Venezuela sigue siendo destino para inmigrantes colombianos

Foto: Atardecer en el Río Arauca / Ernesto Prieto / www.arauca-arauca.gov.co

(Caracas, 8 de enero. Noticias24) – El portal web de la BBC Mundo publicó un análisis de la cantidad de refugiados colombianos que alberga nuestro país, cifra que se ha duplicado en algunos estados debido a la simplificación de los trámites. El número de solicitantes de asilo en Venezuela ya supera los 14.000, mientras que las Naciones Unidas estima que “la población con necesidad de protección internacional” presente en el país actualmente suma unas 200.000 almas.

El siguiente reportaje realizado por Arturo Wallace, revelará las razonas por la cual Venezuela, a pesar de la inflación, inseguridad, escasez, control de cambio, desempleo, entre otros problemas; continúa siendo un destino atractivo para los colombianos que se atreven a dejarlo todo por cruzar la frontera y empezar de nuevo, bajo un Gobierno socialista inédito en nuestra historia.

La mano bolivariana

La situación de seguridad en Colombia es, por supuesto, una de las cosas que intentan dejar atrás los colombianos que cruzan el río Arauca o entran a Venezuela por los estados de Zulia o Táchira.

Pero las políticas sociales del gobierno de Hugo Chávez también ofrecen interesantes oportunidades para una población obligada a abandonarlo todo, como sucede a menudo con los refugiados.

Las políticas sociales del gobierno de Hugo Chávez también ofrecen interesantes oportunidades para una población obligada a abandonarlo todo

Celina Gelvez, de 67 años, es un buen ejemplo. Desde hace tres años esta refugiada colombiana tiene casa propia en un nuevo barrio de Guasdualito, beneficiario del programa “Rancho por Casa” de la estatal Pdvsa.

Y la Casa de la Alimentación le garantiza por lo menos dos comidas al día, de lunes a sábado. “Desde que estoy aquí no he oído ni un tiro”, dice además doña Celina, quien tampoco ha regresado a Colombia desde que llegó a Venezuela.

Y es que si bien la presencia en la zona de guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) y, sobre todo, del Ejército de Liberación Nacional (ELN) es un secreto a voces, la situación de seguridad es infinitamente mejor que la del vecino Arauca, uno de los departamentos colombianos más militarizados.

Del otro lado del río, colombianos desplazados por la violencia también se benefician de algunas de las políticas sociales del gobierno bolivariano. “El mercado es más barato (en el lado venezolano). Muchos van allá a hacer mercado”, explica, por ejemplo, Adriana Parrado, una desplazada que reside en Brisas del Puerto, un barrio de invasión de la ciudad de Arauca.

Pero muchos alegan que el supuesto oxígeno que los grupos guerrilleros colombianos encuentran en Venezuela es parcialmente responsable por la prolongación del conflicto armado. Y eso, dicen, también debe considerarse a la hora de hacer el balance del impacto de las políticas de Hugo Chávez para refugiados y desplazados, como los que abundan en el departamento de Arauca.

“Una casita”

Efectivamente, según cifras de Acnur, al 31 de diciembre del 2011 más de 70.000 residentes del departamento se habían visto obligados a abandonar sus casas por causa del conflicto armado.

Durante ese mismo período, Arauca también recibió a más de 45.000 víctimas de desplazamiento forzado. Y Brisas del Puerto, el barrio donde vive Adriana Parrado, es por lo general el primer punto de arribo de los desplazados que llegan a la capital de Arauca.

Como Parrado, ahí son muchos los que sueñan con algún día tener su propia casa. Como las mujeres del barrio Villaluz, ubicado a sólo unos pocos kilómetros de distancia.

El barrio, que desde hace dos años alberga a 82 madres desplazadas, todas cabeza de familia, es un ejemplo de los esfuerzos que también hace el gobierno colombiano por atender a los desplazados. “Y es que la casita es lo que más aspira uno en un pueblo así, extraño”, le dice a BBC Mundo Leslie Rosa Salamanca, una de las líderes comunitarias.

“A la cercana el conflicto se siente, sufrimos cuando quitan la luz porque vuelan las torres (de energía eléctrica). Y el conflicto que se vive en las orillas (del río Arauca) a veces hace difícil el viaje a Venezuela para hacer mercado”, cuenta.

“Pero de lo que yo viví, de lo que yo sufrí, de lo que yo andé (sic) buscando una comunidad, lo mejor que encontré fue aquí en Arauca. Yo pienso que aquí serán los últimos días de uno”, concluye.

Por Arturo Wallace / BBC Mundo