Publicado el 26 de nov de 2012 6:01 am |

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Foto: María Gabriela Puente / Noticias24

(Caracas, 26 de noviembre. Noticias24) El dirigente opositor, Claudio Fermín, señaló este lunes en su artículo de opinión titulado “Las comunas no son capaces de tanto”, que “las decisiones tomadas en estos catorce años de Gobierno han traído más deterioro que bienestar y más estancamiento que progreso” al país.

“Es así como un círculo de pensadores del chavismo, ante el fracaso de esta administración pública, ante la incapacidad de los que ellos llaman sibilinamente ‘las instituciones formales’, han presionado para que se instale una nueva instancia de decisiones sobre los asuntos públicos: la comuna”, expresó.

A su juicio “esto no es sino la admisión de que catorce años, una trepidante mayoría en la Asamblea Nacional que se jacta de su inutilidad al haber delegado en el propio Chávez la confección y aprobación de las leyes, casi todos los gobernadores y mayoría en las Alcaldías, de muy poco han servido”.

Asimismo, comentó que “proponen entonces lo que ellos tienen por novedoso: las comunas. La nueva panacea. El nuevo remedio para todos los achaques que el país padece. Chávez ha gobernado mal, pero debemos entonces estarle agradecidos porque ha descubierto la cura de nuestros males. Ha nacido el estado comunal.La verdad es que teníamos tiempo sin escuchar tantas babiecadas juntas”.

A continuación el artículo de opinión completo:

Chávez y el chavismo han gastado miles de millones de bolívares en propaganda radial, escrita y televisiva, así como en vallas publicitarias y murales.

Pagan en Estados Unidos de América y en Europa millones de dólares a componedores para que alaben la imagen de Chávez y de su gobierno y para que hagan diligencias con gobiernos y corporaciones para asociar la imagen de Chávez con transformaciones profundas y positivas en América Latina.

Una incontable fortuna se ha invertido en cadenas de televisión y radio para secuestrar a lo largo de catorce años la atención de la opinión pública, la que debería estar repitiendo a pies juntillas que en Venezuela no hay problemas económicos ni sociales, que aquí todo es progreso y bienestar.

El gasto de este gobierno en propaganda es inauditable. Los miles de millones pagados en franelas y gorras rojas, en tarimas, en músicos, en calcomanías y en afiches de Chávez y los suyos no aparecen en ninguna columna de gastos con esos nombres. Ese dinero sale de otras “partidas”, con cargo a obras, insumos, equipos, y toda suerte de trabajos con sobreprecios para los repartos por debajo de la mesa y para la propaganda.

Y todo ese realero parece haberse perdido. Los ciudadanos como que no se han tragado el cuento de que Venezuela es una sociedad feliz, como reza una de las consignas más ridículas que se han publicado en los últimos años. Si no, ¿cómo es eso que diez millones de personas no votaron por Chávez el 7 de octubre pasado?.

Pero no se trata sólo de los seis millones y medio de votantes de oposición y los casi cuatro millones de abstencionistas que tampoco apoyaron al candidato de los afiches, las vallas publicitarias, las cadenas y las biografías y libros heroicos por encargo.

Se trata de unos cuantos intelectuales y estrategas del gobierno que saben que la obra ejecutada y las decisiones tomadas en estos catorce años han traído más deterioro que bienestar y más estancamiento que progreso. Es así como un círculo de pensadores del chavismo, ante el fracaso de esta administración pública, ante la incapacidad de los que ellos llaman sibilinamente “las instituciones formales”, han presionado para que se instale una nueva instancia de decisiones sobre los asuntos públicos: la comuna.

¡Que la gente resuelva lo que los funcionarios no han podido!, esa es la consigna que, por lo demás, se presenta irreverente, revolucionaria.

Realmente no es sino la admisión de que catorce años, una trepidante mayoría en la Asamblea Nacional que se jacta de su inutilidad al haber delegado en el propio Chávez la confección y aprobación de las leyes, casi todos los gobernadores y mayoría en las Alcaldías, de muy poco han servido.

No pueden alegar que les faltó tiempo, tampoco que fueron saboteados por una oposición que obstruía la aprobación de las leyes necesarias para acompañar una buena gestión. Y menos pueden invocar como excusa el haber carecido de dinero. Hasta se deleitan en regalarlo a Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y Argentina, en actos de corrupción que han bautizado con el eufemismo de solidaridad latinoamericana.

El gobierno ha sido un fracaso aunque el ingreso petrolero disfrace lo que ojos ingenuos no son capaces de observar. Con calculado cinismo la emprenden ahora contra esas “instituciones formales”, producto, según ellos, de una vieja manera de hacer política. Necesario es, por tanto, enterrar todo eso y dar a luz una nueva forma de administrar el país y las relaciones sociales.

Proponen entonces lo que ellos tienen por novedoso: las comunas. La nueva panacea. El nuevo remedio para todos los achaques que el país padece. Chávez ha gobernado mal, pero debemos entonces estarle agradecidos porque ha descubierto la cura de nuestros males. Ha nacido el estado comunal.

La verdad es que teníamos tiempo sin escuchar tantas babiecadas juntas. El Metro ha sufrido un marcado descalabro, aun con un presupuesto multimillonario y con una estructura administrativa compleja, repleta, en teoría, de capaces ingenieros y especialistas.

Pero como el Metro no funciona, las comunas van a resolver directamente el problema del transporte urbano. Los muertos por la violencia del hampa, de las policías corrompidas, de las rencillas entre traficantes de drogas y del negocio de armas y municiones que tienen los que las fabrican y guardan, tienen al país en permanente luto.

La Policía Nacional creada por Chávez, el Sebin creado por Chávez, el Cicpc creado por Chávez, la Guardia Nacional ahora Guardianes del Pueblo, los militares en cada resquicio de la administración pública ,el militar Presidente, ninguno de ellos ha podido con la inseguridad en las calles, pero las comunas van a resolver el problema.

No hay aceite ni azúcar en los anaqueles, los productores venezolanos son expropiados mientras los ganaderos nicaragüenses y brasileños se hacen millonarios invadiendo nuestros mercados, pero ya no hay de qué preocuparse: con las comunas habrá pleno abastecimiento.

Y, claro está, todo eso será hecho con el entusiasmo de la gente, con su mera buena intención. El pueblo mismo estará a cargo y suplantará a todas esas “instituciones formales”, es decir, al gobierno. Lo peor de todo es que este mensaje va in crescendo, sin rubor alguno, con unos cuantos repetidores que se sienten al servicio de un cambio profundo.

La punzante demagogia que clama por todo el poder para las comunas advierte que en el nuevo Plan Socialista no vale eso de hacer caso a especialistas, a universidades, a productores, a sindicatos y mucho menos a partidos políticos. En la comuna todo lo resolveremos.

Después del 16 de diciembre ese mensaje se irá extinguiendo de la misma manera que se acabaron los tres turnos de trabajadores en los edificios de la Misión Vivienda y la regaladera de lavadoras, micro-ondas y “créditos” sin obligación de pago de los bancos del Estado después del 7 de octubre. Pura propaganda de ocasión para un país que gusta de los mensajes cazabobos.

“Las comunas no son capaces de tanto”.
Por: Claudio Fermín.