Publicado el 27 de ene de 2013 10:48 am |

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Foto: Archivo Noticias24

(Caracas, 27 de enero. Noticias24)- Henrique Capriles Radonski, gobernador del estado Miranda, destacó en su columna dominical la importancia de trabajar por la unidad nacional e ir todos en una misma dirección enmarcada en el respeto a la Constitución.

Asegura que es “increíble y esperanzador”, todo lo que se puede “lograr al unir las fuerzas y los talentos de varios en una sola dirección”.

Asimismo, subrayó que “hacer política para servirle al pueblo no se trata de obedecer ciegamente lo que dice un hombre, una doctrina o un partido. La manera honesta de hacer política,que es en la que yo y millones de venezolanos creemos, consiste en contrastar visiones, estrategias y modelos para que se pueda escoger la manera correcta de atender un problema”.

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Sé que un país mejor es posible porque conozco los anhelos, las metas y los sueños de millones de venezolanos que creen, como nosotros, que la única manera de convertir en realidad el país que imaginamos es hacerlo juntos, sin discriminación ni chantaje y respetando siempre a los demás. Esto además, es algo que he aprendido durante toda mi carrera: el valor de estar unidos y trabajar en equipo.

Al revisar nuestra historia, la más reciente y la más lejana, nos queda claro que en las grandes coyunturas nacionales los venezolanos hemos sabido permanecer unidos y remar en la misma dirección para alcanzar nuestras sueños. Eso fue, por ejemplo, el 23 de Enero de 1958, pero también lo es cada madrugada venezolana de este siglo XXI, cuando la falta de transporte y de oportunidades de trabajo no es capaz de derrotar las ganas de trabajar de nuestra gente.

Lo que se puede lograr al unir las fuerzas y los talentos de varios en una misma dirección es, además de esperanzador, sorprendente. Y cuando se trata de servirle al pueblo y acompañarlos en la solución de sus problemas, entonces la unión de todos nuestros esfuerzos vale la pena.

Porque hacer política para servirle al pueblo no se trata de obedecer ciegamente lo que dice un hombre, una doctrina o un partido. La manera honesta de hacer política,que es en la que yo y millones de venezolanos creemos, consiste en contrastar visiones, estrategias y modelos para que se pueda escoger la manera correcta de atender un problema.

Como líder político me cuesta comprender que, a estas alturas y con todas nuestras riquezas, al pueblo se le siga debiendo tanto. Pero si algo me da fuerza, y debe darnos fuerza a todos los venezolanos, es que desde hace tiempo el liderazgo al cual pertenezco ha demostrado que hay una manera distinta de hacer las cosas y hacerlas bien, y que nuestra mayor fortaleza es estar unidos. Creemos en una alternativa al modelo centralista y personalista actual, creemos en el entendimiento, creemos en todos los venezolanos, y sabemos que cuando se hacen las cosas bien, pasan cosas buenas.

Podemos decir que existe mucho más mérito en la posibilidad del acuerdo, del consenso y del encuentro entre quienes piensan distinto, que en la obediencia ciega que puede llevar a un país hacia el despeñadero por culpa de los caprichos de una sola persona. Y nuestra mayor ventaja es haberlo podido demostrar democráticamente, con la participación y el acuerdo de muchísimos sectores y con una transparencia, elementos que no puede presumir el partido de gobierno.

Por eso me siento orgulloso de ser parte de una nueva manera de hacer política que no descansará hasta hacer posible el país que tú y yo soñamos, merecemos y podemos tener. Y para que eso suceda debemos estar claros en varios puntos, empezando por el respeto a la Constitución por parte de los poderes públicos, hoy secuestrados por un partido. Pero esto ni nos atemoriza ni nos amilana, al contrario, nos da más fuerza, porque sabemos el papel que juega nuestro estado Miranda en este momento para todo el país. Nuestra Miranda hoy es una ventana que muestra de que el buen gobierno es posible, duélale a quien le duela y opóngase quien se oponga.

La calidad de vida de los venezolanos tiene que pasar a ser la prioridad de todos sus gobernantes. Miranda es un ejemplo de cómo se puede luchar de verdad contra la
pobreza,
sin dejar abiertas las trampas en las cuales las familias corren el riesgo de caer nuevamente. Y eso también necesita que se garanticen los derechos primordiales, que son darle a nuestra gente un empleo estable, salud, vivienda y educación de calidad para también devolverle el valor a la vida y a la justicia, algo que la violencia y la ineficacia del gobierno central nos han robado.

¡Pero que nadie se deje robar la esperanza, porque el futuro es nuestro! Lograrlo es lo que nos permitirá defender a nuestros estados y atender sus necesidades y problemas sin ser víctimas de la centralización, que todo lo complica y retrasa. Lograrlo es lo que nos permitirá combatir la violencia y lograr que los crímenes no queden impunes, por culpa de quienes se creen por encima de las leyes a punta de los poderes que les dan factores vergonzosos como la corrupción.

Así como en 1958 los venezolanos recuperaron su libertad y la posibilidad de imaginar una manera de hacer las cosas que no estuviera regida por el Estado, hoy
debemos hacer del futuro nuestra bandera. Miranda no se lo dejó robar y muchos otros venezolanos tienen la fe puesta en que allá adelante nos espera un país donde
se pueden cumplir los sueños; y eso sólo lo podemos lograr unidos y creyendo en nosotros.

Sólo así recuperaremos la confianza en nuestros hermanos. Sólo así lograremos disolver las barreras que han levantado los ineficaces para excusarse. Sólo así veremos nuestras riquezas invertidas en un sueño de todos: demostrar que podemos ser el mejor país del mundo porque tenemos todo para serlo.

Ahí están nuestros productores esperando ser apoyados y no saboteados. Allí están nuestros hombres y mujeres con ganas de trabajar y ser reconocidos. Allí están nuestros jóvenes formándose y estudiando para ponerle ganas a Venezuela haciendolo que aman. Por eso estar unidos es nuestra mayor ventaja.

A todos ellos debemos decirles que aquí también estamos nosotros, los líderes que queremos ver a Venezuela convertida en un país que progresa gracias a políticas de
estos tiempos, sin abusos ni despropósitos.

Ese país es posible porque tú y yo ya lo hemos imaginado. ¡Vamos a mostrárselo a quienes aún no han querido verlo! ¡Que Dios bendiga a Venezuela!