Publicado el 26 de nov de 2012 8:01 pm |
(Caracas, 26 de noviembre – Noticias24) Buscar por internet, ver el “producto”, elegir y llamar. Los pasos para lucrarse y pedir servicios de mujeres son ahora mucho más sencillos gracias a internet. De todo estilo, tamaño y color de piel, los usuarios pueden hoy pedir a su antojo a la que puedan pagar, una práctica que es común pero que deviene muchas veces en problemas personales, incluso legales.
“Sí, es un rollo, pero lo que hacemos es que le sacamos una cédula si ella ya ha trabajado”. Esta frase es un ejemplo de lo que se indicaba al principio. La representante de una “agencia” de prostitución –que abordaremos más adelante- conversaba con el personaje que creamos para esta investigación: se llama Susana, tiene 19 años de edad. Es culta, con estudios y cursando una carrera que ahora quiere dejar para dedicarse a la prostitución. La mujer soñada, delgada, con buen léxico, 1.60 de estatura, un cuerpo sin operar pero mantenido a punta de gimnasio, con el cabello rojo y los ojos verdes. A través de este alter ego, Noticias24 se comunicó con varias agencias para conocer qué tan complicado era acceder a ese mundo.
Prometiéndole trasladarse a Valencia, a Susana se le ofreció traer una amiga para recibir una “bonificación dependiendo de su desempeño” y el hecho de que esta supuesta amiga tuviera menos de 18 años –sin especificar cuántos- no fue problema, pues una cédula falsa arreglaría todo inconveniente.
Ya son miles las páginas que muestran no solo a las mujeres “en venta”, sino las fotos de chicas que sin saberlo, terminan bajo titulares como “morenaza y su hilito blanco” o “Uff… qué flaca tan bella y explotada” y que están abiertas para comentarios como “¿De dónde es? ¿Cuánto cobra?”, porque en el mundo de la compra y la venta se piensa que todo está permitido. Según estudios hechos en Estados Unidos, el 80% de las fotos sexuales terminan en internet.
Muchas no tienen conocimiento de que sus fotos de Facebook y Twitter, que colocan para compartir con un grupo de amigos o conocidos –y que muchas veces son en la playa sin mostrar nudismo- terminan en páginas en las que los hombres entran para comentar sobre el físico de una forma vulgar. Peor aún, las fotografías compartidas en privado en lo que se conoce como “sexting” son utilizadas para su publicación, muchas veces sin autorización ninguna, ocasionando un verdadero problema para la mujer involucrada.
Del “sexting” privado a ser el centro de las miradas en las páginas para adultos
467 millones aproximadamente son los resultados que se obtienen colocando la palabra sexo en el buscador de Google en un periodo de solo 0,19 segundos. Si a esta palabra se le agrega Venezuela son 42 millones 300 mil páginas.
Durante la investigación, al menos 10 páginas llamaron la atención por el tráfico que levantan. Muchas de ellas, conocidas por los hombres de este país y con nombres de alguna forma sensuales, muestran fotografías de mujeres, a veces con nombres y apellidos, en posiciones sexualmente explícitas. La Defensora del Pueblo, Gabriela Ramírez, a propósito del presente trabajo, comentó que “es realmente triste mirar estas páginas, porque traducen una cultura de valía de la mujer sobre la base de su aspecto”.
Para ella, el hecho de que el espectro de internet no esté regulado por nuestra legislación “favorece muchas distorsiones”.
Julio, supuesto administrador de una de estas páginas, accedió a conversar solo por correo electrónico para explicar que “el objetivo no es mas que admirar la belleza de la mujer. Es tan simple como eso”. Una belleza que a veces es expuesta por exnovios que han tenido acceso a ellas en un momento de intimidad que deviene de la propia dinámica de la pareja.
“La página tiene filtros que no permiten que entres en ella por casualidad, no puedes encontrar el sitio en un buscador si introduces por ejemplo “útiles escolares”, por decir algo. Debes ingresar un término para adultos y los buscadores no muestran el autocompletar en la caja de búsqueda. Eso quiere decir que si llegas a la página es buscando contenido para adultos o directamente por la URL del sitio”, pues ni ésta, que recibe 17 mil visitas, ni otras páginas de contenido similar, presentan una advertencia para los menores de edad.
