Publicado el 26 de mar de 2013 6:46 am |

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Foto: Ciudad CCS

(Caracas, 26 de marzo. Noticias24)El 26 de marzo de 1994 Hugo Chávez salió de la cárcel, luego de haber ingresado dos años antes a consecuencia de la rebelión cívico militar que encabezó el 4 de febrero.

Video: Diariociudadccs

“El Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 va a la calle, a la carga a tomar el poder político en Venezuela”, fueron las palabras que pronunció Chávez al salir a la calle.

Para recordar esta fecha, el diario Ciudad CCS rescata una entrevista realizada por Ildear Gil a cuatro años de los recordados sucesos y titulada Chávez: la guerra civil podría ser necesaria. Lea a continuación la entrevista publicada:

El paso tiempo

—A cuatro años de aquellos hechos, ¿qué nos puede decir?

—Bueno, mira, el balance que uno pudiera hacer de esto tiene múltiples variantes. Lo elemental o fundamental es que el 4 de febrero le dio una estocada mortal al sistema político puntofijista. Y aunque esto pudiera ser muy subjetivo porque yo fui uno de los protagonistas, te digo que me recuerda a uno de esos caimanes arponeados en los llanos de los ríos de Apure.

La columna vertebral del supuesto piso popular y del militar salió mortalmente herido. De allí salió una rebelión de gran magnitud como ninguna de este siglo. La dimensión significó la comunión de gente comprometida, proyecto ideológico, fines perseguidos. Desde entonces hemos tenido cuatro presidentes, uno por año, y ninguno ha podido cumplir con los planes nacionales.

—¿Por qué no se logra algo, si se supone que todos esos planes están fundamentados en buenas intenciones?

—Porque todas esas supuestas buenas intenciones van dirigidas a un objetivo: tratar de restablecer el equilibrio perdido del sistema que se va a la tumba. Pero en todo caso, no van a poder lograr cumplir con los planes porque estos presidentes han excluido al pueblo. Y más bien estamos viviendo el estado previo a la muerte del sistema, como dicen los expertos.

“Desde el punto de vista político traíamos la bandera de la Asamblea Constituyente para que otro sistema político hubiese nacido con legitimidad”

—¿Qué estaría pasando ahora en Venezuela de haber triunfado la intentona militar?

—Es difícil contestar a eso porque se corre el riesgo de caer en una peligrosa especulación histórica. Pero sí podría adelantar algunos elementos que siguen presentes y que a mi criterio mantienen vigencia y son necesarios. Desde el punto de vista político traíamos la bandera de la Asamblea Constituyente para que otro sistema político hubiese nacido con legitimidad.

Esto se logra con la devolución de la soberanía al pueblo. En lo económico, un proyecto de reconstrucción nacional o economía de posguerra porque estamos peor que un país que haya perdido una confrontación bélica. Esto está destrozado. Todos los índices se parecen a esos países de Europa después de la guerra.

En lo militar, cambiaríamos todo lo relativo a su estructura, la fusionaríamos con la sociedad civil y la pondríamos a pensar y actuar en función de recuperar al país. En lo social, habríamos puesto en marcha el modo de vida solidario, término que rayó Caldera, pero que necesita de un mediano plazo porque involucra valores como la educación, el cambio y otros.

La vía de la dictadura

—Como quiera que sea, se trata de esquemas a los que no estamos acostumbrados. ¿Cómo pensaba aplicarlos? Acaso, ¿a través de una dictadura?

—Bueno, si aquí hacía y hace falta todavía una dictadura, y la historia y la situación lo piden, en todo caso me pronuncio por una dictadura de la ley, por una dictadura de la mayoría. No una dictadura militar clásica a lo Pinochet porque no creo que esa sea la solución.

Si aquí hablamos de dictadura, será la dictadura del pueblo, de la mayoría que se impone. La dictadura de la nación, de la voz de la nación. Creo que debe venir un gobierno de transición de mucha fortaleza, sin que eso signifique que andará por la calle matando al pueblo.

