Publicado el 28 de sep de 2012 8:27 pm |

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Foto: AVN

(Caracas, 28 de septiembre-Reuters).- Venezuela se preparaba para lanzar el viernes un satélite desde China, la más reciente jugada en los planes globales del presidente Hugo Chávez, mientras su rival en las elecciones lo critica por tener ambiciosas aspiraciones en lugar de resolver los problemas en casa.

A solo días de que se celebren los comicios presidenciales, las encuestas pronostican la lucha más cerrada para el mandatario de 58 años en sus casi 14 años de gobierno.

“Es el futuro que ya llegó (…) y que yo estoy seguro que el 7 de octubre vamos a defender”

Por primera vez Chávez enfrenta a un candidato único de oposición, el joven gobernador Henrique Capriles, que ha recorrido de punta a punta el país justo cuando el mandatario ha tenido que bajar su ritmo de campaña tras dos brotes de cáncer.

Capriles se ha burlado de los grandilocuentes planes globales de Chávez, asegurando que ha descuidado los problemas cotidianos como la creciente delincuencia y las fallas en los servicios públicos.

Concretando uno de esos proyectos, el Gobierno pondrá en órbita en la medianoche del viernes al satélite de observación Miranda, desarrollado en el país y publicitado como un logro de la “revolución socialista”.

“Esta noche lanzaremos el satélite Miranda. ¿Ustedes creen que la burguesía mantendría los satélites? Los venderían, los privatizarían”, dijo Chávez ante decenas de miles de seguidores en un acto en la ciudad oriental de Maturín.

“Es el futuro que ya llegó (…) y que yo estoy seguro que el 7 de octubre vamos a defender”, agregó.

Pensado para planificar urbanidades y vigilar las fronteras, el aparato se sumará al satélite de telecomunicaciones venezolano Simón Bolívar, lanzado hace cuatro años y también bautizado en honor a un héroe de la independencia.

Para celebrarlo, el Gobierno planea transmitir en vivo el lanzamiento en pantallas gigantes en Caracas y una fiesta en las calles de la ciudad.

Autocrítica

Mientras Chávez promete profundizar sus planes asistenciales financiados por los ingresos petroleros, que le han ganado la devoción de millones de venezolanos pobres, su rival busca ser una opción de centro volviendo a mirar al sector privado.

Venezuela vive polarizada entre el amor y odio a su figura, pero Chávez lidera la mayoría de las encuestas. Capriles ha venido acortando la brecha que los separa subrayando las principales asignaturas pendientes del Gobierno.

“(Chávez) habla de paz planetaria y son incapaces de garantizarle la paz a Guárico, de acabar con la delincuencia”, dijo Capriles el viernes en un acto de campaña en el central estado Guárico.

Chávez reconoció que muchos venezolanos pueden estar molestos por las fallas en los servicios públicos, pero pidió que le concedan otros seis años para arreglar los problemas.

“Alguna gente pudiera estar inconforme por fallas de nuestro gobierno, que no arreglaron la calle, que no llegó la luz, que se fue el agua, que no conseguí empleo, que no me han dado mi casa”, sostuvo Chávez.

“Eso podrá ser cierto en muchos casos, y yo asumo la autocrítica del gobierno revolucionario, y uno de mis compromisos para el próximo periodo de mi comienzo en enero 2013 hasta el 2019 es mayor eficiencia en la gestión de gobierno”, agregó.

Hasta ahora, la campaña ha sido más pacífica de lo que esperaban algunos venezolanos, pero los riesgos de una confrontación siguen latentes, sobre todo si durante la jornada electoral el conteo resulta muy cerrado.

Para terminar de convencer a los venezolanos indecisos, los dos planean grandes cierres de campaña la próxima semana.

Chávez asegura que Capriles es sólo un chico rico apoyado por la elite empresarial que planea acabar con sus proyectos sociales, algo que el opositor ha negado.

Durante los últimos días, el Gobierno de Chávez aceleró proyectos demorados, como la creación de una empresa mixta con Rusia y Vietnam para explotar crudo de la Faja del Orinoco, la inauguración de plantas de gas o un metrobus en la capital.

“Nosotros en la recta final sacamos toda la caballería”, dijo Chávez. “Caballería al galope, el ataque final”, añadió.

A pesar de todo, el ritmo de inauguraciones ha sido mucho menor que en la campaña anterior.

La apuesta de inversores extranjeros de que Capriles acabe con las nacionalizaciones de empresas y reduzca el rol estatal en la economía si gana comenzó a reflejarse en el mercado de bonos cuando el opositor redujo la distancia en las encuestas.

El precio del popular bono global 2027 de Venezuela trepó más de un 3,5 por ciento la semana pasada.

Por Pablo Garibian

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