Publicado el 18 de feb de 2012 10:11 pm |

  comentarios

Foto: Prensa Presidencial

(CARACAS, 18 febrero 2012 – AFP) – Burgués, apátrida y cerdo: el mandatario venezolano, Hugo Chávez, no ha ahorrado epítetos para descalificar a su rival en los comicios presidenciales, Henrique Capriles Radonski, una estrategia que, según analistas, busca provocar la confrontación y minar la opción opositora.

Esta semana, Chávez acusó a Capriles Radonski, a quien no ha mencionado por su nombre, de encarnar a la burguesía, el imperialismo y el capitalismo, y de buscar imitarle sin éxito con un discurso de inclusión social que tacha de “hipócrita”.

En un encendido discurso en cadena de radio y televisión, el presidente venezolano llamó además el jueves “majunche (poca cosa) y “cochino” (cerdo) al candidato rival, que triunfó el domingo pasado en las primarias organizadas por la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática en las que participaron mas de tres millones de personas, superando todas las expectativas.

Acuñar calificativos a sus rivales es una costumbre para Chávez, de 57 años de edad, desde que ganó sus primeros comicios en 1998.

“Repite lo que en el pasado le dio resultados, llevar a la oposición a su terreno; quiere volver la campaña en un torneo entre dos machos criollos, no analizar su obra de gobierno”, señaló el columnista Fausto Masó este sábado en el diario El Nacional, crítico con el gobierno.

Según este analista, “el gobierno ha orquestado una campaña para desestabilizar a Capriles”, quien hasta el momento no ha respondido a los señalamientos y mantiene que él fue electo por los opositores “para resolver los problemas de Venezuela” y no para “pelear”.

El candidato opositor “no ha eludido la confrontación, pero no la ha dado en los términos en los que desearía el encuadre chavista: lugares comunes, clichés ideológicos, irrespeto, vulgaridad, insulto y violencia”, señaló el experto en comunicación política, Pablo Antillano.

Capriles, de 39 años y gobernador del segundo Estado más rico y poblado, Miranda (norte), obtuvo 1,9 millones de votos en las primarias para designar al candidato opositor que se enfrentará a Chavez en las elecciones del 7 de octubre.

Para el analista Luis Vicente León, director de la encuestadora Datanálisis, el uso de sobrenombres le permite a Chávez, “atacar al adversario sin posicionar su nombre, calificarlo despectivamente y aprovechar el humor”.

De acuerdo a Luis Vicente León, el uso de sobrenombres le permite a Chávez atacar a su rival sin posicionar su nombre

Los especialistas coinciden en que el tono encendido responde a una táctica política para desmeritar el triunfo de Capriles y romper el mensaje del candidato, que promueve la “unidad” de todos los venezolanos para superar la elevada pugnacidad política en el país.

“Acá hay dos opciones: Allá ellos, la burguesía y su proyecto contrarevolucionario y apátrida, (…) y acá estamos nosotros, nuestro proyecto es la patria”, dijo Chávez, quien asegura que si la oposición llega al poder sería una “garantía de guerra y de violencia”.

A juicio de León, Chávez explota el miedo y el caos y le envía a los electores el mensaje de que votar en su contra equivaldría a perder dos cosas: los programas sociales gubernamentales y la paz del país.

“La parte más peligrosa para Chávez del discurso Capriles es la de unidad nacional, integración y respeto”, así que el mandatario “va a disparar todo lo que pueda para provocar” la confrontación, afirmó este experto.

Tras su triunfo en las primarias, los disparos contra el gobernador tampoco han cesado desde los medios estatales.

Un programa de la televisora estatal VTV se hizo eco de una acusación -extraida de una presunta acta policial- contra el candidato por practicar “sexo oral” en un auto con un hombre.

Además, un artículo en el sitio web de la Radio Nacional de Venezuela calificó a Capriles Radonski, un descendiente de judíos polacos que escaparon de los nazis, de estar vinculado a la “burguesía sionista y pertenecer a una “secta paramilitar y fascista”.

En respuesta, el centro judio Simon Wiesenthal, pidió a Chávez “intervenir personalmente contra esos ataques antisemitas”, y aseguró que no hacerlo “representaría un estímulo al racismo”, según un comunicado.

Para el sociólogo Ignacio Ávalos, Chávez, que se denomina “radicalmente de izquierda”, busca también evitar perder su liderazgo en la lucha social que permitió su ascenso al poder hace 13 años, ante la crisis de los viejos partidos.

Chávez “no ha cesado en recordarle a Capriles que el discuro social es chavista”, dijo Ávalos a la AFP.

Según la encuestadora Consultores 21, el apoyo a Chávez se incrementa en la clase de mayor pobreza, pero pierde terreno en todos los demás sectores, mientras que Capriles crece en todas las categorías.