Publicado el 26 de ago de 2013 5:40 pm |

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Foto: Composición Noticias24

(Caracas, 26 de agosto – Noticias24).- El anuncio de un presunto plan de magnicidio acapara la atención de los venezolanos. Una confabulación para asesinar al Presidente de la República se estaría orquestando más allá de nuestra fronteras, el exmandatario colombiano Álvaro Uribe Vélez figura entre los nombres más destacados al revisar la historia de este tipo de denuncias en nuestro país.

El ministro de Interior, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres, informó hoy sobre la captura de “dos sicarios” de nacionalidad colombiana que pretendían matar a Nicolás Maduro, el complot se habría denominado “Carpeta amarilla” y forma parte de diversos planes que han sido divulgados por algunos voceros del Gobierno al menos en la última década, todos ellos con la intención de cegar la vida del entonces presidente Hugo Chávez y ahora de Maduro.

Desde que Hugo Chávez llegara al poder en 1999, varias fueron las oportunidades en las que se habría intentado atentar contra su vida. El más famoso de esos episodios fue el de los llamados “paracachitos”, denominado así por los alimentos que se encontraron en el lugar de los hechos. En el 2004, un grupo de supuestos “paramilitares” colombianos fueron detenidos en la finca Daktari en El Hatillo, allí los sujetos habrían entrenado para materializar el plan a través de una operación de inteligencia.

Para ese entonces el Gobierno incluso acusaba a medios privados, “de derecha”, de promover un atentado en contra del Presidente.

En 2006, durante la campaña presidencial en la que Chávez consiguió la reelección, el propio mandatario informó sobre un plan de magnicidio que se concretaría en Zulia, en este caso no hubo detenidos, los responsables habrían partido a Colombia. Para ese entonces el Gobierno incluso acusaba a medios privados, “de derecha”, de promover un atentado en contra del Presidente algunos con el aval de Estados Unidos, atentados que, según afirman, Uribe Vélez conocía.

Las teorías de conspiraciones en su contra acompañaron a Chávez hasta el día de su fallecimiento, cuando horas antes de conocer la noticia de su muerte Nicolás Maduro aseguró que al Jefe de Estado le inocularon el cáncer que padecía. Estas mismas tesis no dejan de repetirse en el Gobierno de Maduro.

Ante “amenazas de la ultraderecha”, a principios de 2013 el ministro de Relaciones Interiores de ese momento, general Néstor Reverol, ordenó extremar las medidas de seguridad de Maduro y del presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, pues “otro plan desestabilizador de la ultraderecha venezolana, en complicidad con actores de la ultraderecha en el exterior”, se estaba desarrollando.

En mayo de este año, Maduro acusó directamente a Uribe, Roger Noriega y Otto Reich de planificar una estrategia para derrocarlo y “desaparecerlo” físicamente. Además afirmó tener suficientes elementos de prueba para saber que el expresidente colombiano, a quien llamó “asesino”, conspiraba junto a “sectores de la derecha venezolana”.

A los pocos días, el Primer Mandatario también denunció que un grupo de expertos provenientes de Miami y dirigidos por Roger Noriega pretendían inocularle un “veneno”, “no para que me muera en un día, sino para enfermarme en el transcurso de los meses“.

No son pocas las aseveraciones que también ha hecho Diosdado Cabello. Como líder del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) y máxima autoridad del parlamemto venezolano aseguró en julio pasado que no hablan “gamelote”, por lo que anunció que presentarían al país “pruebas contundentes de intento de magnicidio contra Nicolás Maduro y este humilde servidor”. No sin antes advertirle a la oposición que si algo les ocurriera, “se van a arrepentir toda la vida (…) Sabemos quiénes son, sabemos con quién andan, con quién se reúnen, y los vamos a buscar. Tengan la certeza de que va a ser así”.

Cabello insistió con las denuncias y hasta reveló otros detalles que señalaron como culpables a “la derecha junto con algunos señores que hacen vida allá en Miami” y a Luis Posada Carriles, el exagente de la CIA de origen cubano. Estas afirmaciones fueron un preludio a las declaraciones que el ministro Miguel Rodríguez Torres ofreció a Telesur la noche del 31 de julio.

“Pero la revolución prevalecería sobre todas las cosas. La revolución, tomaría otro carácter”

Rodríguez Torres relató algunos detalles del plan “baby”, en el que estaría planteado “crear escenarios violentos en el país”. ¿La metodología? que “un francotirador matara al Presidente y luego los otros atacarían objetivos políticos y militares”, esto con el fin de “fracturar” el chavismo.

Frente a este escenario, Maduro fijó posición: “Ellos (la oposición) saben que están develados, y que les estamos siguiendo los pasos desde donde ellos ni se imaginan“, dijo al tiempo que aclaró que pese a esto continuaría en la calle, “pido apoyo al pueblo, para cuidarnos mutuamente”.

El Presidente vaticinó además que “si esta derecha, enloquecida y demente, lograra algún día sacarme del camino por un atentado, la ira de los dioses caería sobre ustedes. Y nuestro país, lamentablemente, caería en un conflicto de violencia creciente. Pero la revolución prevalecería sobre todas las cosas. La revolución, como dijo Elías Jaua, tomaría otro carácter”.

Lo dicho hoy por Rodríguez Torres constituye una de las denuncias de mayor “gravedad y seriedad”, parte de una “conspiración internacional” para matar a Maduro y Cabello. Los detalles ofrecidos por el titular de la cartera de Interior, Justicia y Paz, suman dos detenidos en una investigación en la que otros miembros de la banda “Guancho Mosco” también prestarían el apoyo necesario para consumar el delito.

Mensajes de apoyo, preocupación y solidaridad van y vienen, tampoco faltan aquellos que desestiman la tesis de magnicidio que hoy cobra fuerza nuevamente y estremece el panorama nacional en un país sumergido en constantes diatribas, en un año en el que los procesos electorales han acentuado las ya marcadas diferencias políticas.


Por: Katherin A. Vasquez / Noticias24