondió, la entrada de una Cadena de radio y televisión interrumpe el aire, sin embargo él termina, se apagan las cámaras y sale.
Da ligeras instrucciones: “Ya está listo, dale”. Se incorpora a su puesto y saluda; no se siente en una entrevista, no responde, mas bien conversa; sale de Petare y habla: “Salió esto y vinimos porque el Presidente aprobó esto de la basura que es muy importante, porque se está comiendo la zona; bueno, el sábado se vio” (haciendo referencia a un acto de campaña del Presidente); y debe tener algo de cierto, porque durante la caravana hubo quienes buscaron mirador sobre los cerros de la basura.
Habló en forma de la campaña; de los intentos de desestabilización, de su aspiración a la gobernación de Miranda, de su incursión en Twitter, sin embargo aquí rescatamos su forma de contar lo social y lo humano.
“Cargábamos la cruz por dentro”
El 1 de agosto de 2011 el presidente Chávez hizo su primera aparición pública, había perdido cabello producto de su tratamiento; justo a un año de ese momento, hoy cuando todo parece haber terminado, ¿Cómo recuerda Jaua ese momento? él rememoró: “La primera etapa fue la más difícil, sobre todo porque en ese momento solo el canciller Maduro, el ministro Ramírez, el Gobernador Adán Chávez y yo sabíamos de la situación y a mí me tocaba dirigir el gabinete y verle la cara a los compañeros y compañeras ministras que obviamente intuían que algo estaba pasando, pero con disciplina asumían que no era el momento de saberlo”.
Elías, como le dice el Presidente, no le da al tema carga política, algo en el tono deja claro que lo vivió como un amigo: “Fue una situación triste porque los compañeros y yo cargábamos como la cruz por dentro del dolor del amigo, de la sorpresa, los afectos y la incertidumbre sobretodo en los momentos más críticos después de la segunda operación”.
Un presidente tiene una familia muy grande que también quiere saber de él, ¿qué tan difícil fue manejar esa realidad? “Siempre hubo la decisión del Presidente para informarle al pueblo venezolano, nunca pensamos en una opción de ocultarlo. Solamente el Presidente pidió tiempo para saber con certeza lo que tenía y para tener la fuerza espiritual para comunicarlo al pueblo”.
Como estar “al filo de la navaja” describió Jaua cada encuentro con la prensa que siempre hizo la pregunta obligada ¿cómo esta el Presidente? ¿Qué tiene? “No podía mentir, pero tampoco decir algo de lo que solo él tenía derecho a informar”.
“Epa, somos seres humanos
¿Esa experiencia los ha cambiado? ¿Hay una manera distinta de ver la realidad? Para Jaua la respuesta de primera mano es un “No”, para él ya la línea esta marcada, “aquí no habrá ni desenfreno revolucionario, ni pacto con la burguesía”.
Pero sí rescata lo humano y comparte: “A lo interno, quizás sí (…)Yo creo que desde la visión de las relaciones humanas dentro del equipo de Gobierno, que no es que hayan sido malas, solo que no había el espacio íntimo porque cada quien anda en una dinámica enloquecedora. Ahora nos dedicamos más a hacer cosas. Creo que hemos vuelta la cara hacia nosotros mismos. Epa, somos seres humanos”.
Con admiración comparte que aunque el Presidente se dio un tiempo, seguía preparándose para la lucha, siendo esto “el saldo positivo de una situación lamentable”. El Vicepresidente mira al frente y a los lados, evalua y sonríe, es ante todo amable.
El estilo de vida del revolucionario
El recorrido sigue, y ese espacio parece mostrar que los excesos que se podrían atribuir a un Vicepresidente no son tales, mas bien es modesto y se declara en combate de las excéntricas formas de vida de los políticos. Pero la pregunta salió ¿Cómo vive un revolucionario? “La conducta ética de vida corresponde a cada quien. Claro, en una revolución tiene que haber unos parámetros; pero aquí hay ministros que son profesionales y vienen de la clase media, media-alta, sería hipócrita cambiarlo y decir ‘me voy a vivir a un barrio’; ahí es cuando a uno le da risa los cuestionamientos morales de la derecha”.
“Yo he vivido los últimos 20 años en la misma zona: ¿no soy un revolucionario porque viva allí? Lo incorrecto sería que viviera en un barrio y ahora viva en el Contry Club (…) Pero aún hay excesos, sobre todo en los cargos medios, uno ve eso y se queda impresionado, eso no está bien y hace daño a la revolución, creo que hay cosas que un revolucionario no debe hacer”.
El chavismo crítico
Jaua evalúa en positivo la interpelación que hace el pueblo y el mismo Presidente a su gobierno, en su óptica “el chavismo tiene juicio crítico, y ese es uno de los avances; el pueblo está con Chávez, pero protesta, demanda y sabe cuál gobierno regional lo hace bien o mal, eso es un alcance de la revolución, un pueblo con visión política”.
¿La autocrítica es conveniente en un periodo electoral? “A ese sector que antes era pasivo, que se le compraba con una bolsa de comida o dándoles dinero cambió. El gobierno ha revertido el pensamiento de que los gobiernos le hacen favores a los pueblos. El pueblo sabe que la educación, la alimentación y la protesta son derechos; el compañero gobernador o alcalde que no sintonice con algo de lo que el pueblo ya es consciente, va a tener dificultades”.
“Lealtad al programa revolucionario, hostilidad irreconciliable con la burguesía, ruptura decisiva con lo social patriotas, profunda confianza en la fuerza revolucionaria de las masas: éstas son las principales lecciones de Octubre” son palabras de Trosky que esta vez hablarán de Elías Jaua. Esquina de Carmelitas, la llegada.
Por: Indira Guerrero/ Ronel González
Noticias24

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