Publicado el 09 de ene de 2013 9:30 am |

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Foto: Thomas Coex / AFP – Archivo

(Caracas, 9 de enero. EFE) – La situación que vive Venezuela por el estado de salud del presidente Hugo Chávez, que lleva un mes en Cuba luchando contra un cáncer, está paralizando “importantes” decisiones económicas como un ajuste monetario o una revisión del control de precios, según analistas consultados por Efe.

“No cabe duda que con la situación de salud del Presidente se han retrasado muchas medidas importantes, una de ellas, sin lugar a dudas, el ajuste del tipo de cambio, que es simplemente insostenible“, dijo a Efe el economista y profesor de la escuela de negocios IESA José Manuel Puente.

La devaluación, que según el ministro de Finanzas, Jorge Giordani, no anticipa “ni la reina de Inglaterra”, llegó a Venezuela puntualmente en enero de 2010 y de 2011, pero no del pasado 2012, año de elecciones presidenciales ni, por el momento, de este 2013.

El cuello de embudo que supone el control de cambio

Bajo un sistema de control desde 2003, el cambio oficial en Venezuela pasó en 2010 de 2,15 a una doble tasa de 2,6 y 4,30 (una devaluación del 20 % y 100 %) y en 2011 quedó fijado en la actual tasa única de 4,30.

Esta decisión ha dejado congelado por dos años el tipo de cambio, con la salvedad de las transacciones del Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (Sitme), que permite a importadores y personas naturales obtener dólares a una tasa superior a la controlada con la compraventa de papeles públicos.

Para Puente, hay actualmente cuatro desequilibrios económicos que piden a gritos una devaluación en el país: el sobrevalorado mercado negro, el “boom de importaciones” del 2012, los problemas con la liquidez de reservas del Banco Central de Venezuela (BCV) y el alto déficit fiscal del Gobierno.

Citando cifras preliminares del BCV, el profesor del IESA asegura que Venezuela triplicó su volumen normal de importaciones en 2012 al llegar a 52.000 millones de dólares, “el más alto de toda su historia”, y se registró “una apreciación muy fuerte del tipo de cambio”.

Tanto el ministerio de Finanzas como el BCV “están de acuerdo en que hay que devaluar”

El nivel de reservas operativas del BCV, continúa Puente, se encuentra entre el 12 y 15 % de sus reservas totales con “problemas para atender la demanda de divisas”, mientras el Gobierno esperaba cerrar el año en un déficit fiscal entorno al 8 % del PIB.

“La enfermedad presidencial tiene paralizada la toma de decisiones, que no se van a tomar todavía hasta que no se clarifique el cuadro político porque una devaluación es algo que deber decidir el presidente de la República”, apunta, por su parte, el economista y exgerente del BCV José Guerra.

El economista asegura que tanto el ministerio de Finanzas como el BCV “están de acuerdo en que hay que devaluar el tipo de cambio oficial” aunque difieren en cómo hacerlo, según informes de los entes a los que tuvo acceso.

“Ciertamente el problema del desabastecimiento se está agudizando. Eso está llevando a un tema de escasez de cierta importancia que ya está causando preocupación”, apuntó.

Guerra señaló que el Gobierno debe corregir precios rezagados desde hace cuatro años como el atún o las sardinas, o desde hace dos años, como los quesos.

El 2013 va a ser un año menos bueno en términos económicos, un año de crecimiento más moderado, de inflación más alta asociado al ajuste cambiario que, inevitablemente, debe hacer el gobierno”, concluye Puente.

Asimismo, los mercados internacionales, los bonos de deuda emitidos por Venezuela y la estatal Pdvsa seguían perdiendo valor esta semana debido a la incertidumbre política.

Según el director de la firma Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, a los mercados les preocupa “la legitimidad de las decisiones que tome el gobierno después del 10 de enero”.

La ausencia de Chávez incide con fuerza en el Ejecutivo en Venezuela, donde el Estado controla sectores estratégicos como petróleo, acero, cemento, es responsable del 39% de las importaciones y distribuye 30% de los alimentos, luego de una ola de estatizaciones de miles de empresas, según cifras de Ecoanalítica.