Publicado el 28 de ago de 2013 11:41 am |

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Video: Noticias24 28 de agosto 2013

(Caracas, 28 de agosto – Noticias24) Sus calles están tatuadas con el recuerdo de lo que pasó el 16 de diciembre del año 1999. Mientras en Vargas se registraba una de las peores tragedias conocidas en el país, sobre la quebrada Anauco perdían la vida 14 personas. Años después la vida sigue en casas que se sostienen en unos débiles cimientos sobre la basura y la suciedad: esta es la Caracas horizontal.

Para ver la primera entrega de la serie “Caracas bajo tierra”, pulse aquí

En San Bernardino, el río, la quebrada y el paseo Anauco lloran por el abandono. El sutil sonido del agua choca con la vil imagen de la basura acumulada en los cauces de la quebrada. El paseo comienza sobre calles rotas y un pavimento flojo que se ha corroído en sus entrañas por el agua. La imagen es impactante: desde una ventana se observa una mujer lavar su ropa mientras la basura es lanzada por las rejas; el olor de los desechos se mezcla con el sonido de los vehículos y el calor que desprende el suelo plasmando la realidad de muchos venezolanos en la actualidad.

Según datos del INE, para el año 2011 el un 24,57% de la población vivía en pobreza y otro 10,13% en hacinamiento. El equipo de investigación de Noticias24 se trasladó a la realidad de este porcentaje, que hoy se expresa de forma horizontal.

Caracas horizontal

No viven en lo alto de un cerro pero hace 14 años sufrieron las consecuencias de las lluvias que dejaron miles de muertos, principalmente, en el estado Vargas. “Nosotros no perdimos familia, pero aquí hubo 14 muertos”, comentó Carlos Isaac Rodríguez, un habitante de la zona desde hace más de 25 años que vivió de cerca la problemática del agua.

Foto: Ana Vanessa Herrero / Noticias24

Él no tuvo que ser un refugiado y ahora se niega a serlo explicando que prefiere “vivir hacinado pero feliz”. Su casa está en una de las partes más altas sobre la quebrada y no fue afectada del todo, aunque reconoce que su vida pasa en una eterna tragedia ya anunciada.

Ofreciendo un helado que prepara para poder sobrevivir, Isaac señaló los metros que la reja de su casa recorrió cuando vino la tragedia, aunque fue uno de los menos desafortunados. El resto de los habitantes conviven entre el temor del sonido de la lluvia y los indigentes que ahora toman como refugio las putrefactas aguas que corren como si de un río limpio se tratara.

Las promesas rotas

Foto: Ana Vanessa Herrero / Noticias24

La Alcaldía Metropolitana en 2003, el Ministerio de Ambiente en 2006 y los diferentes consejos comunales, son algunos de los protagonistas de las promesas que la quebrada, el paseo y el río Anauco no han logrado ver. Las grietas de las casas son solo la exteriorización de la crisis y ruptura que se vive dentro de los hogares de familias numerosas que reposan sobre las “terrazas” improvisadas, pero que se han convertido, de una u otra forma, en su templo.

“Cualquier día esto se puede venir abajo”, dijo Isaac con la voz entrecortada, como si entendiera que a ese punto de desesperación sin respuesta, la resignación es la única salida. La fe de cambiar a otro lugar de olvida, pues varios vecinos comentaron que la actual Alcaldía Metropolitana, la Alcadía del Municipio Libertador o la Gobernación de Miranda brillan por su ausencia.

Foto: Ana Vanessa Herrero / Noticias24

Estos tres elementos cuyo trabajo debería estar coordinado, actualmente se encuentran ausentes en una realidad que, de seguir las lluvias, puede volver a terminar en una terrible tragedia. Una mujer que no quiso ser grabada dijo comprender que “a los políticos no les importa” la situación, porque “no son ellos la que la viven”, algo que dice mucho de la calidad de la política con solo pocas palabras.

Así se vive también en Venezuela. En una Caracas horizontal que se empaña y ensombrece ante las imponentes construcciones donde, al menos, llega el agua y la luz. Aquí, sobre la quebrada, no se pagan los servicios, pero tampoco llegan. Aquí la vida es sencilla, comienza temprano y termina temprano, refugiándose de las gotas de agua y agradeciendo a Dios que después de la tormenta no vino una nueva tragedia.

Así se vive sobre la quebrada, entre la putrefacción, el mal olor, la bondad de sus habitantes, la indigencia de quienes consiguen refugio al lado del agua y las ganas de mejorar a pesar “de que otros que pueden ayudarnos, no quieran hacerlo”.

Esta es la segunda entrega de la serie “Caracas horizontal, vertical y bajo tierra”

Por: Ana Vanessa Herrero / Departamento de Investigación / Noticias24