Publicado el 20 de nov de 2012 4:55 pm |

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Foto: Edwin Arias / Noticias24 / Archivo

(Caracas, 20 de noviembre – Reuters).- “Lo único peor que el presidente venezolano Hugo Chávez son los dirigentes de la oposición”, rezaba una de las frases hechas de la política del país caribeño.

Pero, tras algunos triunfos y luego de tres años unidos bajo el paraguas de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), su secretario ejecutivo, Ramón Guillermo Aveledo, asegura a voz en cuello que ese refrán ya dejó de escucharse.

“Ya no es así”, dijo Aveledo, un abogado, profesor e intelectual de 62 años considerado el arquitecto detrás del surgimiento de la MUD, que logró limar las asperezas entre las muchas facciones que conforman el grupo que captó 6,5 millones de votos en las elecciones presidenciales de octubre.

“Hemos avanzado. Hoy, la oposición venezolana no es lo que solía ser”, agregó en una entrevista con Reuters en su oficina en el este de Caracas, donde se cocina la estrategia para las elecciones regionales de diciembre en las que la oposición arriesga el capital político ganado en las presidenciales.

En esos comicios Chávez obtuvo un nuevo mandato de seis años, pero la oposición hizo su mejor papel desde que el popular líder izquierdista llegó el poder hace 13 años. Sin embargo, la diferencia con los partidos que apoyaron a Chávez fue de 11 puntos porcentuales.

Aveledo dijo que uno de los errores fue pensar sólo en la campaña y no hacer del trabajo de oposición un proceso constante.

Hay un aspecto que no está suficientemente desarrollado que se refiere a lo social: el acompañamiento a las protestas, a los reclamos constantes de la sociedad. No pensar que la agenda del país es solamente electoral, hay país todos los días”, dijo Aveledo.

“No hemos desarrollado eso del modo en que nos propusimos y ha sido una limitación. ¿Qué más tenemos que hacer? Cosas que no son solamente de una campaña. La campaña es la culminación”, explicó.

Un rostro

Desde el 2002, la oposición venezolana quedó asociada a una serie de protestas que llevaron a un breve derrocamiento de Chávez, un prolongado paro petrolero y una masiva retirada de las elecciones legislativas del 2005 que dejó la Asamblea Nacional en manos del oficialismo.

Tras esas tácticas fallidas que minaron su credibilidad, la oposición optó por participar activamente del juego democrático y conquistó sus primeros logros.

En menos de un mes los venezolanos irán nuevamente a las urnas para elegir 23 gobernadores y el chavismo trae la inercia del cómodo triunfo del mes pasado.

La oposición gobierna en siete estados y si quiere mantenerlos deberá motivar a los ciudadanos a que vayan a votar -el sufragio no es obligatorio en Venezuela- cuando muchos todavía no salen de su decepción por la reelección de Chávez.

Pero Aveledo asegura que Capriles puede hacer ese trabajo. “Venezuela es un país más de quién que de qué. Por lo tanto, tener un rostro es importante para una opción política”, explicó.

Capriles peleará la estratégica gobernación del estado Miranda con el ex vicepresidente de Chávez, Elías Jaua. A pesar de que algunas encuestas muestran al opositor en la delantera, Jaua se siente confiado de que derrotará al joven político apoyado en la figura del presidente.

Capriles ya sabe lo que es derrotar a un peso pesado del chavismo cuando en las últimas regionales le ganó a Diosdado Cabello, también un ex vicepresidente de Chávez, quien buscaba la reelección en el estado que agrupa parte de Caracas.

Si obtenemos menos (de las siete gobernaciones que actualmente tiene la oposición) es un revés. Si obtenemos las que tenemos es un triunfo y si obtenemos más va a ser un gran triunfo”, calculó Aveledo.

Pero, consciente de que el triunfalismo quizá les ha jugado malas pasadas en anteriores comicios, esta vez va con pies de plomo. “No damos ninguna gobernación por ganada, ni damos ninguna por perdida”, concluyó.