Publicado el 13 de abr de 2013 7:27 am |

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(Caracas, 13 Abril. AFP) - El difunto presidente Hugo Chávez no sólo está en la memoria de la gran mayoría de venezolanos antes de los comicios del domingo, sino que cada vez hay más seguidores inconsolables que deciden llevarlo con ellos haciéndose un tatuaje del “comandante”.

Ninguno de los miembros del grupo artístico “Irreversibilidad” hubiese vaticinado un fenómeno como este, cuando se les ocurrió montar puestos callejeros de tatuaje para recordar al carismático líder, fallecido el 5 de marzo tras luchar casi dos años contra un cáncer.

“Pensábamos que solo iban a venir algunas personas, pero desde el primer día ya atendimos a más de 200 personas”, explica a la AFP Uncas Montilla, diseñador y tatuador de 39 años, incrédulo ante la multitud que pasa por sus agujas en el centro de Caracas.

El colectivo ofrece tatuar de manera gratuita la firma manuscrita de Chávez, un símbolo que adorna la fachada de varios edificios públicos. “La firma del ‘comandante’ tiene un valor emblemático. Con esa firma él aprobó todos los programas para ayudar a los pobres”, justifica Montilla.

Al pasar por casualidad frente a este puesto, Yusdeigris Mercado, una menuda estudiante de 21 años, no lo dudó ni un segundo. A “Chávez lo considero como mi padre. Su firma la quiero llevar donde se vea”, cuenta al mostrar su nuevo tatuaje de 20 centímetros bajo su seno izquierdo.

Yereth Zuñigo, una ama de casa de 24 años, que llegó junto a su compañero, jamás se había tatuado. “El día que se murió Chávez me dije que mi iba a hacer un tatuaje de él”, confiesa sorprendida de su propia osadía.

“Nunca pensé que me iba a hacer un tatuaje. Me acuerdo el día que mi marido volvió a casa con tatuajes en los brazos me puse a llorar. Pero ahora es una motivación extrema”.

En este país tan dividido por la herencia de la “revolución chavista”, su tatuaje le cuesta a veces algunas burlas

Su marido, Kleyver Escobar, un músico de 26 años que lleva tatuados los nombres de sus hijos en el antebrazo, se acaba de agregar el del carismático dirigente. “Un tatuaje tiene que tener mucha significación porque es para toda la vida. Chávez es un líder, un ser único”, explica.

¿Se haría un tatuaje del delfín designado por el ‘comandante’ Nicolas Maduro, favorito en las presidenciales frente al jefe de la oposición Henrique Capriles? “No, todavía le falta un camino largo para recorrer”, exclama entre risas.

El mismo entusiasmo se manifestó en los locales de tatuaje. Pese a que cuesta entre 2.000 y 3.000 bolívares (entre 300 y 500 dólares a la tasa de cambio oficial), la oferta logra disuadir a las economías más modestas.

“Desde la muerte de Chávez, es una locura. Mucha gente viene a hacernos preguntas sobre el tema. A causa del costo, algunos lo hacen en sus casas con un (tatuador) independiente”, explica John Etnico, 30 años, uno de los empleados del local “Mythos Tattoos”, en un centro comercial de la capital.

Allí, Gabriela Tejo, una publicista de 31 años, muestra orgullosa su muslo izquierdo decorado con una foto de Chávez que se tatuó una semana después de su muerte.

“Su rostro se va envejecer y arrugarse igual que yo. Chávez dejó una huella en América Latina y yo dejé su huella en mi piel”, dice al sonreír esta mujer de cuerpo pequeño y con pecas, nieta de un ex guerrillero venezolano declarado desaparecido.

En este país tan dividido por la herencia de la “revolución chavista”, su tatuaje le cuesta a veces algunas burlas. “Unos tipos me insultaron me preguntaron porqué me hice una cosa tan horrible. Como si me iban a amputar la pierna”, comenta. “Pero no me importa, para mí está lindo el ‘comandante’”, concluye.

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