Publicado el 27 de ago de 2012 11:04 am |

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Foto: Cortesía de La Verdad

(Caracas, 27 de agosto. Noticias24) - En una casa humilde a medio construir, un féretro blanco, cerrado, guarda los restos de un hombre que montaba guardia en el Destacamento 44 de la Guardia Nacional Bolivariana en la refinería de Amuay, del estado Falcón: Javier Enrique Atencio.

Era el segundo de seis hermanos, y nueve días antes de morir visitó a su familia en el barrio Arca de Noé, sector Las Mercedes de la vía a la Concepción, en Zulia.

La explosión en la refinería de Amuay se llevó la vida de más de 40 personas. Atencio fue uno de los 22 militares.

Freddy Atencio, hermano de Javier, lloró desconsolado y le dijo a su padre durante el velorio: “Se despidió de mi mamá cuando vino. Le dijo que le dejaba todo, le arregló los papeles, él mismo los sacó, le dejó hasta una copia de la cédula y le dijo: “Mamá, te hago heredera de todo, de todo, porque yo voy a estar lejos”.

Mi hermano estaba en el destacamento. Montó la guardia de esa noche. “Él le prometió a mamá construir la casa en diciembre para la familia en ese patio donde lo estamos velando”.

Javier Enrique Atencio fue el décimo herido identificado. De inmediato lo llevaron al Hospital Coromoto, pero llegó sin vida. Su padre agregó lo siguiente:

“Él me decía: ‘Papá, estoy contento’. Yo me sentía orgulloso de mi hijo militar. Son dos los hijos que tengo militares: él y Franco, que es sargento en la Aviación. El Ejército ha cumplido con todo, pero pedimos que cumplan con la palabra de mi hijo, no desamparar a su mamá, que su sueldo sea para su mamá y que construyan la casa para la familia porque eso fue lo que él prometió”.

Con información de La Verdad

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