Publicado el 29 de jul de 2013 12:49 am |

  comentarios

Foto: Edwin Arias / Noticias24

(Caracas, 29 de julio. Noticias24) – El Periodista Mario Villegas publicó en su columna “Puño y letra”, los diferentes retos que debe enfrentar el Presidente Nicolás Maduro gobernando bajo un legado construido por Hugo Chávez.

Menudo dilema al que se enfrenta al llegar a los cien días de su gobierno. Pero el balance, a no dudarlo, es que va ganando el legado ajeno y no el propio. En otras palabras, hasta ahora Nicolás ha sido más Chávez que Maduro”,señala un extracto del artículo.

Lea el artículo completo a continuación:

Quiéralo o no, el presidente Nicolás Maduro está forzado a escoger entre darle fiel continuidad al legado del fallecido presidente Hugo Chávez o construir uno propio, capaz de sortear las complejas y difíciles vicisitudes políticas, económicas y sociales presentes y otras que ya muestran sus fauces en el horizonte.

Mantener inalterable el legado de Chávez, por la vía de continuar a pie juntillas su modelo autoritario, militarista, retrógrado, sectario, excluyente, camorrero, derrochador y corruptor, no parece muy aconsejable en el ánimo de prolongar al chavismo en el poder como esperanza de redención social paras las grandes mayorías. El estridente fracaso de la política económica oficial, con su carga de devaluaciones, inflación, carestía, desabastecimiento y especulación, el irreductible desempleo abierto y encubierto, la asfixiante inseguridad personal, la bochornosa crisis penitenciaria y la postración del sistema judicial, el barranco de los servicios públicos de salud, la escandalosa e irritante crisis eléctrica, la partidización de todas las dependencias públicas, incluida la Fuerza Armada Nacional, el secuestro político partidista del sistema nacional de medios públicos y el chantaje a los privados, así como una descomunal corrupción política y administrativa a todas las escalas del gobierno, son rasgos distintivos de un modelo decadente, al que Maduro no debería aferrarse so pena de enterrarse con su creador. En justicia, el fracaso de ese modelo es el fracaso de Chávez, cuya muerte prematura lo salvó de que la crisis le estallara en propias manos y no en las de su heredero, como finalmente está ocurriendo.

Es de suponer que Maduro tiene conciencia de que por ese rumbo no va para otro baile que no sea el del suicidio y, en consecuencia, las sucesivas victorias de la oposición. Los números del 14 de abril son más que elocuentes.

De allí sus tímidas pero notorias acciones a contrapelo del modelo chavista, como las reuniones y acuerdos con representantes del sector productivo privado, la revisión de precios de algunos productos y servicios, la apertura de nuevos sistemas de provisión de divisas para personas naturales y jurídicas, la recomposición de las relaciones con la iglesia católica, la designación de un encargado de negocios y la voluntad de normalizar las relaciones con Estados Unidos, las reuniones oficiales con representantes de medios de comunicación privados, el apresamiento y enjuiciamiento de unos cuantos funcionarios corruptos del gobierno, entre otras manifestaciones evidentes.

Por supuesto, Maduro pudiera querer y no poder. Su discurso, innecesariamente violento, descalificador y provocador, muestra que sigue sucumbiendo al chantaje de los extremismos rojo rojitos y al temor a ser considerado un traidor a Chávez.

En medio de las diversas presiones objetivas y subjetivas a que está sometido, no es difícil imaginar que el hombre podría estar pensando en instaurar y liderar una especie de híbrido que conjugue elementos conceptuales y políticos del legado chavista con elementos prácticos de su propia cosecha y estilo, de modo de viabilizar medidas indispensables para tratar de corregir los inocultables entuertos estratégicos, políticos, económicos, sociales, burocráticos y morales, sin cuya aplicación el chavismo se iría a pique con él incluido.

Menudo dilema al que se enfrenta al llegar a los cien días de su gobierno. Pero el balance, a no dudarlo, es que va ganando el legado ajeno y no el propio. En otras palabras, hasta ahora Nicolás ha sido más Chávez que Maduro.

Breves:

- A más de Bs 80 millones alcanza la deuda de PDVSA con la Alcaldía del Municipio Freites del estado Anzoátegui. Se trata de impuestos municipales retenidos por la petrolera estatal a sus contratistas y proveedores, los cuales se mantienen ilegalmente en las arcas de PDVSA. ¿Tendrá la alcaldesa Evelyn Urdaneta que hacer una nueva huelga de hambre para que Rafael Ramírez acepte entregar esos recursos a la comunidad de Cantaura?

- Pregunto: ¿Cómo puede entenderse que nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana tenga como lema “Chávez vive, la lucha sigue” y no “Bolívar vive, la lucha sigue”?

- Treinta años cumple este mes de julio la promoción “Carlos Moros” de la escuela de comunicación social de la Universidad Central de Venezuela. El grupo de periodistas que recibió el título de manos del entonces rector Carlos Moros Ghersi, dedicó su graduación al también colega Carlos Moros Rodríguez, quien había perdido la vida unos meses antes, en diciembre de 1982, en el ejercicio del reporterismo durante la ingratamente recordada tragedia de Tacoa.

Por Mario Villegas / “Puño y Letra”

Comentarios desactivados para esta noticia.

Venezuela » en esta sección

buscador