Publicado el 04 de sep de 2013 9:38 am |

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Foto: Noticias243/Archivo

(Caracas, 04 de septiembre. Noticias24) – El exgobernador del estado Zulia Pablo Pérez dedicó su columna semanal al recordado Padre Vílchez, quien falleció el pasado viernes dejando un legado de zulianidad e innumerables aportes durante su sacerdocio. “Recuerdo con mucho cariño la última vez que vi y conversé con el Padre Vílchez; fue días antes del 7 de octubre del 2012″, recordó Pérez.

Su nombre estará siempre ligado a la gaita y la preservación de los valores que nos caracterizan como tierra, afirmó Pérez, quien no duda en expresar su pesar por su partida.

A continuación la columna completa:

Se nos fue el “Socio”. Enseñanzas, ejemplos, obras, un legado de altruismo, amor y asistencia al prójimo fue lo que nos dejó Luis Guillermo Vílchez, mejor conocido como el Padre Vílchez, tras partir al encuentro del Señor el pasado viernes.

Sin duda alguna, el Padre Vílchez fue un valor zuliano por los innumerables eimborrables aportes que este sacerdote hizo al Zulia, muy especialmente al municipio San Francisco en donde fundó la Basílica menor, llamada por la feligresía: la Iglesia del Padre Vílchez.

En varias ocasiones quisimos rendirle honor en vida, al invitarlo al programa que desde la Gobernación transmitíamos todos los lunes en la noche por televisión y radio, como valor zuliano, pero debido a su delicado estado de salud no pudimos concretar ese agasajo; sin embargo, seguros estamos que él sabía sobre la huella que estaba dejando en cada uno de nosotros, del ejemplo a seguir en el que se convirtió para las generaciones de esta región.

Recuerdo con mucho cariño la última vez que vi y conversé con el Padre Vílchez; fue días antes del 7 de octubre del 2012. Mi hermano y amigo Henrique Capriles, lo visitamos y estuvimos hablando un largo rato sobre el futuro que queríamos para Venezuela, sobre el trabajo que hizo con las comunidades para dejar sembrado un legado que ha perdurado en el tiempo y que, seguro estoy, le daremos continuidad.

Ese día, aquel hombre de voz cálida, pero con una lucidez intacta, fue la última vez que nos dio la bendición en su humilde hogar donde nos recibió con mucho afecto y con un cafecito guayoyo.

Su pasión por la gaita, y la preocupación por la promoción de la cultura y la música entre niños y jóvenes, lo llevó a fundar conjuntos musicales como los Zagales de la Gaita, Las Espiguitas, Los Zagalines y San Francisco; en dónde se firmaron grandes y reconocidos gaiteros como Luis Germán Briceño, Magda Guerra y Daniel Méndez, entre otros.

Con Los Zagales de la Gaita traspasó la frontera de Venezuela y llevó nuestro género musical a Colombia, Perú, Panamá, EE.UU, Nicaragua.; países que disfrutaron de esa manera particular de interpretar nuestra música de esta agrupación. Hay quienes aseguran que su pasión por la gaita es uno de los mayores aportes que hizo a éste género.

Por más de 50 años fue párroco en San Francisco. Su entrega a Dios y al prójimo le valió el nombramiento del “capellán del Papa” en Venezuela; título conferido por Juan Pablo II; quien además le otorgó el título de Monseñor, en el 2006.

También se preocupó por la educación y el deporte; de allí que fue el fundador de la escuela y liceo San Francisco; y además conformó equipos de pequeñas ligas de béisbol. En varias ocasiones se le vio jugando básquet y béisbol.

El Padre Vílchez representa esa zulianidad de la cual estamos orgullosos. Su nombre estará siempre ligado a la gaita y la preservación de los valores que nos caracterizan como tierra.

Desde esta tribuna, me uno al dolor de familiares, amigos y feligresía de quien sin duda es un valor zuliano por los innumerables aportes que le hizo a la colectividad zuliana, muy especialmente a quienes viven en el municipio San Francisco. Su legado a favor del Zulia y de los zulianos será eterno.

En su honor, Padre Vílchez,

“Canción de bronce, misa de once
Palabra santa, que al alma imantan y en los confines Los Zagalines
sus gaitas cantan.
Alma de niño, canas de armiño
Visten su pelo, su piel fruncida,
Pero su vida, vibra de anhelo.