Publicado el 01 de feb de 2013 12:06 pm |

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Foto: Patricia Rodríguez Q.

(Caracas, 1 de febrero, Noticias24).- Este viernes, el politólogo Nicmer Evans, en el programa “Cara o Sello”, transmitido por Noticias24 Radio, se refirió a algunos “rumores y especulaciones” que, a su juicio, se han generado en torno al área económica del país.

Escuche la entrevista completa a continuación:

Sobre este tema, el politólogo destacó que “estamos en una dinámica económica que va absolutamente de la mano de la situación política que sigue dependiendo como siempre en Venezuela del precio del petróleo y está influenciada y determinada por varios intereses del capital que fluctúan en torno al logro de objetivos”.

“En estos días la economía se ha puesto de primer plano porque hemos visto dos elementos que afectan directamente el bolsillo del venezolano. La especulación y el acaparamiento, que son consecuencia o bien de diversos intereses políticos o de malas políticas públicas”, agregó.

Aseveró también que “hay una cultura que está muy arraigada y que tiene una vinculación directa con la estructura económica venezolana. Nuestra economía es profundamente rentista, nos centramos en la extracción y comercialización de un solo producto que además no tiene mayor impacto en la generación de empleo, pero da mucho dinero”.

Hay mucha fluidez monetaria en la calle, producto del crudo, que trae la necesidad de generar diversos tipos de empleos, sobre todo en el área de servicios o en el área financiera para especular sobre ese dinero que se generó con el petróleo”, dijo.

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Del mismo modo, resaltó que “ese mito de que el venezolano no es trabajador, es mentira y es absurdo. Nosotros trabajamos mucho, pero en cosas improductivas. Estamos destinando esfuerzos en servicios y muy poco en producción (…) no estamos sembrando el petróleo y lo que falta en el sector productivo, se refleja en la banca”.

“Habiendo tanto dinero en la calle, la gente no exige los precios justos. Cuando hay quien lo compre hay quien lo venda. Allí están las distorsiones de las estructuras económicas que se le acarrean al Estado y resulta que son de fondo”, puntualizó.

Se refirió al tema de los controles de cambio y argumentó que “hay muchos que ingenuamente tratan de hurgar en la realidad de otros países y comparan a estos con nuestro país. Pues nosotros hemos vivido controles de cambio desde antes de Chávez y esa necesidad se generó por la fuga de divisas a causa de esta cultura dependiente y al desprecio al campo productivo del país. Irónicamente para muchos empresarios Venezuela es buena para hacer dinero, pero no para mantenerlo acá. Hay una obsesión de desnaturalización de los empresarios en ese sentido”.

Aquí hay muchos que se han enriquecido muy rápidamente en la IV y V República, de manera poco transparente y eso tiene un impacto doble, porque no es solo la especulación del pequeño comerciante que le pone sobreprecio a los alimentos, el problema es que el otro especula pensando que da trabajo. Lamentablemente el proceso revolucionario no ha avanzado mucho en ese sentido”, sumó.

“Para muchos empresarios Venezuela es buena para hacer dinero, pero no para mantenerlo acá”

Sentenció que “es totalmente contradictorio para el socialismo, decir que vivimos del rentismo petrolero, porque allí no hay reivindicación del trabajo, sino espacios para la especulación (…) el venezolano es el único que emigra y la familia le sigue mandando dinero para que pueda mantenerse en su ‘sueño americano’”.

Con relación a la regulación de precios, indicó que “las políticas de regulación ante la especulación generan resistencia en los grupos que generan más ganancias, entonces el mecanismo para forzar el levantamiento de estas medidas, es desaparecer el producto”.

“Lamentablemente la internet también se está convirtiendo en un espacio de especulación en nuestro país, se consigue Harina PAN, carros al doble de los precios correctos etc. (…) Todo esto es síntoma del deterioro sistemático que se vive en el país y esto es gracias a la lógica del pozo de petróleo, yo me tengo que enriquecer rápido. Es realmente culpa de un problema cultural”, señaló.

Concluyó afirmando que “Venezuela es como una gran piñata, que todo el mundo quiere dale palo para quedarse con los caramelos que tiene adentro, sin producir nada”.