Publicado el 30 de nov de 2012 7:30 am |

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Foto: Prensa Presidencial/ archivo.

(Caracas, 30 nov dpa) – La ausencia del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, por su tratamiento médico en Cuba, deja un vacío en la campaña para las elecciones regionales del 16 de diciembre, las primeras en más de una década en las que el líder bolivariano no se presenta como animador de sus propios abanderados.

Chávez, de 58 años, viajó esta semana a La Habana para someterse a un tratamiento especial por el cáncer que padece, en medio de la campaña para la votación por 23 gobernadores regionales y después de su reelección el 7 de octubre para el mandato de 2013-2019.

Ya el gobernante estuvo ausente de la escena pública en el último mes, por lo que sus candidatos a las gobernaciones tuvieron que asumir por completo la campaña proselitista, que sólo por eso parece atípica en el estilo bolivariano.

Desde que ganó las elecciones de diciembre de 1998, Chávez monopolizó cada evento electoral siguiente, impulsando a sus candidatos cuando estaban en juegos gobernaciones, alcaldías o escaños legislativos, incluyendo las consultas sobre reformas constitucionales.

Chávez venía de una dura campaña electoral, entre julio y octubre, después de ser tratado con radioterapia, pero ganó una nueva reelección con el 55 por ciento de los votos, contra el 44 por ciento de su rival Henrique Capriles Radonski.

Tras asegurar un nuevo mandato de seis años, admitió haber batallado en la campaña con su salud mermada y calculó que de estar en condiciones normales hubiera obtenido una ventaja más amplia.

En una de sus escasas intervenciones el mes pasado, Chávez dijo que su tarea en esta oportunidad no sería intervenir en la campaña, pues el “campo de batalla” pertenece a sus candidatos.

Chávez venía de una dura campaña electoral, entre julio y octubre, después de ser tratado con radioterapia, pero ganó una nueva reelección con el 55 por ciento de los votos, contra el 44 por ciento de su rival Henrique Capriles Radonski.

El mandatario aprobó la lista de los abanderados por su Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), en la que figuran 11 militares retirados, varios ex ministros suyos y dirigentes del oficialismo ajenos a las regiones en las que buscan imponerse.

En la cita electoral de diciembre el oficialismo intentará arrasar en las 23 gobernaciones que están en juego y la oposición defenderá sus bastiones en al menos ocho regiones, incluyendo el estado central de Miranda, donde Capriles va por la reelección.

Parte de la oposición ha llamado a sus seguidores a votar, aún con el desánimo dejado por la derrota de octubre, alertando que el gobierno planea eliminar las gobernaciones y alcaldes en favor de un Estado comunal.

El analista político Diego Bautista Urbaneja dijo que no parece seguro que la ausencia de Chávez tenga un efecto dramático en el resultado de las regionales, ya que el mandatario estaba fuera de la escena pública desde el comienzo de la campaña, el 1 de noviembre.

“Su ausencia ahora (por el tratamiento en Cuba) no podrá tener efecto en el oficialismo. Pero la oposición no debería contar con esto para hacer sus cálculos”, dijo a dpa.

Agregó que es posible que los sectores más radicales afines a Chávez “cierren filas” por los candidatos del oficialismo, pero no pareciera que esto cambie el panorama en las regiones y se mantengan las posibilidades de avance de la oposición, que escogió sus abanderados en la consulta de febrero o por consenso político.

Por su lado, el encuestador Oscar Schemel, de la firma Hinterlaces, aseguró que cuando Chávez pasa por una situación difícil como su enfermedad los lazos afectivos con sus seguidores se fortalecen.

“Esta situación de la enfermedad impactó el clima emocional de sus seguidores. Dependiendo cómo se manejen las cosas, esto puede ayudar a cohesionar el entusiasmo el día de las elecciones”, indicó en una rueda de prensa.

Ante la nueva situación del presidente, la oposición reclamó transparencia en torno a las informaciones sobre la salud de Chávez, alertando que el “secretismo” estimula rumores inconvenientes.

El secretario ejecutivo de la coalición opositora Mesa de la Unidad, Ramón Guillermo Aveledo, alertó que en octubre se utilizó un “un secretismo que siempre deja dudas”.

“Esa opacidad ha sido útil para la maniobra política y la manipulación electoral de varios modos: Desde la solidaridad afectiva hasta el que la gente votó sin saber a ciencia cierta si el candidato a la reelección estará en condiciones de ejercer un mandato de otros seis años, aunque creyendo de buena fe que sí podía o deseando que pudiera”, señaló.

El columnista político Nicmar Evans, afín al oficialismo, comentó que la “mediocridad de algunos sectores de oposición pretende asociar la escogencia de los gobernadores con la presencia física de Chávez” en el país.

“Esto no sólo es descabellado, sino estúpido, ya que el mismo presidente, días después de la elección del 7 de octubre, afirmó que las elecciones del 16 de diciembre son responsabilidad de quienes son candidatos”, escribió.

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