Publicado el 05 de jul de 2013 6:28 am |

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Foto: Captura libro “Cuentos del Arañero”

(Caracas, 5 de julio, Noticias24).- Este 5 de julio no solo se cumplen 4 meses del fallecimiento de Hugo Chávez, sino también 38 años desde que el Presidente dejó la Academia Militar. Esta fecha recuerda el fin de una etapa que marcó la vida de Chávez para siempre y que marcaría el comienzo de su visión política.

Niño travieso y vivaz, beísbolista, militar, poeta, dibujante, filósofo, padre, hijo, nieto, esposo, líder, Presidente, Comandante en Jefe. Son tantos los adjetivos que se le atribuyeron, atribuyen y atribuirán que no es de extrañar que, a pesar de las múltiples críticas que recibió, lograra generar fascinación y curiosidad en el mundo entero.

A cuatro meses de su muerte, y 38 años de su graduación, presentamos un breve recorrido por la historia de una de las etapas más importantes de su vida y que le marcaría para siempre en su camino: su vida militar.

De Sabaneta a la Academia Militar

Foto: Captura libro “Cuentos del Arañero”

En 1971 Chávez selló su destino. Dejó su hogar en Sabaneta de Barinas para embarcarse en una aventura en la capital. Entró a la Escuela Militar donde se graduó y recibió el título de licenciado en Ciencias y Artes Militares, en la especialidad de Ingeniería, mención terrestre, egresando con el grado de subteniente, el 5 de julio de 1975. En ese mismo año realiza un curso en Comunicación en la Escuela de Comunicación y Electrónica de las Fuerzas Armadas.

- Se destacó por obtener las más altas calificaciones en los diversos cursos que realizó en el seno de las Fuerzas Armadas. Más tarde, en el año de 1977, es ascendido a Teniente y realiza el Curso Medio de Blindados del Ejército en 1979, donde ocupa el primer lugar entre todos los alumnos.

- Ya para el año de 1982 es ascendido a capitán, luego realiza el Curso Avanzado de Blindados en 1983, donde ocuparía nuevamente el primer lugar entre todos los alumnos.

- Después fue profesor de estudios superiores y participó en el Curso Internacional de Guerras Políticas realizado en Guatemala en 1988.

– Luego cursa una maestría en Ciencias Políticas en la Universidad Simón Bolívar en los años 1989 y 1990, tesis por terminar.

- Continuó su carrera militar en las Fuerzas Armadas hasta ascender al grado de teniente coronel en 1990. Por último, realiza un Curso de Comando y Estado Mayor en la Escuela Superior del Ejército en los años de 1991 y 1992.

- En las Fuerzas Armadas Nacionales ocupó variados cargos: Comandante del Pelotón de Comunicaciones, Batallón de Cazadores Cedeño, Barinas, Cumaná 1975-1977.

- Comandante de Pelotón y Compañía de Tanques AMX-30, Batallón Blindado Bravos de Apure, Maracay 1978-1979. Comandante de Compañía y jefe del Departamento de Educación Física en la Academia Militar de Venezuela 1980-1981.

- También fue jefe del Departamento de Cultura de la misma Academia en 1982.

- Comandante Fundador de la Compañía José Antonio Páez, Curso Militar, Academia Militar de Venezuela 1983-1984.

- Comandante del Escuadrón de Caballería Francisco Farfán, Elorza Apure 1985-1986. Comandante Fundador del Núcleo Cívico-Militar del Desarrollo Fronterizo Arauca-Meta 1986-1988.

- Jefe de Ayudantía del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa, Palacio Blanco, Miraflores 1988-1989. Oficial de Asuntos Civiles, Brigada de Cazadores, Maturín 1990 y Comandante del Batallón de Paracaidistas Coronel Antonio Nicolás Briceño, Cuartel Páez, Maracay, desde 1991 hasta el 4 de febrero de 1992.

Anécdotas de la vida castrense

Foto: Captura libro “Cuentos del Arañero”

El fallecido mandatario, quien fuera conocido en la escuela como “Tribilín”, siempre fue “un rebelde”, no lo negaba y lo demostró durante toda su vida. En sus “Cuentos del Arañero”, encontramos algunos ejemplos narrados por él mismo de ese espíritu inconforme.

“REBELDE ANTE EL ATROPELLO”

¡Era un lujo la leche condensada! Recuerdo una vez un superior mío, inmoral, por allá en el terreno. Íbamos a comer, abrimos la ración y me dijo: “Mire, recluta, le cambio este pote delicioso, exquisito”. Era una cosa horrible, tenía muchas espinacas y toda esa cosa.

“Le cambio esta exquisita ensalada de espinacas por ese pobre pote de leche condensada”. Me negué, la metí en el bolsillo.

“Tendrás que quitármela”. Siempre fui rebelde ante los atropellos. “Nuevo, usted está alza’o”. “Alza’o no, este es mi derecho, esta es mi ración de combate. No me la va a quitar usted”. ¡Ah!, me tuvo obstinado como dos meses, hasta que se le olvidó. Uno nunca aceptó atropello, ni nadie debe aceptarlo. De ningún tipo.

“LOS MATARON”

Recuerdo de subteniente una discusión con un coronel que estaba ya en situación de retiro, pero era jefe de inteligencia de un área. Vi con estos ojos como trajeron a dos o tres señores flaquitos, amarrados. Yo era jefe de un pequeño puesto de comunicaciones, por allá en Oriente. Centro de Operaciones Número 2 en San Mateo de Anzoátegui.

Ahí llegó una noche. Yo no conocía a aquel coronel, se identificó, y con otros civiles de Inteligencia. “Vamos a pernoctar aquí”. Y yo les doy la bienvenida: “Como no, acomódense aquí, allá hay una carpa, vamos a hacer un café, vamos a darle algo de comer”.

Después que nos vamos a descansar, oigo los gritos. Ah, cuando veo, unos señores amarrados. Incluso le dije:
“Mi coronel, ¿no podrá soltar a esos señores que están amarrados, por lo menos para que coman?”. “No, que les den la comida en la boca”.

Me pareció aquello tan inhumano, venían golpeados ya. “¿Y que son?”, le pregunté. “Son guerrilleros”. Yo pensé en mis adentros: “No tienen ninguna pinta de guerrilleros, lo que están es desnutridos”.

Los vi flacos, amarillos, pálidos, campesinos golpeados, torturados. Y en la noche oigo los gritos. Le estaban dando con un bate de béisbol envuelto en un trapo. Tuve un lío grande esa noche con aquella gente y, a los pocos días llegó la noticia, que “se suicidaron”. Le dije entonces a mi comandante: “Los mataron”.

Chávez nunca perdió esos hábitos de la Academia. A pesar de su carisma, siempre mantuvo la disciplina que sus días en la milicia le aportaron. Gobernó en Venezuela durante 14 años con el mismo ímpetu con el que un general mandaría en su cuartel. A cuatro meses de su partida, el país ahora vive el primer 5 de julio (desde su era) sin su presencia, una que además marcó la vida, para bien o para mal, de una nación entera.

Por: Noris Argotte Soto/Departamento de Investigación/ Noticias24
Foto: Captura libro “Cuentos del Arañero”

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