Publicado el 02 de ene de 2013 1:44 pm |

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Foto: AVN

(Caracas, 2 enero. DPA) – Fiel a su mentor y líder de la revolución bolivariana, aunque sin su carisma, el vicepresidente venezolano Nicolás Maduro ha mostrado que prefiere seguir el camino de la retórica ideológica izquierdista que inclinarse a las negociaciones, como auguraban los analistas.

Maduro fue nombrado en el cargo por el presidente Hugo Chávez en octubre pasado y en diciembre el mandatario lo certificó como su eventual sucesor, lo que colocó todos los reflectores de la política en el ex chofer de autobuses del Metro de Caracas elevado a las alturas del poder.

En sus contadas apariciones públicas, el vicepresidente confirmó que sigue la senda marcada por Chávez de propiciar la polarización entre simpatizantes y opositores del proyecto bolivariano, el discurso izquierdista y la retórica antiimperialista, lo que resultó en ganancias electorales seguidas.

Ese tono político lo recalcó el domingo, en una entrevista con el canal multinacional Telesur, donde expresó loas a la revolución cubana y fustigó a la “derecha”, a la que acusó de “miserable” por hacer circular rumores sobre la gravedad de Chávez.

“Tenemos que vacunarnos frente a la mentira de los rumores malintencionados, de esta maldad y odio contra Venezuela”

Tenemos que vacunarnos frente a la mentira de los rumores malintencionados, de esta maldad y odio contra Venezuela. (La derecha) es gente podrida, uno podría calificarlos como enfermos mentales, de un odio y una maldad que no tienen límites, que no saben respetar el sentimiento de sus familiares”, dijo sin identificar a los generadores de rumores.

Está por verse si Maduro intentará mantener el perfil de una nueva versión de Chávez, en caso de que el mandatario quede incapacitado por el cáncer, tras su cuarta operación, y sean convocadas nuevas elecciones en los próximos meses.

Maduro, de 50 años, es un líder obrero que llegó a escalar posiciones, reviviendo el sueño que la clase trabajadora lleve a uno de sus representantes al poder.

Se ganó el respaldo de Chávez al convertirse en inseparable durante su convalecencia en las primeras operaciones por cáncer, en junio de 2011 y febrero de 2012, ambas en La Habana.

Completó apenas la educación media formal y se desempeño como chofer de autobuses de Metro de Caracas. También fue representante sindical y luego diputado hasta ascender a la presidencia de la Asamblea. Además de vicepresidente, ostenta el cargo de canciller.

Durante casi seis años en la Cancillería, Maduro se ganó elogios públicos de Chávez, quien a veces bromeaba diciendo: “Mira a dónde va Nicolás de autobusero”. En el cargo se convirtió en un portavoz del líder bolivariano para estrechar las relaciones con países amigos.

“Mi opinión firme, plena, como la luna llena, irrevocable, absoluta, total, es que en ese escenario que obligaría a convocar de nuevo a elecciones presidenciales, ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Yo se los pido”, dijo Chávez antes de viajar a Cuba para la operación que se efectuó el 11 de diciembre.

“Es que la incertidumbre domina al gobierno y con palabras destempladas pretenden ocultar lo que cada día es un hecho: el gobierno no quiere reconocer que hay una ausencia temporal”

Con este aval, Maduro se hizo cargo del gobierno, en un país en el que la convalecencia del presidente mantiene paralizadas decisiones económicas ante un año que augura dificultades.

Las primeras apariciones públicas del vicepresidente provocaron críticas de la alianza opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD), que le recomendó mostrar mayor “responsabilidad y amplitud” hacia toda Venezuela por “los tiempos difíciles que se avecinan a la república”, pero en su lugar “lo que comunica es mucha inseguridad”.

Es que la incertidumbre domina al gobierno y con palabras destempladas pretenden ocultar lo que cada día es un hecho: el gobierno no quiere reconocer que hay una ausencia temporal del presidente en funciones”, indicó en una declaraciones de fin de año.

Aunque se le atribuyen pugnas con el jefe de la Asamblea Nacional (Congreso), Diosdado Cabello, ambos han reiterado que siguen la línea trazada por el líder bolivariano, el rumbo al socialismo.

La Constitución señala que si se declara la ausencia absoluta de Chávez y no puede ser investido el 10 de enero para el mandato 2013-2019, entonces el presidente de la Asamblea Nacional asumirá el poder hasta la convocatoria de nuevas elecciones en 30 días.

Las pasadas elecciones regionales del 16 de diciembre parecen haber respondido a la pregunta sobre si Chávez podría endosar los votos a sus candidatos a las gobernaciones. El partido oficial (PSUV) ganó 20 de 23 gobernaciones.

Maduro entonces estaría apuntalado por la palabra de Chávez como candidato a la presidencia y en las elecciones podría enfrentar a Henrique Capriles Radonski, quien perdió ante Chávez en octubre y se mantiene como la primera opción opositora.

El analista Luis Vicente León, de la encuestadora Datanálisis, dijo que dentro del chavismo hay divisiones pero alertó que la oposición cae en un error si intenta magnificarlas.

“Ante un enemigo común muy concreto, las tendencias oficialistas se mantendrán unidas a corto plazo”, dijo y agregó que las posibilidades de conflicto entre Maduro y Cabello son “muy bajas”.

En unos comentarios sobre lo que puede avecinarse, León advirtió a la oposición que “esperar que la división del adversario le ayude es miope”.

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