Deberá más bien tener un fuerte piso social, moral y militar, con la capacidad de imponer el programa elaborado y legitimado por la mayoría. Para que no se me confunda con un dictador tradicional, y para suavizar el término, digo que debe ser un gobierno con mucha fuerza moral, popular y militar.

—¿Durante cuánto tiempo?

—Nosotros tenemos un proyecto de transición que está definido para un lapso mínimo de tres años. Podrán ser cinco, porque todo es como el agua cuando está en estado sólido en vía al estado líquido o gaseoso. Eso lleva un tiempo y ciertas condiciones para terminar en otro estado. En Venezuela la cosa está tan podrida y degenerada que un Proyecto Nacional a cumplir en veinte años debe tener una base fuerte de tres años.

Elecciones y abstención

—¿Chávez y el MBR-200 se sintieron ganadores con el resultado de las elecciones en Jo que se refiere a la abstención que pregonaron por todo el país?

—Ni un triunfo personal de Chávez, ni un triunfo particular de nuestro movimiento. Sí somos partícipes de un triunfo del pueblo consciente. De una masa de más o menos de ocho millones de personas que pese a la campaña adelantada con millones de bolívares, se rebeló y desobedeció cívica y silenciosamente. Se trata de una nueva mayoría que se está conformando dispuesta a darle el vuelco a la historia venezolana.

“Se trata de una nueva mayoría que se está conformando dispuesta a darle el vuelco a la historia venezolana”

—¿Pero se trató de una respuesta consciente, política o más bien de una actitud cómoda de quedarse en casa por indiferencia ante el proceso electoral?

—Yo no creo que la abstención, maquillada por quienes tienen los recursos, tenga su fuerte en la indiferencia. Ponle tú que por esto solo un porcentaje está influido por la indiferencia, pero aquí hay un pueblo indignado, rabioso, que se rebeló definitivamente como lo podemos constatar nosotros en nuestros diferentes recorridos por todo el país.

—Se mantienen los mismos mecanismos electorales que cuestiona. Sin embargo, se dice por allí que está dispuesto a participar en las elecciones del 98…

—Mira, aquí nosotros estamos dispuestos a asumir el riesgo que sea, así se trate de ir a las armas de nuevo, de ir a un referéndum para la Constituyente y hasta de llegar a una realidad cierta: la única verdad en estrategia es la flexibilidad. Los tiempos van cambiando y no obstante nos mantenemos en la misma posición de siempre.

Jamás hemos dicho “de esta agua no voy a beber”. Siempre hemos dicho que es válida cualquier forma de lucha, y aunque no sabemos qué pasará más adelante, todos los caminos son posibles siempre y cuando no se pierda el objetivo que es empujar un cambio revolucionario en las estructuras. En este momento no decimos sí o no. Además, eso está muy lejos en tiempo y en cuanto a la posibilidad de que ocurra, porque es difícil que lleguemos a finales del 97 sin que aquí no haya habido alguna alteración del proceso político que llevamos.

—De acudir, ¿aceptaría el respaldo de cualquier organización partidista, independientemente de su corte político?

—Nuestro movimiento abre sus puertas de par en par, y tenemos los brazos abiertos para las tendencias del centro, izquierda o derecha moderada. En todo caso, la alianza con partidos políticos es bastante difícil porque muchos de ellos que se dicen revolucionarios y transformadores, ah! los ves con el gobierno de Caldera. No entiendo cómo el PCV, el MAS o el MEP están amarrados haciendo pactos a espaldas de la mayoría. No puedo entender eso. Si ellos cambian sus líneas, podemos hablar.

Que se vaya Caldera

—¿Qué ganaría Hugo Chávez Frías con la salida de Rafael Caldera de la presidencia de la República?

—(Sonrisa) No, no se trata de qué ganaría yo o qué ganaría el movimiento. Debemos pensar más bien qué ganaría el pueblo si se va del gobierno un hombre como Caldera, quien ya en dos años ha demostrado que no tiene o perdió la capacidad de autoridad moral para dirigir este país.

