Publicado el 29 de sep de 2012 7:21 am |
(Caracas, 29 de septiembre – Noticias24)- El inicio del fin de la campaña de Henrique Capriles comenzaba en Vargas deparando lo que sería el incio de una estrategia no menos que impecable donde el único protagonista es la calle.
Corría el mes de abril cuando Noticias24 hacía una cobertura especial del casa por casa realizado por el abanderado de oposición, que además llegaba de competir contra 4 personas que tenían la atención de muchos. Para ese momento, algunas personas lo veían con intriga mientras trataban de recordar su nombre. Era una campaña que empezaba tocando las puertas de hogares en pueblos escondidos donde hace mucho no veían a un político llegar.
Y el casa a casa se volvió un pueblo a pueblo y este, un recorrido de caravanas y concentraciones que han llenado las calles de cada uno de los estados visitados desde el lunes. Fueron 13 semanas de campaña que desembocaron en ríos humanos aupados por una euforia colectiva que se vive desde que lo divisan en un avión. “Que gentío”, decía este viernes en Trujillo donde ni siquiera un alma cabía.
La jornada: más de 14 horas diarias y con energía
Vargas, Barinas, Delta Amacuro, Monagas, Sucre, Aragua, Yaracuy, Carabobo, Trujillo y Guárico son los estados que hasta el momento ha visitado Capriles empujado por un río de gente que desborda a su paso. En cada uno de ellos se sigue un elemento común: la estrategia.
La jornada empieza temprano para Henrique Capriles. Con una agenda coordinada, pues no debe haber ni un error en la recta final, el candidato comienza el día con una imagen única cuando pisa un estado. Sin importar el calor o los impedimentos, la gente lo saluda desde el suelo con sus miradas hacia el cielo mientras su avión aterriza, pero la histeria se desata en ese momento porque lo sienten cerca y son pocas las veces en las que cientos de personas pueden ser paradas por las autoridades que impiden el paso a la pista.
A partir de ese instante, la atmósfera cambia y desde kilómetros se puede saber que el candidato ya llegó al destino solo por los gritos. Saluda, lo tocan, le dan regalos, todo esto, a escasos metros de la camioneta donde se montará para empezar la caravana.
Sin obviar ni un detalle, la música comienza a sonar y a su ritmo, como pueden, los carros se comienzan a mover. Las personas corren un poco más fuerte de lo que están acostumbrados para poder verlo en algún espacio vacío, aunque pocas veces lo logran, porque al levantar la mirada, miles de colores, banderas y rostros que se iluminan pintan la calle de una forma distinta.
Los kilómetros recorridos parecen pocos cuando cada rostro es una historia, y cada historia deja un recuerdo tanto en el que lo ve, como en el que lo vive. Y es que ni uno solo de los recorridos es igual al otro, porque en cada lugar una vida, un humano, una madre, padre o niño muestran la realidad de un país multicolor como este.
“Esto tiene que cambiar, debe cambiar y él va a hacer que cambie” decía un joven a Noticias24 en el estado Sucre mientras relataba que la inseguridad “se los estaba comiendo”. Pero lo sorprendente es que dicho joven era más bien un niño de tan solo 13 años cuyos ojos reflejaban experiencia, esa que queda en las personas que han tenido que sufrir a una edad que no correspondía.
Y mientras todo fluye, Henrique Capriles no se concentra en nada más que en los verdaderos protagonistas de este momento. El cansancio, agotamiento lógico de días sin dormir, no evitan que siempre extienda la mano o se tome las fotos que le piden, todo mientras la música grita que “cada vez son miles y miles los que están con Capriles”. Incluso nada le impide detenerse para consolar y escuchar a una familia que en Yaracuy, detenía su caravana para pedir justicia por aquel que nunca regresará.
Extiende sus manos con flores para las mujeres, lanza gorras al aire, y poco a poco, los lentes de las cámaras comienzan a captar que su rostro cambia, pues pareciera que se alimenta de la energía que miles de personas, sin importar nada, siguen con él.
Esta energía es la que lo empuja a saltar camiones o cualquier obstáculo para subir a la tarima y divisar a las personas que su sola presencia ha convocado y tal vez recordar aquellos momentos en los que las críticas a su discurso y a su forma copaban las primeras planas de los diarios del país. Pero ahora la situación es diferente. Lo que es noticia es la gente y la convocatoria, como fue el caso del estado Barinas que dejó impresionado hasta al candidato. Y desde ese día lunes en horas de la noche, la gente no ha parado de salir y con la imágenes son cada vez más los que quieren hacerlo.
Con majestuosos paisajes como los de Delta Amacuro o grandes concentraciones como las de Carabobo, en un estadio que dijo es el primer caraquista en llenar, Henrique Capriles pisa fuerte el suelo que lo ha visto construir una estrategia que solo ha ido creciendo, incluso en encuestas. Es la esperanza de la gente que lo sigue y que desea un cambio lo que hace que los días pasen pero que el momento quede grabado en la historia para siempre. De pie frente a miles de personas y con los dos programas de gobierno en mano, Capriles ahora critica punto por punto al oficialismo y coloca como opción su propuesta “de futuro”.
Sin duda el contenido de sus palabras es diferente y ahora aborda materias concretas que antes no hacía. Los comentarios que se escuchan mientras se accede al punto idóneo para captar la imagen perfecta es que ha madurado su lenguaje, pero tal vez este siempre estuvo ahí, solo que el plan era empezar desde las calle, desde el contacto y terminar por dar la confianza en que su persona representa la opción que este grupo del país quiere. Si se quiere, se puede calificar como un trabajo de hormiguita en tiempo récord que aún no sabemos si llegará a lograr la meta el próximo 7 de octubre, pero que sin duda, ha dejado ya una huella imborrable en la historia de Venezuela.
Por Ana Vanessa Herrero / Noticias24
Cámara y edición: Harold Martínez / Noticias24

Comentarios desactivados para esta noticia.