Raymond Orta, abogado, especialista en informática forense y experto en delitos informáticos, explicó que “la pornografía en general está sancionada siempre y cuando no se haga la advertencia para que los menores de edad no tengan acceso a esa información. La Ley regula el que obligatoriamente se tenga que advertir que el acceso al material es para mayores de edad”. La Ley Especial contra Delitos Informáticos, específicamente al Capítulo IV, artículo 23 que reza:
El que por cualquier medio que involucre el uso de tecnologías de información, exhiba, difunda, transmita o venda material pornográfico o reservado a personas adultas, sin realizar previamente las debidas advertencias para que el usuario restrinja el acceso a niños, niñas y adolescentes será sancionado con prisión de dos a seis años y multa de doscientas a seiscientas unidades tributarias
De hecho, para Orta “con un solo hecho electrónico se pueden estar cometiendo varios delitos”, como aquellos tipificados en los artículos 20, 21 y 22 de la Ley referentes a la violación de la privacidad y revelación indebida de la data, o delito de violencia contra la mujer.
“Cualquier hecho que afecte psicológicamente a una mujer a su honor o a su reputación también va a estar enmarcada dentro de la Ley”, pues a su haber llegan casos de chicas cuyas fotografías han sido “tomadas” de las redes sociales y subidas a este tipo de sitios para ser divulgadas sin su autorización.
Uno de los casos más emblemáticos fue el de Amanda Todd, una adolescente canadiense que se suicidó el pasado 10 de octubre luego de que unas fotos de ella en topless aparecieran en la red para ser vistas por todos, hasta familiares y amigos. El caso de acoso a la joven fue tan perturbador, que la chica decidió quitarse la vida no sin antes dejar un mensaje grabado para expresar lo que sentía.
“Claro, hay fotos que ciertamente son enviadas para perjudicar a personas, pero son un porcentaje muy mínimo y al ser detectadas se eliminan sin ninguna condición. Cada vez que recibimos un reclamo eliminamos las fotos y ya, pero el hecho no implica que todo el sitio sea lo mismo. La gente se mata en los carros y no por eso se dice que los carros son malos”, dijo Julio, aunque en su página y otras “hermanas”, sigan apareciendo las fotos de algunas mujeres que ya en reiteradas ocasiones han denunciado que no deben estar ahí. El caso de Graylis Carrillo es uno de ellos.
“Nunca pensé que iban a llegar tan lejos”
Graylis es ahora una mujer con dos carreras universitarias y todo un futuro por delante. Atrás dejó su época de promotora, aquella en la que las luces de los flashes encandilaron su buen juicio. Nada le hizo pensar que unas fotografías en la playa con sus amigas o unas fotos “profesionales” para su trabajo llegarían a ser puestas en una página que de título colocó “hermosa y sexy catira caraqueña”.
“Me robaron fotos de Facebook y las montaron en páginas donde la gente podía escribir cosas sobre mí. Escribieron barbaridades que no son ciertas. Hasta hoy que me entero que esas fotos siguen montadas en páginas pornográficas”, nos relató Greylis durante una conversación telefónica. Como muchas personas, incluso algunos que hoy lean este reportaje, ella subió fotografías a las redes sociales sin imaginar que estas serían tomadas por otras personas para exponerlas como un artículo sexual.
Su problema comenzó cuando ella tenía apenas 22 años de edad, y esta situación, que se mantiene 7 años después, le hizo tener problemas en sus relaciones personales y familiares, incluso en la universidad.
“En la universidad llegaba un momento en el que eras la burla de todo el mundo. Pasas de ser la muchacha bonita a la muchacha loca. No hay derecho a que otras personas roben esas fotos. En mi última relación, que fue casi de tres años y terminó hace poco, eso era el pan de cada día. Por eso no confían en ti. Uno, inocente, diciendo que no hizo nada. Pero tenían razón de pensar eso, pues la fotos daban pie”.
Graylis considera “injusto” que las personas se lucren haciendo este tipo de “negocios”, aunque Julio afirma que “una página para adultos en Venezuela no es negocio desde ningún punto de vista”.
