Publicado el 22 de ene de 2013 6:22 am |

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Foto: Vanesa Navas / Noticias24

(Caracas, 22 de enero. Noticias24) – El diario norteamericano El Nuevo Herald establece que el primer mandatario venezolano lleva 44 días sin aparecer en público, luego de que partiera el 9 de diciembre a La Habana para continuar su tratamiento contra el cáncer.

Lea a continuación el artículo completo publicado:

El gobierno venezolano encabezado por el vicepresidente Nicolás Maduro es blanco de crecientes presiones para que produzca un fe de vida del enfermo presidente Hugo Chávez, en momentos en que la credibilidad de las versiones oficiales de que está mejorando es mermada por cada día que transcurre sin la aparición del mandatario.

“Ya hay gobiernos que han comenzado a preocuparse”

“Ya hay gobiernos que han comenzado a preocuparse”, dijo el analista y columnista David Morán.

“¿Cómo es que una persona que está gobernando y por ello el TSJ [Tribunal Supremo de Justicia] dictamina que no se puede declarar su falta absoluta, tiene 44 días sin poder comunicarse con el país?”, preguntó.

Es una interrogante que también está siendo planteada, aunque no abiertamente, dentro del chavismo.

“Muchos de los seguidores de Chávez dentro de las clases C, D y E han comenzado a pensar que el gobierno está ocultando la verdad”, comentó el ex asesor del Ministerio de Interior y Justicia de Venezuela, Anthony Daquin. “Ellos [en el gobierno] lo saben, y es por eso que han comenzado a decir que Chávez estará en Venezuela para el 4 de febrero”.

Chávez, quien partió el 9 de diciembre a La Habana, no ha sido visto en público desde que anunció que debía viajar para ser sometido a una cuarta operación para tratar el cáncer que padece.

El gobierno, que hasta ahora no ha brindado grandes detalles sobre la dolencia del mandatario, sostiene que Chávez se encuentra en plena recuperación, pero versiones de prensa aseguran que el mandatario enfrenta un cuadro médico bastante delicado y que el cáncer que padece se encuentra en etapa terminal.

El mandatario no pudo estar presente en Venezuela para la inauguración de su nuevo mandato pero eso no fue obstáculo para que lo asumiera en una ceremonia en la que Maduro juramentó a cientos de seguidores chavistas.

La maniobra, calificada como un golpe a la Constitución por algunos líderes de la oposición, fue ratificada por el Tribunal Supremo de Justicia, entidad que es vista por muchos como un mero apéndice del gobierno.

Pero la jugada es cada vez más cuestionada con el transcurso de los días, aún cuando distintos personajes del chavismo aseguran que Chávez estará dentro de poco en Venezuela.

Esos pronunciamientos se repitieron el lunes de boca del hermano menor del mandatario, Argenis Chávez, quien sin dar detalles sobre la situación médica del gobernante, expresó que regresará “en los próximos días”, en declaraciones transmitidas por la agencia The Associated Press.

Horas después, Argenis Chávez desmintió dicho reportaje en un comunicado diciendo que los voceros sobre la salud del presidente son Maduro y el ministro de Comunicación e Información, Ernesto Villegas.

También el lunes en la noche, el nuevo canciller venezolano Elías Jaua dijo que se reunió con Chávez en La Habana, pero no precisó cómo vio al líder ni cuánto tiempo duró la reunión.

Los analistas dijeron que comentarios como esos buscan apaciguar las preocupaciones que se están generando dentro del chavismo y en especial la sospecha de que la facción encabezada por Maduro y el canciller Elías Jaua esté maniobrando para asumir el vacío de poder dejado por Chávez.

“El [oficialista] PSUV [Partido Socialista Unidos de Venezuela] es una confederación de intereses cuyo ordenamiento gravita en torno a la figura central del presidente. Y ahora que no está Chávez, y al estar el grupo Jaua-Maduro tratando de tomar un preponderancia, eso genera mucha inquietud”, comentó Morán.

“En este momento no se sabe quién está gobernando y para poder mantener la cohesión, ellos [Maduro y Jaua] necesitan mostrar que Chávez tiene aún algún tipo de control sobre ellos”, agregó.

Y en lo que enturbia el escenario, las presiones también estarían proviniendo de boca de los denominados colectivos, agrupaciones que operan en algunos de los barrios populares del país, y que han sido armados por el chavismo para “defender a la Revolución”, comentó Daquin.

“El [oficialista] PSUV [Partido Socialista Unidos de Venezuela] es una confederación de intereses cuyo ordenamiento gravita en torno a la figura central del presidente”

“Los colectivos han amenazado en la gestión de Nicolás Maduro con actuar si [Chávez] no aparece. Piensan que él está desaparecido ya, y que el gobierno simple y llanamente está ocultando la verdad. Ellos apoyan a un solo líder y quieren verlo. Si el líder físicamente no aparece, tenemos un problema serio”, comentó Daquin.

Entre tanto, la coyuntura está siendo aprovechada por Maduro para tratar de cimentar su liderazgo y posicionarse como candidato del PSUV de cara a unas nuevas elecciones presidenciales que muchos creen podría producirse este año.

“Maduro ya está en campaña electoral. Está prevenido al bate, si es que se llega a definir el tema del presidente, que aún no se ha terminado de definir”, comentó Diego Moya-Ocampos, analista senior para Las Américas de IHS Global Insight.

“Ellos están dedicados a seguir ganando tiempo, tratando de que la gente se acostumbre a Maduro, se acostumbre a verlo como el hombre a cargo, el hombre fuerte, dentro de la dinámica política, mientras van fortaleciendo una base popular”, señaló.

Moya-Ocampos comentó que el chavismo parece estar abocado a aprovechar al máximo la figura de Chávez y que bajo el mejor de los escenarios, si su salud lo permite, tratarían de mantener la imagen de que se encuentra nominalmente en el poder, aún cuando se mantenga tras bastidores.

Bajo ese escenario, el chavismo estaría emprendiendo una especie de transición similar a la que los hermanos Castro ejecutaron en Cuba entre el 2007 y el 2008, cuando Raúl comenzó gradualmente a tomar posesión del régimen, manteniendo a un enfermo Fidel oficialmente a la cabeza.

Por el momento, las principales facciones parecen haber entendido que deben cerrar filas detrás de Maduro, al menos en apariencia, porque Chávez lo designó como su abanderado en caso de que no pudiese seguir gobernando, bendición que todos ellos saben que es bastante fuerte.

“Pero más adelante, si las cosas no resultan bien para Maduro, podrían comenzar a aparecer otros liderazgos que podrían comenzar a decir, bueno, yo lo puedo hacer mejor, o yo represento mejor el proyecto político de Chávez, que este señor, y allí, el chavismo podría comenzar a fragmentarse”, dijo Moya-Ocampos.

Por: Antonio Maria Delgado
El Nuevo Herald

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