Publicado el 07 de mar de 2013 3:19 pm |
(Washington, 07 de marzo. AFP).- El actual encargado de negocios de la embajada estadounidense en Caracas, James Derham, un ex congresista y un legislador, ambos demócratas, representarán a su país en los funerales del fallecido presidente Hugo Chávez.
Derham, que dirige la legación desde octubre de 2011 en ausencia de un embajador, estará acompañado de Bill Delahunt, un ex representante por Massachussetts, y Gregory Meeks, representante por Nueva York, informó la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland.
Delahunt, que cesó de ser legislador hace dos años, gestionó en 2005 el inicio de un programa para subsidiar combustible durante el invierno para los pobres en varias ciudades estadounidenses, subsidiado por Citgo, filial de Petróleos deVenezuela (Pdvsa).
Delahunt se reunió con Chávez para lanzar ese programa, que sigue en vigor y beneficia a unas 400.000 personas.
Meeks, representante por uno de los distritos más populares de Nueva York, también conoció al presidente Chávez en 2006 durante una visita a Caracas, y es considerado un legislador del ala progresista del Partido Demócrata.
El vicepresidente Nicolás Maduro anunció el martes, poco antes de la muerte de Chávez, la expulsión de dos agregados militares de la embajada estadounidense, acusados de mantener contactos con elementos de las Fuerzas Armadas venezolanas.
El Departamento de Estado sigue estudiando su respuesta, indicó Nuland.
Al menos 22 jefes de Estado y de gobierno asistirán al funeral de Chávez en la Academia Militar de Caracas, informó el gobierno venezolano.
La crisis de los embajadores entre Washington y Caracas se inició en septiembre de 2008, cuando Chávez expulsó al representante diplomático estadounidense.
Estados Unidos replicó rápidamente, y la situación se mantuvo hasta junio de 2009, cuando ambos países acordaron normalizar la relación.
El entonces embajador Bernardo Álvarez volvió a Washington, pero el nominado del presidente Barack Obama, Larry Palmer, formuló ante su Congreso declaraciones sobre la situación interna venezolana que irritaron de nuevo a Chávez.
El líder venezolano lo vetó, y tras meses de impasse, Washington revocó la visa de Álvarez, en diciembre de 2010.

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