Publicado el 07 de dic de 2012 9:48 pm |

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Video: Noticias24, 07 de diciembre de 2012

(Caracas 7 de noviembre. Noticias24) “Yare se lleva en la sangre”, exclamaba una mujer para animar el baile de un niño de 5 años que exhibe sus pasos a quienes enseguida le rodearon. Una mujer vendedora de empanadas en la zona, dice que ser un diablo danzante debe ser una decisión sentida, con una definitiva convicción de serlo, a Yare hay que sentirlo.

San Francisco de Yare, ha criado en su seno la cofradía más antigua del continente americano. Los Diablos Danzantes de Yare, una muestra de folklore que se mueve al repique de cajas, tambores y animo del pueblo.

Vestidos de rojo y ataviados de protecciones contra el maligno, cubren sus rostros con máscaras que se rinden ante el Santísimo y se arrodillan en señal de sumisión, esto representa la supremacía del bien ante el mal; enseguida un ritmo de bamba da un toque más reverencial.

Foto:Indira Guerrero/ Noticias24

La mujer también cumple su rol en la cofradía, ella oye la misa como lo hacen los Diablos, como buen consorte, le acompaña y por supuesto se encarga de cuidar a los niños. Ellas no deben bailar en público, la costumbre dice que debe ir a una casa, y allí danzar con una máscara prestada frente al altar, todo por una promesa. Son llamadas ‘promeseras’, deben vestir faldas rojas y alpargatas blancas. La Capataz es la máxima autoridad en la cofradía en cuanto a las mujeres, ella viste totalmente de rojo y sin máscara.

Son vistos en publico para celebrar el Corpus Christi 9 jueves después del jueves santo de cada año, esta celebración ha logrado figurar en la lista de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la Unesco según el veredicto dictado el pasado 6 de diciembre.

La celebración es una representación del particular sincretismo religioso, finalmente son diablos que antes de lanzarse al baile se ‘cruzan’, protegidos con cruces, escapularios, rosarios y otros amuletos consigo y van rezando oraciones durante la festividad, la celebración incluye misa, con la particularidad de que deben escucharla de afuera, el diablo no puede entrar a la iglesia.

El merecido reconocimiento de la Unesco, ha hecho florecer el amor por las raíces y el más profundo arraigo de nuestra descendencia, hoy quizás muchos se siente más afrovenezolanos e indígenas que nunca y por eso cada año vuelven y reviven la memoria colectiva de un pueblo curtido de historia.

Por: Indira Guerrero/ Noticias24
Edición y montaje: Alex Urbina/ Noticias24