“En nuestro caso concreto la publicidad que se ve es de sistemas de afiliados internacionales, estos ofrecen campañas dependiendo del país y pagan cierto porcentaje dependiendo las veces que se vea el banner y los click que reciba, sin embargo las impresiones y click para Venezuela son las que se pagan mas bajas, estamos hablamos de 0,0001 $ por cada 1000 impresiones en el mejor de los casos. Esto se debe a que todas las campañas incluyen suscripciones a sitios web donde se cancela en dólares y sabemos bien que nadie en Venezuela gastara su cupo de Cadivi para suscribirse a una de estas páginas. Por lo tanto, las ganancias son nulas”.
En realidad las fotos en sí no eran pornográficas, de hecho Graylis explicó que no “eran comprometedoras”, pero en el contexto en que se visualizan las imágenes pasaban de ser inocentes a tener una alta carga de contenido sexual.
“No sabíamos que eso iba a llegar más allá, nunca pensé que iba a llegar tan lejos. Me arrepiento de haber estado en ese medio porque se presta para muchas cochinadas”. Algunas compañeras de ese momento también pasaron por lo mismo que ella, y con casos peores, es por eso que ella hoy piensa “que esas páginas no deberían existir” y pide que “se busque al que roba las fotos” pues ella dice estar en su derecho de publicar en un círculo de amigos una foto en la playa, que vista de otra forma no es más que sensual, pero que dentro de ese grupo no se prestaría a comentarios sexuales como los que ella ha tenido que soportar.
Hoy ya ese tema está olvidado, pero sus fotos siguen en la red, pues en el mundo de hoy la gente es ahora dueño de lo que guarda y esclavo de lo que envía. Ella, como muchas, no conocen que ante estas situaciones la denuncia es el mejor paso: con un abogado privado, con el Cicpc o con el Ministerio Público.
Oferta de servicios por la red: las “agencias” aprovechan la globalización y la falta de acción para “reclutar” mujeres
“La prostitución en nuestro derecho por sí misma no es delito. Lo que sí es delito es la inducción a la prostitución”, explicaba el abogado Gonzalo Himiob resumiendo lo que se encuentra en varios artículos del Código Penal , entre ellos el 382 que reza:
“(…) El que reiteradamente o con fines de lucro y para satisfacer las pasiones de otro, induzca, facilite o favorezca la prostitución o corrupción de alguna persona, será castigado con prisión de uno a seis años”
Según el Manual de Derecho Penal de Hernando Grisanti Aveledo y Andrés Grisanti Franceschi, inducir a la prostitución significa “no solo persuadir, determinar a otra persona a prostituirse, sino también reforzar una determinación que hubiese tomado previamente la persona de que trate (…) Facilitarla es hacerla posible, eliminar los obstáculos que se opongan a su realización. Favorecerla es colaborar, estimular su práctica”.
A través del amplio espectro de internet, los anuncios clasificados para adultos saltan con solo colocar esas palabras en un buscador. Ya se colocan los números de celular para un mayor acceso y facilidad para la conversación. El método no es complicado, así lo pudimos comprobar, pues creando un personaje y un correo electrónico falso, la información fluyó como el agua.
La más destacada fue una agencia en Valencia que anuncia en una página de prostitución muy reconocida y supuestamente de categoría. Suena el teléfono y atiende una mujer, su nombre es Alejandra.
En el rol de nuestra ficticia Susana, le preguntamos a Alejandra “cómo era la cosa”. Con gran amabilidad, la interlocutora de la agencia preguntó si nos podíamos trasladar hasta Valencia. Una vez accedimos, comenzó la explicación.
“El gimnasio lo cobra la agencia, aquí hay una persona encargada de darles masajes si lo necesitan (…) Tenemos a una persona encargada de la seguridad que las lleva y las recoge, lo que te queda por servicio sería entre 400 y 500 bolívares y lo demás que hagas es adicional”.
