Publicado el 19 de nov de 2012 8:23 am |

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Foto: María Gabriela Puente / Noticias24

(Caracas, 19 de noviembre. Noticias24) El dirigente opositor, Claudio Fermín, señaló este lunes en su artículo de opinión titulado “La antipolítica es la culpable”, que “los partidos políticos nada han tenido que ver con la organización de las elecciones en los catorce años que Chávez tiene en el gobierno. Eso ha sido un monopolio del chavismo y de allí los problemas”.

Asimismo, expresó que “de nuevo llegan a Caracas en época de elecciones los representantes del Centro Carter. No son de grata recordación sus visitas anteriores, en las que más que participar como observadores parecían tener la misión de certificar que en Venezuela se han celebrado en estos últimos catorce años las elecciones más transparentes del planeta”.

Sin embargo, Fermín destacó que “los señores del Centro Carter y la nómina de expertos internacionales que los asisten deben saber que antes de que el chavismo organizara elecciones, las cosas en Venezuela funcionaban distintas. Todos los partidos políticos que obtenían un mínimo del 5% de la votación tenían un representante en el Consejo Electoral”.

A continuación el artículo de opinión completo:

De nuevo llegan a Caracas en época de elecciones los representantes del Centro Carter. No son de grata recordación sus visitas anteriores, en las que más que participar como observadores parecían tener la misión de certificar que en Venezuela se han celebrado en estos últimos catorce años las elecciones más transparentes del planeta.

Aunque han tratado de lavarse la cara con una discreta ausencia durante los procesos electorales recientes, el común de la gente los percibe como uno más de los vínculos que Chávez ha tejido para decirle al mundo que la democracia en Venezuela no sólo funciona sino que es ejemplar.

No encuentran como explicar a sus interlocutores internacionales, de los que viven, que aquí el chavismo secuestró el Consejo Nacional Electoral y lo acciona a conveniencia y bajo meticulosas instrucciones del propio Chávez. Reaparecen en escena con una declaración que da pena ajena.

Según ellos, el Consejo Nacional Electoral está afectado por el partidismo. Es la politización del Consejo lo que ha sembrado dudas y generado problema. Así, con esas frasecitas rebuscadas, dejan por fuera al chavismo y a su insaciable apetito por controlar todo, absolutamente todo cuanto se mueva en la sociedad, incluida la organización de las elecciones a cualquier cosa.

“El chavismo secuestró el Consejo Nacional Electoral y lo acciona a conveniencia”

Desde esa perspectiva no es que el chavismo paga y se da los vueltos en ese organismo sino que “los” partidos y “la política” tienen todo patas arriba en el Consejo Electoral.

Ya basta de que estos burócratas internacionales vengan a confundir a la gente y a dorarle la píldora a quienes andan buscando una explicación cualquiera a la disconformidad que en Venezuela existe con la organización de las elecciones.

Digamos la verdad. Los partidos políticos nada tienen que ver con la conformación de las listas de los electores, mucho menos con el Registro Civil de donde aquellas emanan. Esos mismos partidos políticos se enteraron de los circuitos o circunscripciones electorales para elegir diputados cuando el partido de gobierno las aprobó en la Asamblea Nacional en contra de la opinión pública y bajo rechazo y protesta de esos partidos.

Tampoco son del conocimiento de los partidos los procedimientos con los que las rectoras sorprenden al país como, por ejemplo, la imposición del retardo del voto con las obligadas colas para “chequear” la mesa donde se vota aunque el elector se la sepa de memoria. Los partidos saben del Plan República cuando ven a los soldados en los centros de votación.

Los partidos políticos más bien han protestado porque los presidentes de mesa, máxima autoridad en el momento del sufragio, han sido desconocidos y puestos a un lado por la arbitraria figura de los supervisores o coordinadores de centros que el chavismo y sus rectoras designaron a su antojo para extender el horario de votación o para permitir que los acompañantes en el voto asistido votaran por decenas de ancianos cuando sólo se les autorizaba ayudar a un votante.

“La organización de las elecciones ha sido un monopolio del chavismo”

Quede claro que los partidos políticos nada han tenido que ver con la organización de las elecciones en los catorce años que Chávez tiene en el gobierno. Eso ha sido un monopolio del chavismo y de allí los problemas.

Todo comenzó con la Constitución de 1.999, que me negué a suscribir como constituyentista, la cual planteaba la “despartidización de los organismos electorales”, es decir, sacaba a patadas a los partidos políticos de la organización de las elecciones bajo la trampa cazabobobos de que el organismo electoral se integraría con personalidades químicamente puras, postuladas por la sociedad civil y por las universidades.

Al final, sabemos lo que pasó: un Comité de Postulaciones manejado a placer por chavistas de entonces y de ahora, impuso la conformación del cuerpo electoral tal como Chávez instruyó. Lo demás es historia.

Los más sectarios chavistas, quienes sabían de qué se trataba, estaban de fiesta, pero también estaban de plácemes en muchos salones de esos autodesignados líderes de la sociedad civil que odian a los partidos y a la política. Chávez les estaba haciendo caso, decían ellos.

Sentían que los había interpretado en su advertencia según la cual Venezuela prosperaría una vez que se enterrara a los partidos y a la política. Había que comenzar sacándolos del Consejo Electoral. ¡Bravo por Chávez! decían los chavistas y ellos también.

“Antes de que el chavismo organizara elecciones, las cosas en Venezuela funcionaban distintas”

Los señores del Centro Carter y la nómina de expertos internacionales que los asisten deben saber que antes de que el chavismo organizara elecciones, las cosas en Venezuela funcionaban distintas. Todos los partidos políticos que obtenían un mínimo del 5% de la votación tenían un representante en el Consejo Electoral.

Si aplicáramos ese precepto, el Psuv, la Mesa de la Unidad, Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo, tendrían, cada uno, un representante en el Consejo, es decir, un rector, en el lenguaje de hoy. Los partidos minoritarios también tenían representantes, lo que equivale a que el Partido Comunista, Voluntad Popular, Avanzada Progresista, Redes y el MEP, que obtuvieron 3% o menos y más del 1%, tendrían entre todos un rector, quien por fuerza de las circunstancias tendría que ser independiente para representar a tan diversas comunidades.

Algo más, pero vital: el Fiscal de Cedulación Nacional, de quien dependía la emisión de las cédulas de identidad de todos los ciudadanos, fue siempre, durante cuarenta años de gobiernos civiles, de oposición. Así funcionaba antes la democracia. No como hoy que vimos a chinos quienes no hablaban ni papa de español y a muchos otros con marcado acento caribeño en las colas de votación con sus cédulas en la mano.

En ese entonces los partidos si estaban involucrados. Tenían representación. Velaban por los intereses de los ciudadanos que en ellos confiaban. Personificaban el equilibrio y la imparcialidad. No por casualidad siempre ganó la oposición durante cuarenta años a excepción de las elecciones de 1.963. Pero llegó la antipolítica. Se adueñaron de medios de comunicación. Se pusieron de moda. Se asociaron con golpistas y con cualquier aventurero que ofreciera algo nuevo. Triunfaron. Y hasta celebraron la Constitución de 1.999 que exorcizaba al Consejo Electoral dejando fuera a los demonios de los partidos. Allí tienen las consecuencias. ¡Irresponsables¡

La antipolítica es la culpable.
Por: Claudio Fermín