Publicado el 08 de oct de 2012 6:21 am |

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Foto: Prensa Miraflores

(Caracas, 8 de octubre. AFP) – Una euforia frenética se desató la noche del domingo en los alrededores del presidencial Palacio de Miraflores, en el centro histórico de Caracas, segundos después de que se conociera la noticia de que Hugo Chávez iba a gobernar seis años más.

La revolución ya es imparable“, gritaba emocionada a la AFP María Bermúdez, una educadora del estado Guárico (norte de Venezuela), recostada en la baranda del Puente Llaguno, en la avenida de Miraflores, a pocas cuadras del palacio presidencial.

Tras el cierre de los colegios electorales, las calles del centro de la capital se habían ido llenando de chavistas que, con un gran alboroto de gritos, cornetas y música, querían acompañar a Chávez en la lenta espera hasta conocer los resultados.

“La revolución ya es imparable, gritaba a la AFP María Bermúdez

Hubo varias horas de música, baile e incluso fuegos artificiales, hasta que los simpatizantes del presidente que gobierna Venezuela desde 1999 con el foco puesto en los más desfavorecidos se congregaron alrededor de varios coches para oír por radio la voz de la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, a punto de anunciar los resultados.

El candidato Hugo Rafael Chávez Frías, con el 54,42% de los votos…”, empezó a decir Lucena cuando su voz quedó ahogada por el estallido de alegría de los presentes, la gran mayoría de ellos vestidos de rojo, el color del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), que empezaron a gritar, saltar y llorar entre abrazos formando una ola de fervor que se fue propagando por todas las calles.

Chávez nunca ha perdido mi voto para continuar con la revolución. Yo vengo aquí, porque forma parte de esta lucha”, gritaba Bermúdez señalando al puente, que pasó a la historia reciente venezolana después de que varias personas perdieran la vida en 2002 durante el golpe de Estado que sacó a Chávez brevemente del poder.

Mientras tanto, miles de enloquecidos simpatizantes, con banderas venezolanas en la mano, a pie, en moto o subidos en camiones, se fueron acercando a Miraflores, a esperar -como es tradicional- que el presidente saliera al Balcón del Pueblo para pronunciar las palabras triunfales por el nuevo mandato, el tercero de seis años.

Vestido de rojo, rodeado de ministros y familiares, Chávez salió y entre una gran euforia de un pueblo rendido a sus pies entonó el himno venezolano, y con la voz afónica pronunció un apasionado discurso en el que se comprometió a profundizar la revolución y tuvo unas palabras para el candidato opositor, Henrique Capriles Radonski, que un rato antes había aceptado la derrota.

“Imagínate una América sin Chávez. Eso es imposible, sería un efecto dominó”

A la oposición le tiendo las dos manos, porque somos hermanos en la patria de Bolívar“, dijo entre gritos de “Uh ah Chávez no se va!”.

Minutos después, el mandatario sacó una espada del libertador Simón Bolívar, “la espada libertadora de América, la espada de los pueblos”, dijo, provocando la sorpresa de los presentes.

Tras el discurso, la muchedumbre comenzó a dispersarse. “Imagínate una América sin Chávez. Eso es imposible, sería un efecto dominó“, gritó una mujer subida en una moto, que desapareció entre los pitidos de otras motocicletas abriéndose febrilmente paso entre la multitud, una imagen muy típica de las concentraciones chavistas.

Caminando con su hijo de la mano, Alfredo Salcedo, funcionario público de 32 años, se preguntaba: “¿Cómo no agradecerle, cómo no estar con la revolución?”, dijo a la AFP. “Mira, el presidente le ha dado muchas oportunidades a la gente. Seguiré con el presidente hasta que Dios le dé vida y le dé salud”, dijo sobre el mandatario, que se ha dicho curado de un cáncer.

Por Jordi Miró

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