Cuando decía “lo demás” se refería a los términos ya populares de griego, francés, entre otros, que no son más que ofrecer sexo anal u oral, entendiendo que dentro de la industria ni a los actos se les llama por su nombre. “Ahora estamos reclutando chicas” porque llegó la navidad y con ella la venta de todo lo que pueda ser rentable, incluyendo el cuerpo.
La negociación se hace en persona y a través de un “contrato” que dijo sería particular y por 45 días, donde hay que estar disponible a trabajar las 24 horas, con 4 horas libres a la semana “además de un día libre”. Según varios expertos en derecho civil, un contrato de esta naturaleza no tendría ninguna validez pues los objetivos del puesto al que se aspira no podrían estar expuestos. Además, según los artículos 1.141 y 1.157 del Código Civil, cualquier contrato cuya causa sea contraria a las “buenas costumbres” sería nulo, y sin embargo, chicas de 18 o 19 años lo firman pensando que existe alguna obligación con la supuesta empresa.
El trato es ir 50-50 y por cada día que se falte el contrato se rodaría para poder cumplir los días previstos. El hospedaje es gratis, en una casa habilitada para las chicas que “manejan” donde hay seguridad y una mujer que cocina colaborando “entre todas” para hacer el mercado. El pago se hace semanal en efectivo para luego depositarlo en el banco, siempre acompañado de personas que son las mismas que “te cuidan” cuando estás con el cliente.
Según Alejandra, una chica logró obtener 13 mil bolívares, lo que implicaría que se tuvo que acostar con al menos 5 clientes al día por 5 días a la semana, más los extras que pudo haber dado. Algo parecido a lo que nos comentaba un hombre que bajo el seudónimo de Madamme envió una planilla de solicitud de empleo para poder viajar a Maracaibo a cobrar 400 bolívares por hora.
“Si tienes alguna amiga te damos una bonificación dependiendo de su rendimiento”, dijo asegurando que el trámite debía hacerse rápido porque en enero saldrían del país a trabajar, posiblemente, en Curaçao. A pesar de que aseguramos que la chica era menor de edad pareció no haber problema pues dijo que le podría sacar una cédula falsa, algo que además confirmó por correo electrónico con el siguiente mensaje:
Susana: (…) Otra cosa, la dije a mi amiga, la que te comenté, que te
mandara un mail. Lo de la cédula falsa que me dijiste ¿lo arreglan ustedes
o ella tiene que sacarla?Alejandra: (…) De ser ¿cuándo podrían venir? Sería bueno esta semana, yo tramito eso.
Sin control ninguno para asegurar que no hay menores, miles de anuncios ruedan por internet ofreciendo todas las facilidades para que jóvenes puedan empezar en este negocio que ya mueve miles de millones en el mundo. Ninguna de las agencias ni páginas con las que pudimos comunicarnos pidieron una sola prueba de VIH-Sida o exámenes médicos de ningún tipo como un “requisito”, mientras sí lo era “estar buena”.
Bueno, bonito y barato: el catálogo de mujeres que compra el que puede
Una advertencia que puede ser superada con solo un click es lo que separa a un usuario de un catálogo de mujeres para que los clientes elijan, como si de un menú se tratara.
Son muchas las páginas de prostitución en el país, acceder a ellas y contactar a las chicas no es difícil, solo se necesita buscar y un teléfono. El máximo es de 28 años y al resto dentro de este negocio se les califica de “maduritas”. A todas se les tapa las caras y tienen su precio y servicios especificados por hora y por día, incluso un horario de trabajo y hasta “descuentos de navidad”.
Dentro de este grupo hay también categorías, pues dependiendo de las páginas el precio tiende a ser diferente. Algunas son VIP y otras más comunes. A través de un correo, conocimos los requisitos para poder “publicarse” pues estas webs son solo plataformas para dar a conocer a las mujeres, sin intermediarios –al menos hasta donde se nos informó-:
“El costo de publicación en la sección de independientes es de Bs.F 850 mensuales por 4+1 fotos, Bs.F 1700 mensuales por 8+1 fotos o Bs.F 2550 mensuales por 12+1 fotos. Las fotografías digitales debes tomarlas por tu propia cuenta tu misma o con un fotógrafo profesional, fotografías tapadas que no muestren tus zonas genitales (ano, vagina, aureolas, pezones). Te podemos recomendar algunos fotógrafos. Si ya tienes las fotografías en formato digital mejor, porque ahorras ese paso, pero deberás comprobar que la persona que aparece en las fotos eres tu misma, por lo que al menos una fotografía debe tener el rostro descubierto. Las imágenes son solo para uso interno, nunca será publicada en internet.
