Publicado el 29 de mar de 2013 7:46 pm |

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Foto: Prensa Presidencial / Archivo

(Caracas, 29 de marzo. EFE).- Ralentizada por la Semana Santa, Venezuela descuenta los días para iniciar formalmente el martes su campaña electoral entre la polémica suscitada por el deseo compartido de Gobierno y oposición de arrancar en el estado natal del fallecido presidente Hugo Chávez.

“Inventen lo que inventen, no podrán detener el huracán bolivariano en Sabaneta” dice Villegas.

Empezar la contienda electoral en el estado llanero de Barinas, en el suroeste del país, es una idea que ya lanzó el martes pasado el presidente encargado, Nicolás Maduro, y a la que hoy se sumó el candidato opositor, Henrique Capriles.

“El martes arranca nuestra cruzada, otra vuelta más por nuestra Venezuela (…) el día martes vamos a arrancar desde el estado Barinas”, anunció Capriles.

Minutos más tarde, el Gobierno mostró su disconformidad con la decisión.

“Hace 3 días Nicolás Maduro anunció que iniciará su campaña desde Barinas http://alturl.com/fipdw. Ahora el candidato copión anuncia lo mismo”, dijo el ministro de Comunicación, Ernesto Villegas, a través de su cuenta en la red social Twitter.

“Queda claro que el Comando del Odio, asesorado por JJ Rendón, escogió el camino de la provocación”, añadió el ministro al aludir al publicista venezolano Juan José Rendón, quien ha trabajado como asesor en varias campañas electorales latinoamericanas.

“Inventen lo que inventen, no podrán detener el huracán bolivariano en Sabaneta, cuna de Chávez, y luego en ciudad de Barinas”, señaló Villegas.

Pese a no haberse pronunciado personalmente por el momento sobre el tema, Maduro compartió estos tres mensajes de Villegas en su cuenta en Twitter.

De hecho, los 140 caracteres en la red social han sido la única vía de comunicación del presidente encargado y candidato desde que ayer jueves iniciaran en Venezuela las vacaciones de Semana Santa.

“Preparemos todo para La Pela (paliza) del 14A”, dijo hoy Maduro al referirse a los comicios del próximo 14 de abril.

Capriles, quien también se había mantenido relativamente alejado de las cámaras el miércoles y el jueves dedicándose a la oración en varias misas de la capital, hoy sorprendió a conocidos y extraños con un original recorrido en lancha por las concurridas playas de Falcón (oeste).

Bajo el sol y entre las olas, Capriles trasladó la precampaña electoral a la playa con una “atípica” actividad en la que con ropa deportiva, un chaleco salvavidas y su inseparable gorra, saludó y lanzó besos a los bañistas.

“Meternos la Semana Santa en el medio… pero bueno, nuestro pueblo sabe lo que tiene que hacer” dice Capriles.

Tras el recorrido, el líder opositor dijo a periodistas que la breve campaña de diez días que arranca el martes es “completamente atípica” y, además, consideró que estuvo “fríamente calculada por quienes montaron ese proceso”.

“Meternos la Semana Santa en el medio… pero bueno, nuestro pueblo sabe lo que tiene que hacer”, dijo el líder opositor, que desde el pasado 16 de marzo ha recorrido 17 de los 23 estados del país, un ritmo trepidante que también ha lucido Maduro.

Sólo cinco meses después de sus últimas elecciones presidenciales, Venezuela está inmersa en otra campaña electoral más intensa y frontal que, sin objeciones del poder electoral, se adelantó a su comienzo formal por la brevedad de los plazos.

Pero no sólo el cronograma de campaña, de sólo diez días (del 2 al 11 de abril), hace particulares estas elecciones, sino las circunstancias excepcionales en las que fueron convocadas: tras la muerte el pasado día 5 del presidente Hugo Chávez, que fue cabeza de cartel durante 14 años.

Según analistas, el hecho de que Chávez no sea candidato inyecta una condición de atención extra a estos comicios, en los que los venezolanos decidirán el futuro del país hasta 2019 entre la continuidad de la llamada revolución bolivariana o una ruptura y cambio político en el país petrolero.

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