Publicado el 13 de may de 2013 6:39 am |

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Foto: Edwin Arias / Noticias24

(Caracas, 13 de mayo. Noticias24) – El periodista Mario Villegas en su columna “Puño y letra”, publicada este lunes en el diario 2001, señaló que “es indispensable aislar a los extremistas, cualquiera sea su signo y pelajes. Coinciden en una clara misión: perturbar y a veces hasta dinamitar las posibilidades reales de que la democracia sea ejercida y disfrutada por la sociedad”.

“El estado, incluidos todos sus órganos y niveles de gobierno, los partidos políticos, el sector empresarial, los periodistas y medios de comunicación, así como cualquier otra expresión de nuestra sociedad, están en el deber de convocar y a la vez de sentirse convocados al diálogo democrático y al civilizado entendimiento, necesarios para sacar a Venezuela de la particular etapa de extrema y peligrosa polarización en que se encuentra”, expresó.

Asimismo, Villegas manifestó que “el país vive en una suerte de arena movediza en la que, dependiendo de la actitud que los protagonistas adopten, o todos se salvan o todos se hunden. La guerra no excluye ni distingue a la hora de escoger a sus víctimas“.

A continuación la columna completa:

Es indispensable aislar a los extremistas, cualquiera sea su signo. Los hay de todos los pelajes y coinciden en una clara misión: perturbar y a veces hasta dinamitar las posibilidades reales de que la democracia sea ejercida y disfrutada por la sociedad en estricto apego a los principios, deberes y derechos constitucionales. Por suerte, se trata de una ínfima minoría, aunque ciertamente puede llegar a ser muy poderosa y ruidosa.

El diálogo y el entendimiento deberían ser moneda de uso corriente en la prédica y la práctica de todos los actores que le dan cuerpo y vida a nuestra pluralidad política y social.

El estado, incluidos todos sus órganos y niveles de gobierno, los partidos políticos, el sector empresarial, el sindicalismo, las organizaciones y movimientos sociales, el mundo de la academia y la investigación, los creadores y cultores, el movimiento comunitario, los periodistas y medios de comunicación, así como cualquier otra expresión de nuestra sociedad, están en el deber de convocar y a la vez de sentirse convocados al diálogo democrático y al civilizado entendimiento, necesarios para sacar a Venezuela de la particular etapa de extrema y peligrosa polarización en que se encuentra.

El país vive en una suerte de arena movediza en la que, dependiendo de la actitud que los protagonistas adopten, o todos se salvan o todos se hunden. La guerra no excluye ni distingue a la hora de escoger a sus víctimas.

Pero si esto es obligante para las instituciones y grupos sociales, tanto más lo es para cada uno de los ciudadanos en particular.

¿Cómo construir tolerancia y respeto en la sociedad global si no se practica en los hogares, en el seno de las familias, en el puesto de trabajo, en el vecindario, en el salón de clases, en el parque o en la plaza, en la cancha deportiva, en el autobús o en la camionetica, en el mercado, en fin, en el pequeño e importantísimo espacio que le corresponde modelar a cada individuo? La suma de todo este accionar ciudadano es determinante para orientar el actual rumbo de los demás y para reproducir en las venideras generaciones el ánimo inclusivo y respetuoso que debe caracterizar una sociedad en creciente progreso y bienestar.

Colocarse en el pellejo del otro, reconocer, aceptar y respetar su derecho a pensar diferente es condición imprescindible para que los venezolanos no terminen resolviendo sus diferencias del modo como creyeron resolverla otras sociedades que, tras décadas de echarse plomo y muy lejos de construir futuro, siguen empeñadas en no abandonar la violencia ni dejar atrás el pasado.

Breves

Comparto con los lectores la reflexión que me envía el colega periodista José Pulido acerca de mi reciente artículo “Amarrar a los locos”. Esto dice:

“Cierto es que hay que amarrar los locos de cada lado. El problema es que de un lado los locos están abajo y del otro los locos están abajo y también arriba, que es donde menos deben estar. Para muestra ya va más de un botón. Si los locos de arriba no se controlan no pueden controlar a los locos de abajo. Es más, a veces me da la impresión que del bando más desequilibrado, los locos de abajo, hasta ahora, se están controlando más que los locos de arriba”.

El 12 de septiembre de 2006, el presidente Hugo Chávez confirmó el anuncio de su entonces canciller Nicolás Maduro de que su gobierno no reconocería al naciente gobierno de Felipe Calderón en México:

“No quisiera inmiscuirme en los asuntos internos de México, pero por supuesto que cuánto preocupa la situación actual del pueblo mexicano, en las circunstancias en que se desarrolló o cómo se desarrolló el proceso electoral en México, y las fuertes denuncias y evidencias de cosas extrañas que pudieron haber ocurrido en aquel proceso electoral”. Casi un año debió transcurrir para que el mandatario venezolano conviniese en normalizar las relaciones entre ambos países.

“Aislar a los extremistas de todo pelaje”
Por: Mario Villegas
mariovillegas100@gmail.com

Twitter: @mario_villegas

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