Necesitamos adicionalmente que presentes tu Cédula de Identidad laminada, vigente y legible para que firmes un contrato de publicación (cuyo formato nosotros tenemos) para estar publicada en la página. Este contrato es notariado, pero la notaria se traslada a nuestras oficinas para darte una mayor privacidad. El costo de inscripción es de Bs.F 850. Si tienes tus exámenes sanitarios al día mejor, pero como recomendación deberías chequearte periódicamente ya que de ello depende tu tranquilidad.
Una vez tomadas las fotos y los datos para el contrato, pasamos a los datos para la publicación (edad, estatura, peso, color ojos, color cabello, precio, teléfono) y estarás publicada prácticamente de inmediato o en el momento en que lo solicites.
Al llegar el vencimiento del mes te llamaran del departamento de cobranza para que hagas el próximo abono que puede ser en depósito bancario, mandado a buscar con motorizado o entregado en efectivo en nuestra oficina”.
Tal y como en el caso de las agencias, el chequeo médico es una recomendación pero no un requisito, y es que la Ley, justamente por este tema no estar regulado, no contempla “ningún artículo de la Ley Orgánica de Salud que este relacionado al control sanitario ( Carnet Rosado) de las trabajadoras sexuales”, como nos informó Nury Pernía la Presidente da la Fundación Ámbar una organización de base comunitaria (o.b.c) sin fines de lucro que agrupa a las mujeres, adolescentes y niñas victimas de explotación sexual a nivel nacional.
Lo que hay más allá de la llamada
En varias oportunidades pudimos contactar con las chicas que anuncian en páginas de prostitución. Como buenas vendedoras, las chicas no dudaban en atender y dar los detalles de sus servicios, a pesar de que en varias oportunidades se encontraban rodeadas de personas por lo que se pudo escuchar.
Entre mil y 3 mil bolívares hay que pagar mensualmente al administrador y en ningún lugar aparece que el preservativo se exija. Hablamos entonces de aproximadamente 131 mil bolívares al mes –tomando la cifra más baja- para las personas que tienen el sitio web, una cifra considerable y que contrasta con los 800 –como media- que cobran las chicas por acostarse con cada hombre.
Con gran facilidad y palabras que endulzaban el requerimiento, muchas dijeron que estaban dispuestas a hacer “todo lo que tú quieras”.
“Imagina que soy tu novia mi amor”, dijo una chica a la que llamamos justo antes de especificar que por hora cobraba 800 y que si había que hacer algún viaje dentro del país ella debía llevar a una amiga. Un hombre la acompañaría al hotel que previamente hubiesen dispuesto. Este hombre es “el que me cuida”, la persona que sirve para la seguridad y que no solo va con la mujer hasta el hotel sino que la espera desde que entra hasta que sale.
Todas daban la información lo más rápido posible porque para ellas el tiempo vale oro. Este tipo de plataformas facilitan que cada vez menos mujeres tengan que estar en las calles y gocen de seguridad, aunque sea relativa, pues nunca se sabe lo que se conseguirán en las habitaciones, así como el cliente tampoco lo sabe.
Esta es la cara triste de la vida alegre. Mujeres que ya no deben estar en las calles y por eso pueden ejercer en “mejores condiciones” con gran facilidad para entrar al negocio y poder venderse. Administradores de páginas que se lucran de tener desplegados un amplio catálogo que les genera una buena cantidad de dinero siendo un negocio con un amplio margen legal para maniobrar. Hombres que se dedican a sustraer fotografías privadas para llenar una página que sirve a miles, a pesar de que esto muchas veces les trae serios problemas personales a las afectadas. Y todo sucede en un país con estrictas normas de protección a la mujer y los niños, cuya aplicación dista mucho de concretarse en el mundo virtual.
Por Ana Vanessa Herrero / Noticias24

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