En cuanto a la capacidad física tampoco la tiene, por lo que está como el Cid Campeador o Leonidas Breznef, quienes aun después de muertos seguían físicamente al lado de sus colaboradores para que los ejércitos no se desbandaran. Después de la renuncia de Caldera, el pueblo a través de un referéndum debe decidir si quiere la Constituyente o alguna otra alternativa. Por allí nos alejaríamos además de un problema muy peligroso.

Arias Cárdenas debe aceptar la derrota

—¿No demostró Arias Cárdenas que a través de los mecanismos del sistema sí se puede tomar el poder?

—Bueno, habría que preguntarse qué poder, o qué es el poder. ¿Ser gobernador de un estado es tener poder? Creo que no. El poder es otra cosa, es tener desde el punto de vista revolucionario y popular, la capacidad de asumir entre las manos las decisiones que volteen esto a favor del pueblo. Yo creo que un gobernador como Arias Cárdenas, en el Zulia, es impotente ante una realidad que lo desborda. Yo dije y digo con dolor algo que él no entendió: yo hubiese deseado que no ganara. Que se hubiese reservado para un proceso de real transformación, me hubiese gustado más.

Ahora repito lo del principio: ahora comienza un calvario. Ya he recibido noticias que dicen que lo están acorralando. Le están saboteando la gestión. Ahí están los apagones por más de media hora en Maracaibo y los disparos en el estadio cuando apenas asumía el mando. Entonces, me pregunto, ¿quién tiene el poder? ¿Lo tiene él? No, lo tiene el cogollo de siempre, los partidos políticos, la Asamblea Legislativa que con un solo acuerdo puede levantar la mano el día que presente la memoria y cuenta para sacarlo y barrerlo de ahí.

En todo caso, yo preferiría que lo sacaran de la gobernación, que saliera con la frente en alto, antes que acepte las condiciones de los partidos políticos de negociar, bajar el perfil y pasar a la pequeña historia nuestra como ocurrió con Andrés Velásquez. Por cierto, con la experiencia de La Causa R se vino abajo el mito, según el cual, tomando el poder por partes, Venezuela va a cambiar. Aquí, el problema es global, todo o nada.

Pérez Jiménez y las Ffaa

—Desde España, y a raíz de los 38 años del 23 de enero, el general Marcos Pérez Jiménez dijo que en la actualidad las Fuerzas Armadas no están capacitadas para defender la soberanía nacional, tal y como, según su criterio, lo estuvieron durante su régimen.

—Creo que la única época en que las Fuerzas Armadas respondieron a esa situación, fue cuando la independencia. Debemos recordar cuando en Angostura, Bolívar capturó y mantuvo presas a dos goletas norteamericanas. A pesar de las diligencias del embajador norteamericano, Bolívar no dio un paso atrás porque las goletas portaban armamento e iban a reforzar al enemigo del pueblo. Habría que ver ahora si Pérez Jiménez hubiera hecho lo mismo con buques norteamericanos. Lo mismo me pregunto hoy.

“Entonces, me pregunto, ¿quién tiene el poder? ¿Lo tiene él? No, lo tiene el cogollo de siempre, los partidos políticos”

—¿Eso lo conocen las potencias extranjeras?

—¡Claro que lo saben!, tienen que saberlo, si es que…

—¿Y no es peligroso?

—Es un peligro, porque la capacidad operacional de las fuerzas está en un nivel muy bajo. Es igual para el ejército, la marina de guerra y la aviación, fuerza esta que requiere de tres pilotos por avión en caso de guerra. Aquí, por tenerlos en otras labores, la proporción es al revés. Y no solo lo saben las fuerzas extranjeras. Es que ese es su plan: barrer con todas las Fuerzas Armadas de estos países porque también somos parte del pueblo.

Por: Ildear Gil
Ciudad CCS

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