Publicado el 16 de ene de 2013 8:53 am |

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Foto: Prensa Miraflores

(Caracas, 16 de enero. Noticias24) – El politólogo Jiuvant Geovat Huérfano reseñó en su artículo de opinión de este miércoles que “la convalecencia del primer mandatario trae consigo una altísima carga de responsabilidad a los voceros oficiales de la revolución y, en especial, al vicepresidente Nicolás Maduro”.

“Asumir semejante responsabilidad no es tarea fácil, (…) pocas personas envidian estar en los zapatos de Nicolás Maduro, sin embargo, él la ha asumido. (…) entre otras razones, porque guste o no, en Venezuela se rompió con los viejos paradigmas de la historia política de América Latina y el Caribe, así como de buena parte del Mundo”, expresó.

Asimismo, destacó que “la auctoritas política que encarna Hugo Chávez, es por ahora, insustituible. Al punto que los presidentes invitados que asistieron al acto del 10 de enero, manifestaron la carga espiritual y el magnetismo que transmite, así como el liderazgo unificador y la visión política que le ha caracterizado que no tiene precedente en la historia política contemporánea”.

A continuación el artículo completo:

La convalecencia del primer mandatario Hugo Chávez trae consigo una altísima carga de responsabilidad a los voceros oficiales de la revolución y, en especial, al vicepresidente Nicolás Maduro, por ser el designado por el líder de la Revolución como principal vocero del Gobierno Bolivariano.

Recordemos que el pasado 8 de diciembre de 2012, el presidente Chávez expresó: “si algo ocurriera, repito, que me inhabilitara de alguna manera, Nicolás Maduro no solo en esa situación debe concluir, como manda la Constitución, el período; sino que mi opinión firme, plena como la luna llena, irrevocable, absoluta, total, es que -en ese escenario que obligaría a convocar como manda la Constitución de nuevo a elecciones presidenciales- ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Yo se los pido desde mi corazón”.

Asumir semejante responsabilidad no es tarea fácil, entre otras razones, porque guste o no, en Venezuela se rompió con los viejos paradigmas de la historia política de América Latina y el Caribe, así como de buena parte del Mundo.

Pero además, la auctoritas política que encarna Hugo Chávez, es por ahora, insustituible. Al punto que los presidentes invitados que asistieron al acto del 10 de enero, manifestaron la carga espiritual y el magnetismo que transmite, así como el liderazgo unificador y la visión política que le ha caracterizado que no tiene precedente en la historia política contemporánea.

Sostenían también que este había impulsado una nueva forma de integración internacional (Alba, PetroCaribe, Celac, Unasur, etc.), cuando las principales economías del mundo se desploman, también ha cumplido con las metas del milenio, ha logrado mantener y reducir los niveles de desempleo e inflación en Venezuela muy por debajo del promedio mundial.

De manera que pareciera cuesta arriba asumir tan exigente responsabilidad, pocas personas envidian estar en los zapatos de Nicolás Maduro. Porque están conscientes que la tarea no es nada fácil. Sin embargo, él la ha asumido.

Pero para que el avance sea aún mayor, debe interiorizar muy bien su rol; debe comprender que el liderazgo y autenticidad que caracteriza a Hugo Chávez, es innato a él, es fundamental; que colectivice la toma de decisiones es prioritario, y que, replantee formas propias de comunicar la política es obligatorio; saber ponderar las informaciones es necesario, y manejar las emociones es imprescindible para poder ir tomando el timón de la responsabilidad histórica- colectiva que le toca asumir ante un pueblo cada vez más exigente y critico.

“Nicolás Maduro Moro”
Por: Jiuvant Huérfano

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