Publicado el 18 de dic de 2012 6:40 am |

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Foto: Noticias24 / Archivo

(Caracas, 18 de diciembre. Noticias24) En su columna publicada este martes en el diario El Nacional, el periodista Vladimir Villegas, se refirió a las elecciones regionales realizadas este domingo y en el cual “el mapa político del país se ha vuelto a teñir de rojo (…) y en el corto plazo el chavismo, con o sin Chávez, tiene las mejores cartas en este juego del poder“.

“Los comicios obligan a que en frío la oposición se siente a revisar, sin prejuicios y sin dejar ningún elemento fuera, las causas de esta nueva derrota, que no puede ni debe ser minimizada con una retórica absolutamente innecesaria e inconveniente (…) Eso de proponer una renovación del país sin ser capaces de renovar los liderazgos regionales termina revirtiéndose”, comentó.

Asimismo, destacó que “en medio de este descalabro electoral opositor lo único que queda claro es que el camino de la dispersión, de la desunión y de creer que es mejor hacer planes individuales que colectivos puede llevar incluso a situaciones electorales y políticas más adversas que la actual para las fuerzas que se oponen al gobierno de Hugo Chávez”.

A continuación la columna completa:

El mapa político del país se ha vuelto a teñir de rojo, con tres excepciones emblemáticas, pero a fin de cuentas de nuevo el gobierno de Hugo Chávez y su partido, el Partido Socialista Unido de Venezuela, obtienen un triunfo que en teoría le facilita el impulso de su agenda política, particularmente en lo que se refiere a las propuestas para la creación de las comunas y, un poco más allá, del Estado Comunal.

Las elecciones obligan a que en frío la oposición se siente a revisar, sin prejuicios y sin dejar ningún elemento fuera, las causas de esta nueva derrota, que no puede ni debe ser minimizada con una retórica absolutamente innecesaria e inconveniente.

Los factores opositores conservaron Miranda, considerada la joya de la corona, Lara y Amazonas, pero sufrieron pérdidas significativas, como los estados Zulia, Carabobo, Táchira y Nueva Esparta. En cada región pesaron elementos específicos.

Por ejemplo, en Carabobo ya había un importante rechazo a la dinastía Salas, por lo cual lucía incoherente criticar la reelección de Hugo Chávez y a la vez apostar por la continuidad de una misma familia en el poder. Lo mismo podría decirse del caso Nueva Esparta, donde no es que gana el general Mata Figueroa, del Psuv, sino que un gobernador sempiterno es mandado a las duchas, como se dice en el beisbol.

Eso de proponer una renovación del país sin ser capaces de renovar los liderazgos regionales termina revirtiéndose. En el Zulia, otros fueron los factores.

Habrá que hurgar en la vida interna de Un Nuevo Tiempo para encontrar algunas claves de lo que allí pasó. El “engatillamiento” del “rosalismo”, por ejemplo. Pero tampoco puede subestimarse que Francisco Arias Cárdenas logró unificar a un chavismo históricamente disperso en la región.

Caso aparte es Táchira. Allí perdió Chávez en octubre y ahora José Vielma Mora sorprende a César Pérez Vivas. Vielma no es un radical, genera poco rechazo y viene de una gestión reconocida en el Seniat.

A eso se le suma la división de los votos opositores, como pasó también en Monagas, región en la cual trabajó para lapa lo que se puede denominar el “antigatismo” con Chávez, con Guillermo Call a la cabeza. Los tres triunfos obtenidos por la oposición, en Miranda, Lara y Amazonas, también son una señal clara con respecto a los tonos políticos que sobrevivieron a la avalancha pesuvista.

En Miranda se salva el liderazgo opositor mejor posicionado, mientras que en Lara y Amazonas queda enterrada la maldición según la cual a todo el que abandone el chavismo le espera la derrota y el ostracismo político. Los tres sobrevivientes tienen una clara diferenciación con la llamada “vieja política”, aunque ello no implique que estén en condiciones de menospreciar el apoyo de AD y Copei.

Llega la hora también de evaluar el funcionamiento y la composición de la MUD, que jugó su papel para estos procesos, y deberá ser revisado a objeto de determinar si debe ser reestructurado o sustituido por otro.

Pero en medio de este descalabro electoral opositor lo único que queda claro es que el camino de la dispersión, de la desunión y de creer que es mejor hacer planes individuales que colectivos puede llevar incluso a situaciones electorales y políticas más adversas que la actual para las fuerzas que se oponen al gobierno de Hugo Chávez.

Lo ocurrido el domingo es la consolidación del chavismo como fuerza política hegemónica en el país. Eso no puede ocultarse por muchas vueltas que se le dé al asunto. La oposición, salvo lo ocurrido en Miranda, Lara y Amazonas, vive una hora crítica, y lo peor que en el papel podría pasarle es tener que enfrentar en el corto plazo una nueva elección presidencial. Al menos en el corto plazo, el chavismo, con o sin Chávez, tiene las mejores cartas en este juego del poder.

Hasta 2013, si sobrevivimos al anunciado fin del mundo.

“La avalancha roja y sus sobrevivientes”
Por: Vladimir Villegas
El Nacional

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