Publicado el 08 de jul de 2013 2:13 am |

  comentarios

Foto: Noticias24 / Archivo

(Caracas, 8 de julio.Noticias24) – El periodista Mario Villegas, hizo referencia en su acostumbrada columna “Puño y Letra”, a la necesidad que posee Venezuela para establecer ciertos aspectos que la ratifiquen como un país totalmente democrático.

Asimismo, Villegas asegura que la realidad es que el Presidente Nicolás Maduro y todo su tren ministerial se ha mantenido en una posición de “amenaza, la imposición vertical de decisiones unilaterales y la negativa sistemática a reconocer, interactuar y consensuar líneas de acción con actores claves de la sociedad”.

Lea el artículo completo a continuación:

Tenemos un gobierno absolutamente contrario al diálogo respetuoso y constructivo con los actores políticos, económicos y sociales que no le son afines u obedientes.

Pese a que el presidente Nicolás Maduro y varios de sus ministros han sostenido con determinados empresarios unas pocas reuniones, fundamentalmente dirigidas a resolver tal o cual emergencia en la producción y distribución de alimentos, lo cierto es que la política oficial predominante es la de la amenaza, la imposición vertical de decisiones unilaterales y la negativa sistemática a reconocer, interactuar y consensuar líneas de acción con actores claves de la sociedad.

En esta materia y salvo por tímidas excepciones, Maduro ha copiado el modelo autoritario implantado por el fallecido presidente Hugo Chávez Frías.

Luego de tantos años de irracional, virulenta, corrosiva, improductiva y agotadora confrontadera, no es difícil descubrir que la inmensa mayoría de nuestra sociedad sueña y apuesta por una Venezuela dialogante, en la que las diferencias políticas, sociales, filosóficas, culturales, generacionales, religiosas, étnicas, de género o de cualquier otra naturaleza, no impidan la civilizada coexistencia en la diversidad, el debate respetuoso y la resolución pacífica de las controversias, así como la posibilidad de acometer soluciones compartidas a problemas comunes.

Si se lee desapasionadamente los resultados del 14 de abril dados a conocer por el Consejo Nacional Electoral e impugnados por Henrique Capriles, habría que extraer dos conclusiones fundamentales. La primera, el país quiere que los cambios políticos se produzcan por la vía constitucional, democrática y electoral. La segunda, el país quiere un equilibrio de fuerzas entre el gobierno y la oposición, de modo que ambos, lejos de aplastarse el uno al otro, se vean forzados a dialogar y a llegar a acuerdos que garanticen la gobernabilidad y el ejercicio de la corresponsabilidad en la función pública y en la solución de los graves problemas de la nación. Mucho ganarían Venezuela y los venezolanos si el sectarismo y la pequeñez fuesen puestos de lado en beneficio del supremo interés nacional.

Mientras el oficialismo ha optado preferentemente por seguir desconociendo y descalificando no sólo al adversario sino a quienes no le son sumisos, en la oposición resurgen algunos factores que pretenden posicionar su tesis “no dialogante” y “no electoral”. Tesis que, por cierto, sus postulantes deben explicar muy bien, pues no parecen ancladas en la vocación pacifista expresada por el pueblo el 14-A ni en el espíritu y la letra de nuestra Constitución. Por suerte, hasta ahora han sido y son claramente minoritarias dentro y fuera de la Unidad esas corrientes que Teodoro Petkoff no ha vacilado en calificar de “no exactamente democráticas” y que siempre han servido de excusa al gobierno en su afán de atribuirle propósitos golpistas a una oposición que viene creciendo arrolladoramente en el terreno democrático y electoral.

La Venezuela democrática no se resigna ni al madurismo autoritario ni al madurismo al revés, igualmente enemigo del diálogo y del consenso.

Breves

- Abrumador el cúmulo de mensajes que he recibido a propósito de mi artículo “En aceras diferentes”, en el que doy respuesta a la invitación que a mi hermano Vladimir y a mí nos hizo el presidente Nicolás Maduro a “ocupar un puesto en la revolución”. Tantos han sido que no he tenido el tiempo necesario para responderlos uno a uno. Así que muchas gracias y paciencia.

- La única manera de acallar los rumores sobre el origen de Maduro es publicando los documentos probatorios de su condición de venezolano por nacimiento. Quien no la debe no debería temerla.

- Algunos me critican por decirle “presidente” a Nicolás Maduro, pero a la vez llaman “ministros” a los miembros del gabinete ejecutivo de éste, con lo cual reconocen tácitamente que Maduro es el presidente legal de Venezuela aun cuando su legitimidad está siendo controvertida ante el Tribunal Supremo de Justicia. Si Maduro no es presidente tampoco sus colaboradores son ministros.

“La Venezuela Dialogante”
Por Mario Villegas
mariovillegas100@gmail.com

Twitter: @mario_villegas

Comentarios desactivados para esta noticia.

Venezuela » en esta sección

buscador