Publicado el 19 de ene de 2013 1:33 pm |
Caracas, 19 Ene. AVN.- “Chochororocho, cho cho” en voces agudas se escuchaba al bajar los caminos que conducen el auditorio ubicado en el Parque del Oeste Alí Primera, ubicado en Catia, Caracas. Y es que este sábado más de mil niños de todo el país se dieron cita en este parque para elevar un canto cariñoso de apoyo al presidente Hugo Chávez.
Algunos en brazos de sus madres, otros tomados de las manos, disfrutaron de los colchones inflables y las golosinas que el Ministerio de la Mujer otorgó para hacer actividades recreativas al aire libre.
De fondo, Gabriela Yanez Sanz, de 9 años de edad, entonaba versos de Simón Díaz con el deseo de que remontaran la distancia y llegaran hasta La Habana, Cuba, donde el mandatario nacional se recupera de una intervención quirúrgica.
“Si pasas algún trabajo, lejos de mi soledad, dile al lucero del alba, que te vuelva a regresar, dile al lucero del alba, que te vuelva a regresar”, cantaba con los ojos clarísimos abiertos y risueños, la también vocera del juramento hecho por los niños: “Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares a Hugo Chávez Frías”.
Una reflexión del Presidente abarcaba la pancarta del centro del escenario: “Todo lo que hacemos es por amor puro a los niños y niñas, no hay nada más puro que ellos, ustedes serán las mujeres y los hombres de este siglo”, dijo una vez el mandatario y quedó impreso en el papel para la posteridad.
Los pequeños, observadores del trabajo de sus madres y del proceso de dignificación que la Misión Madres del Barrio ha fomentado entre las venezolanas más humildes, se reconocen como presente y futuro del proceso iniciado hace 14 años.
“Aquí hay niños que rezaron, que cantaron, aquí están los hijos de la patria, que por ellos estamos luchando, y por eso el Presidente tiene que curarse porque por ellos estamos trabajando, por ellos que han pedido que vuelva, porque lo necesitan, lo extrañan”, expresó la ministra para la Igualdad de Género, Nancy Pérez.
Llegó la hora de la danza, un joropo zapateao cuyo compás marcaba el vaivén de falsas amarillas. Tras contemplar el espectáculo, Edgar Pérez, de 10 años, envió un mensaje y un consejo al Presidente: “Aquí te estamos esperando, ponte bien, tienes que curarte, mi mamá y mi abuela rezan por ti, para que regreses, pero sano, por eso tienes que descansar y así vendrás bien, aquí estamos esperándote”.
El volumen de las risas aumentó cuando se abrieron las cajas contentivas de tortas de chocolate y arequipe. Llegada la hora de la merienda, el cesped del Parque Alí Primera se llenó de pequeños picnics improvisados. La música siguió sonando y el aroma a dulce y ponqué casero se dispersó en una soleada mañana sabatina.

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