Venezuela recuerda los 10 años de su primera fiesta vinotinto, el “Centenariazo”

Video: GradaDigital, 01 de abril de 2014

(Caracas, 01 de abril. Noticias24).- Un estadio Centenario vacío, reconocimiento de cancha. Fría brisa montevideana acompañada por la baja temperatura transmitida por el público uruguayo desde la llegada. Una charla intenta enfocar a los muchachos en la importancia del quinto lugar y del posible cuarto en la tabla y estabilizarlos en la euforia provocada por las victorias ante Colombia y Bolivia.

Este trabajo, ejercido por el psicólogo de la selección y garante del equilibrio mental de los seleccionados, Carlos Saúl Rodríguez, quizá se desvirtuó un poco gracias a las constantes “ofensas” de la prensa uruguaya para con los venezolanos, desmeritados de todas formas posibles ante su condición de “cenicienta” de Suramérica. Por lo cual Rodríguez optó por un plan b.

Periódico en mano (diario El País), fue poco lo que el experto tuvo que decir. Buscó la sección deportiva y en ella, ubicó un artículo referente al choque entre charrúas y llaneros, donde se hallaban las dos alineaciones. En el lado uruguayo, se leían nombres de la talla de Álvaro Recoba, Ernésto Chevantón y Diego Forlán. En el lado vinotinto, solo se podía leer la frase: “no existís”.

Al contrario de estabilizar, la descarga de emociones de los dirigidos por Richard Páez fue insostenible. Y así saltaron al gramado. Con un ímpetu indomable que se transformó en reivindicación, en amor propio y en un grito alzado de una patria que no permitiría más que su nombre fuera pisoteado por ningún seleccionado en el futuro.

Venezuela formó su once inicial con todos los “caballos”, destacando la presencia del tridente de zurdos que caracterizaba a las formaciones de Páez: Gilberto Angelucci debajo de los tres palos, vería de frente a una línea de cuatro con Luis Vallenilla Pacheco por la izquierda, José Manuel Rey y Alejandro Cichero en la zaga central y Jonay Hernández por el lateral derecho; Luis “Pájaro” Vera y Leopoldo Jiménez haciendo el doble pivote; Gabriel Urdaneta, Juan Arango y Ricardo David Páez en la mitad del campo y Alexander “Pequeño” Rondón como punta de lanza.

“Para lapidar la situación, apareció el omnipresente, la figura de esta selección y el actual capitán, Juan Arango, que luego de una gran jugada del “turbo” González, recibió un centro que a trompicones mando al fondo de las redes para el 0:3 definitivo”

Por su parte, los de Juan Ramón Carrasco, saltarían a la cancha con Gustavo Munúa en el arco, una línea de tres con Gonzálo Sorondo como último hombre acompañado de Darío Rodríguez y Diego López, Martín Liguera, Marcelo “pato” Sosa, Richard Nuñez y Álvaro Recoba en el mediocentro y un tridente de ataque compuesto por Chevantón, Diego Forlán y Germán Hornos.

Uruguay mostró una formación ultra ofensiva para llenarle el saco de goles a los “lanceros” de un Richard Páez que tendría que ver el partido desde las gradas por una expulsión. Napoleón Centeno se hizo cargo de los venezolanos, siempre de la mano de Páez que se comunicaba a través de un radio de onda corta.

40.000 espectadores buscaban ahogar a los nacionales sin éxito, al encontrarse con un equipo que con un genial trabajo de sus tres zurdos, supo mantener la posesión del balón. Justamente uno de estos, Gabriel Urdaneta a los 19 minutos, abrió el marcador con un disparo desde fuera del área ante la mirada atónita de los asistentes.

Uruguay se recompuso, logrando una importante reacción para tratar de hacer respetar su patio. Álvaro Recoba estrellaba un tiro libre en el travesaño de Angelucci al minuto 30 y un disparo desde el borde del área de Darío Rodríguez que pegó en uno de los palos, le recordaban a Venezuela la condición de bicampeón mundial de los celestes.

Fue Héctor González (entró de recambio al minuto 61) el que aumentaría la pizarra para Venezuela. Un ataque que comenzó en los pies del propio González, que tocó para Jiménez, propuso un contragolpe mortal tras un pase al hueco para Alexander Rondón. El “pequeño” altruistamente combinó con el “turbo” para poner el 0:2 para los visitantes a los 67 minutos.

“Venezuela no pudo lograr el objetivo, al caer en la penúltima fecha por 0-1 contra Paraguay en Maracaibo. Sin embargo, más importante que esto, la Vinotinto logró un reconocimiento internacional, se ganó respeto, se ganó esperanza”

Ya los gritos, silbidos y abucheos inundaban las instalaciones del Centenario de Montevideo, cuyos aficionados comenzaron a burlarse de los de Carrasco. Los “ooooleeeee” se escuchaban con más insistencia cada vez que los venezolanos trasladaban el balón o esquivaban a un rival. Para lapidar la situación, apareció el omnipresente, la figura de esta selección y el actual capitán, Juan Arango, que luego de una gran jugada del “turbo” González, recibió un centro que a trompicones mando al fondo de las redes para el 0:3 definitivo.

Los periódicos locales tuvieron que guardar su titular (previamente preparado en muchos de los casos) del primero de abril para otra ocasión, porque fueron los criollos los que dieron la campanada.

Venezuela, con esa victoria, se colocó en el cuarto puesto, sólo superada por Brasil, Argentina y Paraguay (este último por diferencia de goles), siendo ésta la primera vez que un seleccionado de mayores se ubica en esta posición en su historia. También se colocaron con saldo 0 entre los goles anotados y recibidos (en toda su historia siempre había sido negativo) y fue el detonante del despido de Juan Manuel Carrasco como técnico de Uruguay.

A partir de este encuentro, la Vinotinto fue perdiendo algo de empuje, a pesar de conseguir hechos importantes en el restante de la eliminatoria: un 0-0 ante Perú en Lima, por primera vez se marcaron dos goles a los brasileños en un mismo juego (2-5 de Brasil en Maracaibo), se estrenó el grito de gol ante Argentina de visitante (derrota 3-2 en Buenos Aires) y sendas victorias de locales ante Perú y Ecuador.

Venezuela no pudo lograr el objetivo, al caer en la penúltima fecha por 0-1 contra Paraguay en Maracaibo. Se subió una posición con respecto a la eliminatoria anterior, finalizando en el octavo puesto con 18 puntos por encima de Perú y Bolivia. Sin embargo, más importante que esto, la Vinotinto logró un reconocimiento internacional, se ganó respeto, se ganó esperanza.

“Querían apabullarnos, provocaban, querían buscar el despertar de nosotros, la rabia. Mañana se escribe con los pies y tú con los pies pones 0-3 y esa tinta que se pone con los pies es imborrable. Con esto la gente se limpia (periódico) pero con esto quedaron marcados los uruguayos por toda su vida. Pudimos con una selección con menos recursos, en un momento histórico de presión. Si pudimos antes, podemos ahora”, Carlos Saúl Rodríguez.

Por José Luis Altuve / Noticias24

Foto: EFE