Publicado el 19 de abr de 2013 8:40 pm |

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Foto: EFE

(Caracas, 19 de abril – Noticias24).- Llegó el viernes 19 de abril, el día más esperado para los seguidores de Hugo Chávez y el candidato que obtuvo la victoria, Nicolás Maduro, luego de celebrarse las elecciones presidenciales el pasado domingo.

La mañana apenas estaba cobrando fuerza, cuando los alrededores de la Asamblea Nacional, lo que se conoce como las cuatro esquinas: La esquina caliente, La Ceiba, Las Monjas a San Francisco y Carmelitas, empezaban llenarse de cientos de seguidores, que con su interminable creatividad dejaron en fiel evidencia su simpatía por Maduro.

Lo que parecía ser un día apegado a la estricta agenda protocolar, dispuesta para la juramentación del Presidente de la República, se difuminó cuando un personaje saltó a la tribuna de oradores, desde donde Nicolás Maduro daba los saludos iniciales a las delegaciones internacionales, quienes en sinónimo de aprecio, respeto y solidaridad, acompañaron al pueblo venezolano.

Sin duda, este personaje a quien el propio Maduro llamó el “Espontáneo”, puesto que de forma abrupta interrumpió su discurso oficial, y por ende la cadena de radio y televisión, no es más que Yendri Sánchez González, un zuliano que se ha convertido en un especialista en cuanto a burlar la seguridad de artistas, eventos, concentraciones e incluso hasta la del mismísimo Presidente.

Sin duda este joven se ha convertido en un especialista en cuanto a burlar la seguridad de artistas, eventos, concentraciones e incluso hasta la del mismísimo Presidente

Pero más allá del susto, que indudablemente invadió el ser del Presidente, lo que llama la atención es cómo este sujeto llegó hasta el hemiciclo del Palacio Legislativo, llevándose por delante, no menos de cinco estaciones de seguridad, en las cuales eran escaneados rigurosamente los invitados, personalidades, y más aún, los representantes de los medios de comunicación internacionales, nacionales, comunitarios y de las instituciones, quienes en ocasiones vieron limitado el ejercicio de sus funciones.

Tan cierta es esta situación, que a escasos minutos de retirar del hemiciclo a los reporteros gráficos, el “Espontáneo” hizo de las suyas, dejando sin aliento al Presidente Maduro, a los escoltas de los invitados internacionales, los ministros, la Guardia Presidencial y de Honor que custodiaban dentro y fuera el recinto legislativo, pero más aún a los encargados de llevar a los hogares todos los detalles del evento, quienes ante el bochornoso acto, no les quedó otra alternativa que dejar la bandera de Argentina y posteriormente el Escudo Nacional como la única imagen en los televisores de los venezolanos.

Más suspicacia generó su roja vestimenta, cuya chaqueta tenía claramente impreso el logotipo del Psuv, ¿casualidad, coincidencia parte de su plan para burlar la seguridad?, no se conoce con propiedad, pero sí su actuar.

Las reacciones no tardaron. De inmediato el Presidente Maduro exhortó a reforzar su seguridad personal. “Me pudieron haber dado un tiro”, dijo desconcertado, mientras que un Diosdado Cabello, con unos reflejos biónicos, fue quien frenó a el “Espontáneo”, incluso antes de que llegara su edecán, Juan Escalona, quien angustiado trató de controlar la situación.

A este rosario de lamentos se sumó el Ministerio Público, institución que un poco más tarde informó que Yendri Sánchez González fue detenido y puesto a la orden de los tribunales.

Ni la primera ni la última

Como se recordará, la interrupción de Yendri en actos públicos no es la primera y seguramente tampoco será la última, ya que en su historial de show reposan unos cuantos intentos por llamar la atención de los famosos y poderosos.

Quitarle la corona a una Miss en el año 2007, es la tarjeta de presentación de Yendri, sumado al abrazo a Henrique Capriles Radonski durante una gira por Maracaibo. Mientras que su osado primo Juan compite con él, adjudicándose saltar en el piano de Franco de Vita en pleno concierto, e incluso acercársele al presidente Hugo Chávez mientras se dirigía al país desde el paseo Los Próceres. Estos son solo algunos de los episodios de estos jóvenes, a quienes pareciera no importarles pasar por las manos de las autoridades, con tal de lograr su cometido.

Susto, exceso de confianza, descuido o mera casualidad, lo cierto es que el recién juramentado presidente Nicolás Maduro tuvo su mal sabor de boca en pleno acto de juramentación.


Por: Jessica Rojas Savedra

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