Publicado el 29 de jul de 2013 1:12 am |

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Foto: Cortesía Yerlín Ávila

(Caracas, 29 de julio. Noticias24) – Mireya Bolett, única concejal chavista en el Municipio Chacao, ofreció una entrevista al periodista Mario Villegas, en la que cuestionó la gestión del Alcade de dicho municipio, Emilio Graterón.

Lea la entrevista completa a continuación:

- ¿En medio de tantos “escuálidos” se siente como cucaracha en baile de gallina?

-No, para nada. Tengo la autoestima muy alta, así como también el conocimiento, la formación académica y política. Y esas no son precisamente características de una cucaracha.

- ¿Cuál ha sido su papel en el actual conflicto entre sus colegas concejales y el alcalde Emilio Graterón?

-He tomado partido de manera total por los trabajadores del Concejo Municipal y del Instituto Autónomo de Tránsito Terrestre y de Circulación. En esto la coincidencia con mis colegas concejales ha sido absoluta.

- ¿Se frota las manos cuando ve riñendo entre sí al liderazgo de la oposición en Chacao?

-Eso no me contenta porque afecta a los trabajadores de la municipalidad y la estabilidad del Concejo en cuanto a la realización de sus programas sociales. Pero me asombra la falta de disciplina en la Mesa de la Unidad, caso contrario a mi organización política, el Partido Socialista Unido de Venezuela, donde estamos obligados a ser disciplinados.

- ¿Ha hecho amistad personal con los concejales opositores o prefiere tratarlos de lejitos?

-No tengo con ellos amistad propiamente dicha sino una relación de trabajo. No coincidimos ni siquiera en los mismos espacios, ni nos frecuentamos en espacios distintos a los del Concejo.

- ¿Por ser usted de Chacao, sus camaradas chavistas la ven como una concejal sifrina?

-No, de ninguna manera. Soy una persona absolutamente humilde, en la concepción de humildad que pregonaba el Comandante Eterno Hugo Chávez. Quienes me conocen saben que a pesar de mis méritos personales, de sifrina no tengo nada. Generalmente ando vestida de bluejeans, preparada para cualquier contingencia de trabajo, lo cual no siempre es bien visto por mis colegas concejales.

- ¿El Municipio Chacao es ejemplo a seguir en el resto del país?

-No creo que es el mejor ejemplo porque no puede decir un municipio que es ejemplo cuando no atiende a los más necesitados, ni se planifica con enfoque de género. La municipalidad de Chacao se ocupa casi exclusivamente de lo estético.

- ¿Qué de bueno y qué de malo ha tenido la gestión del alcalde Graterón?

-Ha sido una gestión terrible, problemática, con logros que solo están en su cabeza y los pocos que puede exhibir, como el teatro de Chacao, vienen de gestiones anteriores.

-¿Qué hace falta para que Chacao tenga un acalde chavista?

-Que la gente se convenza que los chavistas les traeríamos grandes beneficios a Chacao con una visión anticapitalista y profundamente humanista, en favor de las clases más desposeídas, incluso de las clases medias del municipio.

-¿Le tienta ser la candidata del PSUV a la Alcaldía o va a la reelección al concejo?

-Ni lo uno ni lo otro. Estaré donde lo determine el PSUV, sirviéndole a la revolución.

-¿Le atormenta el crecimiento electoral de la oposición en el país?

-Para nada. Lo que estoy viendo es una gran decepción de muchos votantes de oposición por las recientes actuaciones de Henrique Capriles, quien perdió el norte, el sur, el este y el oeste. Y, en paralelo, una aceptación creciente de las simpatías hacia el presidente Nicolás Maduro.

-¿Aconsejaría a Maduro dialogar y trabajar conjuntamente con la oposición o profundizar la confrontación?

-El diálogo sólo podría darse estableciendo espacios de encuentro a partir del modelo de país diseñado en la Constitución Bolivariana y el Plan de la Patria, diseñado por el presidente Chávez y continuado por el presidente Maduro. Fuera de eso no debería haber confrontación pero tampoco diálogo.

-¿Es más placentero ser concejal que docente universitaria?

-Ambos roles tienen su encanto. He asumido mi rol de concejal como una misión docente, al punto que en vez de llamárseme concejal, la mayoría de la comunidad municipal me llama profesora, y yo lo asumo con gran orgullo.

Por Mario Villegas