Publicado el 15 de mar de 2013 6:17 pm |

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Foto: Correo del Orinoco / Archivo

(Caracas, 15 de marzo – Noticias24) – “Muere Hugo Chávez, el Cristo de los pobres”. Este fue el titular que dio la vuelta al mundo y que es ahora utilizado por millones para describir la realidad del presidente Chávez.

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Criticado, cierto, pero también acertado. Noticias24 puso de manifiesto lo que el pueblo siente y esta es una comparación que dista mucho de equiparar a un humano con el hijo de Dios, pero que intenta describir su obra.

El pasado 5 de marzo, después de que el ahora presidente encargado Nicolás Maduro dijera con la voz quebrada que Hugo Chávez había fallecido, el país entero se paralizó. Chavistas y no chavistas, los que viven aún en estas tierras y los que migraron, todos, se quedaron sorprendidos con la triste noticia.

Minutos después, las redes sociales y medios de comunicación del planeta entero soltaban la información. Al parecer, el titular elegido por Noticias24 fue no solo el más controversial, sino también el más expandido. Inmediatamente y durante días, las duras críticas en contra se hicieron escuchar. Sin embargo, Maduro no dudó en tomarlo asegurando que “Hugo Chávez fue un cristiano, un redentor, un Cristo de los pobres de esta tierra”.

Es en esta oportunidad, y el día cuando el pueblo que lo sigue y el país le da un “hasta siempre”, que queremos explicar el porqué de tal aseveración.

Desde la década de los 90, Venezuela ha tenido que enfrentar grandes retos en el sector económico, político y social. Los gobiernos que antecedieron a Chávez, tomaron las riendas de la situación económica, que aunque benefició a un sector, dejó a otro altamente desfavorecido. A medida que un nuevo liderazgo se acercaba, otro “hueco” de la estructura de país era llenado, mientras se quebraba el resto. La dinámica fue esa y a Hugo Chávez le tocó llenar la parte social.

Hugo Chávez levantó el protagonismo del sector que no tenía voz en el pasado

A pesar de que muchos lo adversen y otros lo amen, la realidad es esa. Hugo Chávez levantó el protagonismo del sector que no tenía voz en el pasado. Les dio rostro, los humanizó, porque para aquel momento, el enfoque estaba puesto cualquier otra cosa, menos en eso.

Desde su llegada al poder y con el carisma que pocos hoy se atreven a negar, se creó una conexión entre el líder y las masas que eran y son mayoría en el país. Chávez demostró que una persona de origen humilde podía llegar alto, y aunque muchos lo supieran, el ejemplo hablaba más que el verbo.

Desde su llegada, las personas con grandes necesidades acudieron a un hombre y no a lo divino para solucionar sus problemas. Ahora el recurso no era el lamento o el suspiro al cielo, sino una carta o estar en el sitio indicado en alguna concentración, para poder hacerle entrega de una petición concreta a Chávez.

No se quiere decir con esto que sustituyó la figura de Cristo, el hijo de Dios, ya que él mismo como hombre cristiano jamás lo hubiese pensado. Tampoco se indica que solucionó todos los problemas del país, pero sí resalta un legado que ya es indiscutible e irreversible: el papel protagónico del pueblo.

En un país altamente polarizado, es “normal” que cualquier atributo positivo que se le de a una persona que se combate políticamente sea negado. Pero discrepar por no seguirlo, no significa que esta no sea la visión de millones de venezolanos que además ratificaron su mandato en tres oportunidades. Para el pobre, para el que antes se lamentaba, para el que incluso aún no se le resuelve el problema, Chávez significó un antes y un después; un antes de no tener voz y un después de tenerla y hacer que retumbe.

Si esta no fuese la realidad del país, las estrategias políticas no estarían encaminadas a darle al pueblo beneficios sociales por parte del oficialismo o de la oposición; la campaña del 7 de octubre no se hubiese basado en si se mantienen o se eliminan las misiones; y la calle y el contacto humano no se hubiese convertido en protagonista.

Desde esta parte de la historia, las críticas son bien recibidas, pues es a través de ese proceso que crecemos como personas, pero no por esto la verdad de millones que hoy son fondo y forma de la sociedad cambia. Oficialistas y opositores reconocen hoy el legado que dejó, cosa que no lo aparta de las críticas, pero que sí lo coloca como referencia a las generaciones futuras, para comprender el sentimiento más profundo de un pueblo que es la suma de las individualidades, en contra o favor, de un lado o de otro, y que hoy nadie puede negar.

Por: Ana Vanessa Herrero / Departamento de Investigación de Noticias24

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