Colombia denunció por primera vez que enfrenta el riesgo de una agresión militar externa y reconoció que comenzó a preparar una estrategia de disuasión mínina para defender su soberanía, que podría afectar su lucha doméstica contra la guerrilla y el narcotráfico.

Foto: EFE/Leonardo Muñoz

El ministro de Defensa, Gabriel Silva, admitió que el país tiene “vulnerabilidades serias frente a eventuales agresiones externas” en momentos en que Colombia enfrenta una crisis diplomática con Venezuela, país al que señaló implícitamente como responsable del riesgo de agresión.

“No se trata de prepararse para una agresión, se trata de prepararse para evitarla. Y quiero insistir en eso: nos estamos preparando para evitar una agresión”, dijo Silva en una entrevista publicada el domingo por el diario El Tiempo.

“No entraremos jamás en una carrera armamentista. Tenemos un proceso de construcción de una capacidad disuasiva, para que todos lo consideren muy bien y sepan los riesgos de una agresión”, explicó el funcionario.

Colombia enfrenta un conflicto interno de más de 45 años en el que las Fuerzas Armadas del Estado combaten a la guerrilla izquierdista y grupos armados ilegales conformados por antiguos paramilitares de ultraderecha vinculados con el narcotráfico.

El presidente colombiano, Alvaro Uribe, impulsa desde que asumió el poder, en el 2002, una ofensiva militar contra la guerrilla a la que obligó a un repliegue estratégico en apartadas zonas montañosas y selváticas, y que debilitó con la muerte de importantes comandantes en bombardeos, así como con la deserción de miles de combatientes.

Silva admitió temor de que la lucha contra la guerrilla y otros grupos armados vinculados con el narcotráfico pierda contundencia y eficiencia por implementar un plan de defensa ante una eventual agresión externa.

“Mi principal angustia es que, por los riesgos de eventuales agresiones externas, nos olvidemos de que todavía nos falta concluir la tarea en los temas internos. No hemos llegado al final. Todavía nos falta camino por recorrer para consolidar la política de seguridad democrática”, afirmó.

CRITICAS A VENEZUELA

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, compró en los últimos años más de 4.000 millones de dólares en armas rusas, incluyendo fusiles y 24 jets de combate Sukhoi.

Más recientemente, Rusia le otorgó un financiamiento por 2.200 millones de dólares para la compra de 92 tanques T-72 y un avanzado sistema de misiles antiaéreos S-300.

Silva calificó como una actitud ofensiva la decisión de Venezuela de invertir miles de millones de dólares en armas cuando su gente está llena de necesidades, pero insistió en que Colombia no va a entrar en una carrera armamentista.

El ministro reveló que por primera vez desde la guerra con Perú, entre 1932 y 1933, a Colombia le toca contemplar la posibilidad de una agresión externa.

“Eso no existía antes. Hay que pensar en eso. Colombia no estaba acostumbrada a contemplar esa eventualidad en el diseño de su política exterior o en su estrategia de defensa. Infortunadamente, nos ha tocado meter esa variable en el mapa. Hay el riesgo de una agresión externa“, afirmó.

La actual crisis con Venezuela comenzó en julio cuando Colombia anunció que firmaría un acuerdo con Washington que permite a militares de Estados Unidos usar siete bases en su territorio para realizar operaciones contra el narcotráfico y el terrorismo.

La disputa diplomática de Bogotá y Caracas es considerada como la peor desde 1987 cuando los dos países, que comparten una frontera terrestre de 2.219 kilómetros, estuvieron al borde de una guerra después de que un barco de combate de Colombia fue interceptado por la Armada de Venezuela en una zona marítima bajo disputa limítrofe.

Chávez, el más fuerte crítico de Washington en la región, denunció la supuesta intención de Estados Unidos de instalar una plataforma desde Colombia para invadir su país.

Durante la disputa diplomática, que ha afectado el comercio binacional, se han registrado asesinatos de colombianos en territorio venezolano, acusaciones de espionaje, detenciones de efectivos de las Fuerzas de seguridad de los dos países y la destrucción de puentes artesanales en la frontera binacional.

Con información de Reuters

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