Publicado el 01 de jul de 2013 12:42 pm |

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Foto: Noticias24 / Archivo

(Caracas, 1 de julio. Noticias24).- El diario El Tiempo de Puerto La Cruz publicó una entrevista concedida por el secretario de la UCV Amalio Belmonte, quien habló de su época como estudiante y dio un balance de la situación que enfrenta el sector universitario.

Todo aquello por lo que luchamos cuando éramos jóvenes, es lo mismo que hoy los universitarios le están reclamando”, asegura Belmonte al hacer referencia a su vida como estudiante cuando coincidió en diversas protestas con el hoy ministro Pedro Calzadilla quien, a juicio de Belmonte, ha cambiado mucho. “El poder puede corromper”.

Lea la entrevista completa a continuación:

Amalio Belmonte recuerda con gracia que cuando él era un estudiante más, en los pasillos de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Pedro Calzadilla andaba en lo mismo. Asegura que a él y a Calzadilla les tocó protestar juntos, hace ya varias décadas, por la autonomía de su casa de estudios. Y justo cuando él se convirtió en profesor universitario, el otro también estaba de estreno en eso de enseñar.

Nunca fueron amigos, pero sus vidas corrieron por el mismo cauce. Hasta ahora. Cada uno terminó en la acera contraria: Calzadilla como ministro de Educación Universitaria y Belmonte como secretario de la máxima casa de estudios del país.

Las cosas son casi iguales, dice Belmonte: “Todo aquello por lo que luchamos cuando éramos jóvenes, es lo mismo que hoy los universitarios le están reclamando”. Era el presupuesto, los salarios, la autonomía, las ayudas estudiantiles. Las cosas están casi igual, pero Calzadilla ha cambiado mucho. “El poder puede corromper”, advierte Belmonte. Pero eso no fue lo que le pasó. “Lo que pasó con él es que se sumó a esta especie de religión civil que se hace llamar revolución, donde el principal requisito para ser aceptado es despojarse de cualquier pensamiento autocrítico. Él es de los que creen en eso”.

A juicio de Belmonte, Calzadilla atraviesa la peor crisis que ha enfrentado la universidad venezolana. Un escenario que le deja sólo dos salidas: reparar el daño hecho por sus antecesores o raspar el examen. O dialoga y negocia o se convierte en el peor de todos los ministros en su clase.

-¿Se acusa que este conflicto tiene un trasfondo político?

-Yo quisiera preguntarle a Calzadilla si, cuando protestaba hace años por la autonomía universitaria, su lucha no era política. ¿Es que este tipo de manifestaciones pueden ser apolíticas? Él insiste en que la universidad, el gremio y los rectores se han “politizado”. ¿Qué quieren decir con eso? ¿Que pensamos diferente al Gobierno? ¿Que deberíamos ser escépticos? Si el precio para no ser calificado como político es ser indiferente, pues entonces sí nos hemos politizado. No estamos dispuestos a callar. Ese precio no lo vamos a pagar.

-Las universidades se declararon en conflicto desde hace años. ¿Ya llegamos al punto cumbre?

-De todas las crisis que hemos tenido, esta es la más grave. La universidad ha enfrentado cosas terribles: allanamientos, ataques… Pero siempre fueron una circunstancia puntual, un momento fuerte, un año complicado. Pero la crisis actual se convirtió ya en cotidiana. Intentan allanarnos ideológicamente, cercarnos jurídicamente, asfixiarnos presupuestariamente. Y es todos los días.

-El ministro dice que las causas del conflicto están resueltas con el aumento salarial anunciado hace dos semanas.

-El aumento de tres partes que aprobaron se lo comerá la inflación. La última cuota se pagará en enero. Además se quiere pagar sin retroactivos, sin importar que en los últimos años le han aumentado el sueldo a todo el mundo menos a los profesores. Ahora, el Gobierno nacional ha querido vender más el tema salarial, con la intención de esconder el tema ideológico detrás de un contrato.

-¿Qué puntos del contrato considera una propuesta ideológica?

-Se pretende imponer un modelo de universidad que ya fue rechazado en el pasado. Lo intentaron con el plan de los “Cinco motores constituyentes” en 2007, luego con la reforma constitucional de ese mismo año, y después con la Ley de Universidades vetada por el propio Chávez en 2011. Este mismo proyecto reaparece ahora en este contrato colectivo aprobado por el Gobierno, que establece, por ejemplo, que todos los trabajos de ascensos de los profesores, las investigaciones y programas académicos tienen que estar sometidos al segundo Plan Socialista de la Nación. También elimina la figura del “profesor universitario” para simplificarla como “trabajador universitario”; quieren minimizar la institución generadora de conocimiento y transformarla en una empresa funcional o en una universidad laborista. Y, además, autorizan a las comunidades a evaluar y controlar el trabajo profesoral. Eso, por mencionar tres puntos.

