Publicado el 08 de may de 2013 8:12 pm |

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Video: Noticias24, 08 de mayo de 2013

(Caracas, 11 de mayo -Noticias24) Esperanza, fe y paciencia son algunas de las palabras que describen a las 19 familias que están desde hace tres años en un refugio a la espera de un hogar, luego que a finales del año 2010 fueran desalojadas de sus viviendas por las fuertes lluvias que inundaron el barrio Niño Jesús en el kilómetro 3 del Junquito en Caracas.

Alrededor de las 8 de la mañana muy amablemente César Avendaño, quien es el Pastor vocero del refugio en San Martín abrió las puertas de las instalaciones para el equipo de Noticias24. Había aproximadamente unos cinco pasillos muy angostos, con paredes rosadas en donde se observaban de ambos lados las puertas enumeradas de cada uno de las pequeñas casas o cubículos que el Ministerio del Trabajo le asignó, bajo su criterio, a cada familia de acuerdo al número familiar.

Sin embargo, la realidad que percibió el equipo de Investigación de Noticias24 es otra. Una familia de al menos 6 personas viven hacinadas en un pequeño cubículo, en donde duermen bajo la basura y las ratas. Según Avendaño para las 19 familias que quedan en el refugio existe un solo baño de damas y caballeros, en paupérrimas condiciones, mientras que tienen un par de cocinas para preparar los alimentos que cada 8 días le suministra mercal.

“Aquí la vida es muy difícil. Nosotros hicimos grupos, algunos cocinan, otros se encanrgan del mantenimiento. También tenemos normas por ejemplo no se puede escuchar música alta después de las 10 de la noche”, aseguró Avendaño. Asimismo, la esposa del Pastor afirmó que “vivir en un refugio era un total estrés.”

Al menos 6 personas viven hacinadas en un pequeño cubículo, en donde duermen bajo la basura y las ratas

De acuerdo a las últimas declaraciones hechas por el director de refugios dignos, Francisco Vilela, para el mes de agosto del año en curso las personas que estén en situación de asilo tendrán sus viviendas. Hasta ahora, son 12 mil familias en la Gran Caracas que conitnúan en los asilos y que están cansados de esperar.

En la parte de atrás, existe la única iglesia cristiana en un refugio, el cual a juicio del Pastor Avendaño “ha ayudado incondicionalmente a las personas que habitan en el lugar”. En ese pequeño recinto tratan de mantener el optimismo, la alegría y esperanza hasta que llegue el día de traslado a su nueva vivienda.

La Sra Hortencia Surita es una de las ancianas que vive allí. Tiene 8 hijos y según su testimonio trabajaba en las casas planchando y limpiando. Luego de la tragedia en 2010, su familia y su persona tuvieron que recurrir al refugio esperando que algún día le devuelvan un hogar. Actualmente, esta señora está enferma: tiene problemas en las piernas, dificultad para hablar y un tumor en el estómago. Sin embargo, no ha obtenido ninguna ayuda por parte del Gobierno para adquirir sus medicamentos, para ella “la ayuda proviene de Dios y sus pastores que la acompañan”. Así como ella, hay otras personas enfermas que necesitan un subsidio para enfrentar las enfermedades.

“Ya son casi tres años en este refugio y hasta ahora no tenemos respuesta del Gobierno”.

“Hija yo lo único que quiero es salir de aquí. Ya son casi tres años que tenemos en este refugio y hasta ahora no hemos obtenido respuesta por parte del Gobierno para que nos concendan una vivienda aquí en Caracas.”

Por su parte, el pastor Cesar Avendaño contó la cruda realidad que se vive día a día en los barrios de Caracas y bajo su propio testimonio aseguró que él había sido una persona sumergida en las drogas y en el alcohol. En su niñez recibió golpes y maltratos en el barrio, llegó a entrar a 12 casas hogares buscando una restauración en su vida, pero según el pastor solo Dios pudo renovar su espíritu de hombre.

“Yo era una persona que consumía droga y alcohol. Era mala conducta desde los 11 años, rebelde, no escuchaba a mis padres, a pesar de que mi padre era militar jamás escuché sus consejos. Estuve 12 veces en casas hogares, pero nunca me rehabilité. Solo Dios me pudo restaurar”.

Este hombre junto a su familia trata de sembrar una semilla de optimismo y fe para aquellos que se sienten envueltos en la desesperación y la tristeza. Para ellos, solo Dios es el único que puede salvarlos de ese estrés y agonía que viven en el refugio.


Por: Ana Mercedes Pérez / Departamento de Investigación /Noticias24
Cámara y edición: Erwins Blanco/Noticias24

Foto: Erick Blanco/Noticias24
Foto: Eryck Blanco/Noticias24
Foto: Eryck Blanco/Noticias24
Foto: Eryck Blanco/Noticias24
Foto: Eryck Blanco/Noticias24

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