Publicado el 09 de may de 2013 4:42 pm |

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Foto: Fifa

(Caracas, 9 de mayo. Noticias24)- El defensa vinotinto, Oswaldo Vizcarrondo, ofreció una entrevista al portal oficial de la Fifa, en el que destacó que los rivales “somos nosotros mismos”.

Manifestó que la selección venezolana vive actualmente una “generación privilegiada” por contar con el jugador estrella Juan Arango, a quien debe aprovecharlo en cada partido que disputen.

“Si perdemos esa convicción y empezamos a crear dudas no vamos a llegar a nuestra meta“, dijo.

La Copa Mundial de la FIFA podría tener en Brasil 2014 un representante inédito representando a Sudamérica: la espectacular campaña que está haciendo en las eliminatorias Venezuela, único país de la Conmebol que jamás jugó una fase final, llena de ilusión a un país entero. Uno que suele apasionarse por el béisbol, pero ahora también delira por el fútbol. De entre tantas figuras que dejan la piel por la Vinotinto, emerge para dialogar con FIFA.com Oswaldo Vizcarrondo, marcador central de profesión y líder por naturaleza.

En sus 1,92 metros de altura se encierra un zaguero expeditivo, fuerte físicamente y de gran personalidad. Próximo a cumplir 28 años, se curtió en los campos de juego de Venezuela, pero también en los de Colombia, Paraguay, México y Argentina. Así llegó a ser hoy protagonista de la transformación total de un fútbol venezolano que pelea, debido a su ubicación en la tabla, mano a mano con Chile, Uruguay y Perú por uno de los cuatro pasajes directos a Brasil.

Con mirada profunda y gesto grave, Vizcarrondo accede a hablar de todo en un bar de Buenos Aires, donde es titular indiscutible de Lanús, líder del certamen argentino.

¿Cómo vive tener el objetivo tan cerca?

Clasificar al Mundial es algo que tenemos que lograr como sea. A nivel país es una ilusión, pero una ilusión que está basada en el convencimiento. Tenemos material como para que ese convencimiento se traslade a lo que queremos llegar, que es ir a nuestro primer Mundial a nivel de selección mayor. Estamos quintos, una posición privilegiada que no podemos dejar escapar.

Se juega de manera espaciada. ¿Cómo mantienen el fuego encendido cuando están en sus clubes?

La tecnología te permite muchas vías de comunicación, y yo trato de mantenerme el contacto con la línea de cuatro y los dos mediocampistas defensivos. Cómo están en sus clubes, jueguen o no con regularidad, hemos sufrido ciertos movimientos puntuales que debemos corregirlos… Y dos semanas antes de los partidos trato de crear contagio, recordar lo que nos estamos jugando, que nuestro próximo partido es una final. Crear esa reacción en cadena permite que estemos todos ligados a una misma meta. Hay una esperanza muy grande en torno a nosotros y pensar en algo malo sería defraudar a un país entero que está muy esperanzado en escuchar nuestro himno nacional en un Mundial.

El próximo partido es en La Paz, una plaza siempre difícil.

El próximo partido es en La Paz, una plaza siempre difícil. ¿Cuánto hay de dificultad psicológica y cuánto de dificultad física?
Tiene parte y parte. Si te llenas la cabeza de que no se puede, siempre el factor mental manda sobre todo el cuerpo y te limita muchísimo. Nosotros en este momento estamos haciendo una planificación para llegar de la mejor manera a este partido. Cada uno en el lugar donde está utiliza cámaras hiperbáricas. Yo en Buenos Aires hago tres o cuatro sesiones por semana. Sientes que te falta el aire, pero es para intentar igualar la respuesta de los que conviven en la altura día a día

¿Cuando hablas con los defensores o mediocampistas les recomiendas que miren también a grandes referentes mundiales en sus puestos?

No, se aprende mucho de lo externo pero hay que valorar primero lo de adentro y luego ver lo de afuera. Es una forma de potenciar al jugador venezolano, que tiene una condición importante. Ya es una realidad que Venezuela puede sacar buenos resultados en cualquier parte, pero para que termine de cambiar tenemos que ir a un Mundial.

¿Puede ampliar el concepto?

Mira Ecuador: fue a dos Mundiales seguidos y tiene muchos jugadores en Europa. Ese respeto adquirido para nosotros cambiará con un Mundial. Es la única forma que nos vean de otra manera y el venezolano tenga un target de jugador internacional. El caso de Arango, que es un crack pero que no milita en el mejor equipo por la nacionalidad. Si fuera argentino o brasileño estaría en el Real Madrid o en el Barcelona, pero no es mediático. Yo nunca jugué con alguien con las cualidades técnicas de él.

¿A quién mira Vizcarrondo?

De pequeño seguía mucho a Fernando Hierro, aunque crecí de la mano de un gran jugador venezolano como José Manuel Rey. Me enseñó mucho en el campo y a nivel de camerinos, ese liderazgo que hay que tener en mi posición.

¿Por qué hace 20 años Venezuela contaba los goles en contra y hoy pelea por ir a Brasil?

El factor principal es la parte psicológica. Yo creo que antaño el jugador venezolano, que siempre fue muy técnico, ya estaba perdiendo 5-0 antes de empezar el partido. Era una limitante que tenía a nivel psicológico, a nivel mental.

¿Quiénes son los responsables del cambio?

Primero fue el argentino José Omar Pastoriza (NdeR: seleccionador de 1998 a 2000), que trajo una idea totalmente distinta, una idea táctica y de riqueza a nivel profesional, para que tomáramos el deporte de una manera diferente. Después, Richard Páez, (NdeR: seleccionador de 2001 a 2007) un revolucionario que pensó en todo momento que el venezolano tenía cualidades para jugar de tú a tú con cualquier selección sudamericana. Y luego César Farías, una persona muy pensante, un buen líder que sabe enviar un mensaje que nosotros estamos recibiendo, muy enfermo por el fútbol, muy estudioso.

¿Y a nivel institucional?

También ha sido fundamental el trabajo de formación de clubes como el Caracas FC. En la parte física hay un soporte en muchos profes argentinos, que están ayudando mucho y que han hecho tener un mejor venezolano en ese aspecto. Además, es mucho más rentable en la parte económica. En mis inicios, los conocidos te preguntaban “Pero… ¿puedes vivir con el fútbol?”. Ahora esa ya no es una cuestión.

Y uno supone que ahora la afición venezolana alienta menos a Argentina o a Brasil…

Eso cambió hoy en día. Toda Venezuela está de color vinotinto. La selección ayuda a unir al país. Nosotros hemos generado esa unión.

¿Cuál es el peor rival de cara al sueño de estar en Brasil?

Tenemos una generación privilegiada, con un jugador estrella que es Juan Arango. Es como el caso de Argentina con Messi, que dicen “si no somos campeones con Messi, desaprovechamos al mejor jugador no sé si de la historia pero sí de la actualidad“. Es nuestro caso con Juan, si no lo aprovechamos en las Eliminatorias y en un Mundial, es difícil que vuelva a nacer uno como él. Por eso digo: el rival somos nosotros mismos. Si perdemos esa convicción y empezamos a crear dudas no vamos a llegar a nuestra meta.

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