Publicado el 28 de feb de 2013 7:13 am |

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Foto: Edwin Arias/ Noticias24

(Caracas, 28 de febrero. Noticias24) – Nicmer Evans señaló este jueves en su columna de opinión que “el derecho a la protesta en los últimos 14 años ha sido un pilar fundamental del proceso revolucionario“.


“Hoy un conjunto de estudiantes protestan, pero: ¿Cuáles son sus razones?, ¿Qué los moviliza?, ¿De dónde provienen sus recursos? (…) Jamás justificaré ningún tipo de represión física y repudio el maltrato, pero también repudio la provocación manipulada de otros (…) donde ellos no saben por quién dan la vida, ni por cuál proyecto luchan. Lo único que tienen medio claro es que quieren salir de Chávez, pero estoy seguro que ninguno sabe por qué”, expresó.

En ese sentido, el politólogo hizo un llamado a la reflexión: “el Estado no gana nada con reprimir a estos pretendido mártires sin causa social, y ellos deberán reflexionar para quién juegan, ¿Para sus interés personales?, ¿Los intereses personales de otros? o ¿Los intereses sagrados del país?”.

A continuación la columna completa:

El derecho a la protesta en los últimos 14 años ha sido un pilar fundamental del proceso revolucionario.

La motivación de esto gira en torno al hecho de no poder negar el origen de esta revolución, “la protesta” del 27 de febrero de 1989, o rebelión popular como se ha denominado, “la protesta” del 4 de febrero y del 27 de noviembre de 1992 denominada rebelión cívico-militar, “la protesta” expresada en votos que permitió la victoria del presidente Chávez, “la protesta” que restituyó el 13 de abril del 2002 a Chávez en la presidencia, y así consecutivamente, la serie de protestas y métodos que han permitido construir el socialismo bolivariano son cimientos de lo que hoy vivimos y se ha denominado revolución bolivariana. Por ello no podemos criminalizarla.

Sin embargo, cuando veo protestar a algunos autoerigidos representantes de los estudiantes universitarios, que con el legítimo derecho, expresan su preocupación aparente por la situación de “gobernabilidad” en el país, inmediatamente recuerdo mis tiempos de dirigente de educación media y universitaria, del conjunto de protestas que encabecé junto a otros compañeros de movimientos de izquierda en contra del gobierno de Carlos Andrés Pérez, de las medidas neoliberales, de la necesaria defensa del medio pasaje estudiantil y la mejora de la infraestructura y calidad de la educación.

Es imposible no recordar como un día, por instrucciones de Ávila Vivas y Ledezma, el Liceo Andrés Bello fue bombardeado por no menos de 30 bombas lacrimógenas a puerta cerrada por la PM, sin que hubiese salido aún la protesta que planificábamos.

Cómo olvidar cuando nos disparaban perdigones “aliñados” con tuercas y clavos. Cómo no recordar el tener que extraer con pinzas las partículas enterradas en la piel de compañeros que con todo su derecho protestaban como decíamos en aquella época “con rabia y sin capucha”.

Hoy un conjunto de estudiantes protestan, pero: ¿Cuáles son sus razones?, ¿Qué los moviliza?, ¿De dónde provienen sus recursos? Entiendo que se han paseado por diversos motivos, desde que se declararon “manos blacas” esta organización derivada del movimiento Okport tienen un claro objetivo, luchar a favor del sistema hegemónico capitalista a través de métodos de lucha que muy poco tienen que ver con las causas y métodos de los estudiantes de los 80 y 90.

Pelean contra el sueño y la esperanza de que un mundo distinto es posible, pelean en contra del socialismo, defienden al capital y la diferencia de clases, luchan por profundizar aún más la desigualdad, y luchan, quizá en su mayoría sin saberlo, por los intereses de élites, convirtiéndose en tontos útiles, a diferencia de quienes luchamos en los 80 y 90 por lo que alfín hoy logramos y somos protagonistas, nuestra causa no no la de otros; la construcción de un proyecto de país incluyente, que con sus defectos y virtudes, marcha con la mayoría.

Jamás justificaré ningún tipo de represión física, se qué es eso, lo viví en carne propia, y sería incoherente si pienso que unos lo merecen y otros no, repudio el maltrato; pero también repudio la provocación manipulada de otros que son incapaces de hacer lo que hacen hacerlo tos útiles, carne de cañón para que quienes están detrás pretendan cobrar, además, en una situación política nacional donde ellos no saben por quién dan la vida, ni por cuál proyecto luchan. Lo único que tienen medio claro es que quieren salir de Chávez, pero estoy seguro que ninguno sabe por qué.

Mi llamado es a que reflexionen, el Estado no gana nada con reprimir a estos pretendido mártires sin causa social, y ellos deberán reflexionar para quién juegan, ¿Para sus interés personales?, ¿Los intereses personales de otros? o ¿Los intereses sagrados del país?

¿Con rabia y sin capucha?
Por: Nicmer Evans
nicmerevans@gmail.com
evansnicmer.blogspot.com
@NicmerEvans