Publicado el 10 de dic de 2012 9:30 pm |

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Foto: Carlos Garcia Rawlins/ Reuters

(Caracas, 10 de diciembre-Reuters).- Una posible sucesión precipitada en la presidencia de Venezuela, luego de que Hugo Chávez ganara en octubre la reelección con amplia ventaja, complica el tablero político del atribulado país petrolero que durante 14 años ha tenido al locuaz mandatario como líder hegemónico.

Chávez conmocionó a la nación al anunciar el sábado que será operado en Cuba por otra recurrencia del cáncer que intenta combatir desde el año pasado y al conminar a los venezolanos a apoyar al vicepresidente Nicolás Maduro como su relevo tanto para terminar su mandato como para correr por la presidencia en unos nuevos comicios.

El mandatario, que se declaró curado en dos oportunidades y se resistió varias veces a delegar el poder durante sus frecuentes ausencias, allana por primera vez el terreno para una sucesión desde que en 2011 se le diagnosticó un cáncer en la zona pélvica que ameritó tres cirugías, así como quimio y radioterapia.

“Si hubiese surgido algún resultado negativo (en los exámenes previos), tengan ustedes la seguridad que yo no hubiese inscrito y asumido la candidatura presidencial”, dijo Chávez la noche del sábado admitiendo las dificultades que reviste relevarlo en el cargo tras ganar la reelección.

Chávez debe asumir un nuevo mandato el 10 de enero de 2013, según manda la Constitución. A continuación, los principales escenarios políticos y electorales en los próximos meses:

Chávez se recupera y asume un nuevo período

El Presidente se somete a su cuarta intervención quirúrgica en La Habana desde que fue diagnosticado con cáncer hace un año y medio.

Pese a los pronósticos negativos, Chávez, que había gozado siempre de una salud de hierro, ha podido recuperarse físicamente en varias ocasiones desde entonces y reunió la fortaleza necesaria para afrontar una extenuante campaña electoral entre julio y septiembre.

Si el equipo médico de Chávez lograra detener el avance de la enfermedad, el mandatario podría iniciar un camino progresivo a la recuperación mientras asume las riendas del país petrolero, al menos hasta el 2016 cuando cabe la posibilidad de que la oposición convoque a un nuevo referéndum para revocarle.

Aun si Chávez estuviera débil tras la operación y requiriera reposo en Cuba, podría asumir un nuevo mandato desde la distancia, dicen algunos abogados.

La Constitución dicta que “si por cualquier motivo sobrevenido el Presidente no pudiese tomar posesión ante la Asamblea Nacional, lo hará ante el Tribunal Supremo de Justicia”, lo que permitiría el traslado de magistrados hasta el lugar donde esté.

Sin embargo, con una salud frágil, Chávez tendría que delegar en su Gabinete buena parte de las múltiples responsabilidades que atiende y reducir su usualmente frenético ritmo de trabajo para asegurar su recuperación.

Salud de Chávez se debilita más tars la operación

Si el Presidente afronta con éxito la nueva cirugía, que fue sugerida con urgencia por su equipo médico, es probable que su salud se siga debilitando, impidiéndole asumir un nuevo período el 10 de enero o continuar gobernando hasta el 2019.

La Constitución dice que si el 10 de enero el presidente electo no puede asumir el cargo, el jefe de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, debe convocar a unas nuevas elecciones en los siguientes 30 días.

Chávez nombró al vicepresidente Maduro como su delfín para cualquier escenario sucesoral, así que el reto del chavismo radicaría entonces en transferir a tiempo los votos de Chávez a su relevo para cuando se celebren otras elecciones si el mandatario se ve impedido de seguir al frente del país.

Con el principal líder de la oposición, Henrique Capriles, atado a la gobernación del estado Miranda de cuya reelección depende en buena medida su futuro político, un oficialismo con Chávez en la retaguardia podría tener cartas a su favor en el corto plazo si tuviera que medirse en unas nuevas elecciones.

Chávez fallece en el corto plazo

Si la operación a la que se someterá el Presidente no resultara exitosa, se daría el escenario sucesoral más complicado, puesto que la Constitución establece distintas posibilidades.

La carta magna dice que al presidente de la Asamblea Nacional le corresponde convocar a elecciones si un candidato electo no puede asumir, pero también reza que en los dos últimos años de mandato es al vicepresidente a quien le corresponde culminar el período si el Presidente está inhabilitado para continuar.

“El artículo 233 de la Constitución no se redactó tomando en cuenta la reelección inmediata”, advirtió el abogado Juan Raffali en referencia al texto que establece el procedimiento cuando haya falta absoluta del jefe de Estado o del presidente electo.

“La interpretación ortodoxa es que queda facultado transitoriamente el presidente de la Asamblea Nacional y, aunque lo que menos trastorna es que lo haga el vicepresidente, la Constitución toma en consideración que el presidente de la Asamblea es el funcionario de mayor legitimidad después del Presidente, por ser elegido por voto popular”, añadió.

El vicepresidente es designado por el jefe de Estado.

Al Tribunal Supremo de Justicia le correspondería decidir quién queda al frente de la nación durante la transición.

Con Chávez ausente, las pugnas latentes en el oficialismo podrían resurgir y con ellas las aspiraciones de varios políticos que lideran en la sombra, dificultando el nombramiento de un candidato para competir por la silla presidencial.

Bajo este escenario, una oposición que ha tenido dificultades en el pasado para escoger un líder unitario podría tener mejores chances de ganar unas nuevas elecciones sólo si se mantiene aglutinada en torno a una figura y si en las regionales de diciembre logra mantener en el poder los estados clave.

Por Marianna Párraga