-¿Ha sido correcta la forma en que los profesores asumieron la protesta?

-No coincido con su método de lucha, aunque debo reconocer que es una situación muy compleja. El paro indefinido, que fue sometido a referendo dos veces, tiene muchas limitaciones. La universidad tiene que estar siempre abierta, con su gente batallando pase lo que pase, y el problema con el paro es que desmoviliza. Pero debo ser justo: los profesores han tenido el mérito de colocar el problema universitario en la agenda nacional. Ya el Gobierno no puede escapar al debate, no puede esconderlo. El problema está ahí.

-Evalúe ahora el desempeño del ministro Calzadilla

-El ministro tiene “04”. Un ministro recién nombrado, que se consiga con un conflicto de entrada, tiene que ser comprensivo. A Calzadilla le ha faltado amplitud para reunirse con todas las partes, con todo el gremio. Ha cometido el error de no entender que este no es un simple problema salarial sino de presupuesto. Y se equivoca al intentar meternos por vía de una normativa laboral un modelo de universidad que ya fue derrotado en el pasado.

-¿Por qué cree que haya tanta renuencia a reconocer el salario exigido? ¿Serviría la excusa de que no hay tanto dinero?

-Mira, es tan inexplicable, tan injustificable su renuencia, que ningún vocero oficial ha dicho hasta ahora que es que estamos bien pagados. Hace unas semanas, Evo Morales, presidente de Bolivia, agradeció una donación de Venezuela para reconstruir la fuerza aérea boliviana. Se donan millones de dólares pero se le niega a la universidad. ¡Y la universidad les da tanto! La Facultad de Ingeniería de la UCV, por ejemplo, le hace al Gobierno las investigaciones sobre los problemas meteorológicos. La Facultad de Arquitectura les hace programas de construcción de viviendas populares. La Facultad de Farmacia provee al sector agrícola del único suero antiofídico que se produce en el país. Y ni hablemos de lo que hacen por el país todos y cada uno de los profesionales egresados ucevistas. El aporte de la universidad al país es tan inmenso que hay que ser bien torpe como gobernante para no hacer un acuerdo con las universidades y aprovechar eso en favor del país.

-Calzadilla, entonces, peca por torpe…

-Sin duda alguna, Calzadilla es torpe. Un gobierno inteligente, en lugar de pelear y considerar un enemigo político a los universitarios, debería lograr un acuerdo con ellos. Las facultades de Ciencias e Ingeniería, por nombrar otro ejemplo, asesoran a Petróleos de Venezuela. ¡Pdvsa necesita de nosotros! Y así muchas instituciones del Estado.

-¿Cuánto más cree que se extenderá el conflicto? ¿Cuánto más puede aguantar la fricción?

-Debe resolverse ya por el bien del país. Calzadilla debería reunirse con los rectores, con el gremio, con ellos que fueron sus colegas… Eso bajaría mucho el nivel de tensión y conflictividad. ¿Por qué no termina de reunirse con la Asociación de Profesores de la UCV, como han hecho todos los ministros? No hacerlo es una irresponsabilidad. Este conflicto puede agravarse sólo por la falta de disposición al diálogo del ministro.

-Debería hacerlo, ¿pero cree que sí lo haga?

-Yo creo que sí, él terminará reuniéndose con ellos, como es lógico. Calzadilla terminará por ceder a la presión de los universitarios. Terminará siendo vencido por los hechos, por la realidad, salvo que él quiera pasar a la historia como el peor ministro de Educación del país. Y mira que ya hay muy malos. Él tiene la posibilidad de reunirse con los rectores. El exministro Luis Acuña vino como ministro a reunirse con las autoridades de la UCV, la exministra Yadira Córdoba incluso participó en el Consejo Universitario. Calzadilla es graduado de la UCV. Yo le digo: venga, ministro, a su ámbito natural, discuta con sus compañeros, con sus colegas. Póngale paro a su desdén. Todo esto no era necesario. Puso en riesgo a los estudiantes de perder un año, de perder su grado… Sólo por su tozudez y su desprecio por el que piensa distinto.

-La universidad, entonces, volverá a salirse con la suya…

-Esta universidad no va a poder ser vencida. Y no es sólo un eslogan. La UCV está a punto de cumplir 300 años. Ha superado allanamientos, ataques, emboscadas… La universidad tiene mucha historia y significado… Y muchos dolientes: egresados, familiares, estudiantes, profesores. Estos dolientes no aceptan el maltrato de la universidad.