Publicado el 06 de dic de 2013 9:23 pm |

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Foto: Noticias24/ Archivo

(Caracas, 06 de diciembre-Noticias24).- Un nuevo Decreto de Inamovilidad laboral que comenzará a regir a partir del 1 de enero de año 2014, y que firmó en horas de la noche de este viernes el presidente de la República, Nicolás Maduro, ha levantado opiniones adversas a propósito de su alcance y beneficios, por ello Noticias24 Radio profundizó en este tema con dos expertos en materia laboral .

Por su parte, el dirigente de la Unión Nacional de Trabajadores, Eduardo Sánchez, respaldó el decreto de inamovilidad para el año 2014. “Es la herencia del presidente Hugo Chávez para proteger a la clase trabajadora del capitalismo, que se aprovecha de la explotación del trabajador, sino que crea campañas tendenciosas en contra de estas medidas.”.

Video: Noticias24, 06 de diciembre

Sánchez aspira que este decreto se firme con la crudeza del asunto, en función de proteger a los trabajadores. En su opinión es la clase trabajadora la más afectada en los últimos tres meses en medio de la “guerra económica”, puesto que “la patronal argumenta que los trabajadores son flojos, lo cual no es cierto, al contrario este decreto lo que impide que el patrón despida a su libre albedrío, pero ellos se acostumbraron en este país a disponer de la fuerza de trabajo“.

Considera que lo más importante de éste decreto, así como también de la Ley del Trabajo, es la libertad sindical, significando que antes cuando se pretendía organizarse en sindicato eso ya era objeto de despidos, al igual cuando se solicitaba algún beneficio, por lo que celebró esta medida. Sin embargo, admitió que tanto la empresa pública como privada continúa despidiendo a trabajadores, haciendo más cuesta arriba todo el proceso de reenganche.

“Lo más importante de éste decreto, así como también de la Ley del Trabajo es la libertad sindical”.

Según las cifras que aportó Sánchez más de tres mil trabajadores han sido despedidas e igual cantidad esperan ser reincorporados a su lugares de trabajo.

Avala la emisión de este decreto porque en su opinión “a los trabajadores hay que protegerlos de algún modo”, además según él la Ley del trabajo se quedó corta en cuando al tope de los beneficios como utilidades y prestaciones, celebración de las elecciones sindicales y a la estabilidad de los trabajadores.

“Como todo, la Ley y el decreto tiene su lado bueno y el malo. Lo ideal sería que los propios trabajadores puedan resolver sus asuntos sin necesidad que intervenga el Estado ni el patrono”.

Para Sánchez no basta con bajar los precios de electrodomésticos, sino que hay que se debe mejorar los preciso y el poder adquisitivo de los alimentos. “Nada se hace con ajustar el salario mínimo, si los precios de las necesidades básicas suben“.

La inamovilidad no está en sintonía con el mundo actual

La experta en derecho laboral y exministra del Trabajo, María Bernardoni recordó que la inamovilidad está siendo dictada anualmente y sucesivamente desde el año 2002, lo cual para ella resulta incomprensible, porque en la Ley Orgánica del Trabajo existe Inamovilidad absoluta para todos los trabajadores. “Pareciera que antes el presidente Hugo Chávez y ahora Nicolás Maduro han tratado de beneficiarse de la estabilidad de los trabajadores dictando un decreto anual, cuando Ley es suficientemente protectora en esta área”.

Video: Noticias24, 06 de diciembre de 2013

A su juicio, la principal aspiración de los trabajadores hoy en día es empleo estable, con buenos salarios y seguridad social. En este sentido, considera redundante la emisión de este decreto, porque la Ley ya tiene implícita la estabilidad laboral.

Criticó que los asuntos laborales relativos a la inamovilidad y los conflictos derivados de ella, son tratados por el Ministerio del Trabajo y no por los tribunales del trabajo, por eso es preciso fortalecer el ministerio para poder atender a las personas que se ven afectadas por el no cumplimiento de inamovilidad. “Lo que debería resolver en un mes, el ministerio se tarda hasta año y medio para tomar estas decisiones, y la inamovilidad se convierte en impunidad, y esto repercute en contra de la productividad de las empresas y del país”.

Acerca de los beneficios de este decreto, Bernardoni estima que no resulta beneficioso ni para el trabajador ni para el patrono, argumentado su planteamiento señalando que para que la inamovilidad pueda rendir sus frutos debe existir un ministerio, una inspectoría y tribunales que funcionaran con eficiencia, y en un período muy corto tanto patrono como trabajador sepan a que atenerse.

“La inamovilidad se convierte en impunidad y esto repercute en contra de la productividad de las empresas y del país”.

Por otro lado, aseguró que la inamovilidad no está en sintonía con el mundo actual, que es cambiante, dinámico y movible, por lo que se busca en todos los países del mundo se una economía que brinde suficientes empleos a los trabajadores, de modo que si pierde su empleo tengan otras ofertas, así como una seguridad social eficiente que brinde al trabajador algún tipo de indemnización mientras consigue otro trabajo.

Para la experta es evidente que este decreto tiene otro fin, más allá de defender a la clase trabajadora. “Es evidente que tiene una finalidad electoral, pero no creo que el trabajador venezolano se vaya a impactar por la noticia, porque estos decretos se emiten desde hace años y no ha dado resultados; lo que ha generado esto es impunidad e incumplimiento a la propia Ley del trabajo por parte de los trabajadores que se saben protegidos por unos decretos que impiden que le patrono aplique dentro de la empresa medidas disciplinarias que permitieran mejoras que se traduzcan en resultados empresariales”.

Tanto para la experta en derecho laboral y exministra del Trabajo María Bernardoni, como para el dirigente de la Unión Nacional de Trabajadores Eduardo Sánchez, el decreto de inamovilidad laboral para el año 2014 debería venir acompañado con otros beneficios, sobre todo lo relativo a la seguridad social. En este punto han coincidido los entrevistados, pues están claros que no basta ampara la estabilidad del puesto de trabajo, sino de la confianza jurídica y social.