Publicado el 09 de mar de 2013 11:59 am |

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Foto: AVN

(Caracas, 8 de marzo. DPA) – Los acontecimientos de los últimos días en Venezuela no parecerían dejar dudas de que el presidente interino, Nicolás Maduro, ganó la supuesta lucha en el interior del chavismo y se consolidó como líder del sector, tal como quería el fallecido presidente Hugo Chávez, quien lo señaló con el dedo como su delfín.

El mencionado como principal rival interno de Maduro, Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional (Legislativo), se vio reducido a un papel de comparsa. Incluso fue quien tuvo que tomarle juramento y ponerle la banda a su supuesto adversario, con quien intercambió más de un elogio y un trato de “hermano”, gesto destinado presumiblemente a borrar sombras.

“Pero se trata solo de un armisticio”, afirmó sin embargo, en diálogo con dpa, el ex presidente del Consejo Nacional Electoral Eduardo Sentei, un ex chavista que conoce bien los entretelones. Para Sentei, no todo está escrito y habrá que esperar como se mueve la correlación de fuerzas.

“Hay tres sectores internos definidos. Dos de ellos se aliaron y obligaron al tercero a un repliegue. No le quedaba otro camino en este momento”, dijo el analista político.

El primero de esos sectores es el “político”. A el pertenece Maduro, un ex sindicalista de origen marxista que en los últimos años estuvo permanentemente al lado de Chávez y, con un perfil más de seguidor leal que de líder con luces propias, se ganó el “puesto” de elegido como receptor del legado.

Maduro se alió con un segundo sector, el “familiar”, integrado por los parientes de Chávez

Maduro se alió con un segundo sector, el “familiar”, integrado por los parientes de Chávez. La designación como nuevo vicepresidente interino de Jorge Arreaza, ministro de Ciencia y Tecnología pero, sobre todo, esposo de una de las hijas de Chávez, es la confirmación de esto.

El tercer sector, el aparentemente dejado atrás, es el “militar”, al que pertenece Cabello, un teniente retirado del Ejército que acompañó al fallecido ex presidente en la intentona golpista de 1992. La Revolución Boliviariana tiene en las Fuerzas Armadas un sector fundamental y Cabello y los suyos lo hacen recordar.

En diálogo con dpa, la experta en asuntos militares Rocío San Miguel anticipó que Maduro tendrá que aproximarse al sector castrense del chavismo, lo que implicará concesiones.

Sentei no ve tan sencillo que tal aproximación pueda darse. Según él, entre los boliviarianos de origen castrense hay gente con ambiciones políticas, y no solo Cabello, sino, entre otros y a manera de ejemplo, el gobernador del estado Táchira José Viedma Mora.

Pero sí cree en la radicalización. “Tendremos que ver expropiaciones”, pronostica por ejemplo. No solo por el propio pasado comunista de Maduro, sino porque éste tendrá que demostrar en los hechos que tiene el carácter de Chávez, su compromiso con las clases populares, y, contra lo que creen los escépticos, su capacidad para comunicarse con el pueblo.

Maduro, un ex chofer de ómnibus de 50 años, ganó el privilegio porque así lo quiso Chávez. Fue él quien con su señalamiento lo puso con las riendas de la Revolución.

Pero, anotan los analistas, Maduro no es Chávez. Al menos no lo es ahora. Faltará ver como se consolida en el poder e incluso en su partido, allí donde su mentor no tuvo nunca una rivalidad medianamente importante.

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