El ex-Presidente Rafael Caldera acaba de publicar su más reciente libro repleto de confidencias de su último gobierno. Su hijo Juan José habla hoy, en el diario Notitarde, sobre el libro y cuenta quienes pidieron la liberación de Hugo Chávez tras el golpe del 4-F.

De Carabobo a Punto Fijo, Los Causahabientes: es el libro más reciente del expresidente Rafael Caldera, un resumen del origen de la historia de la democracia en Venezuela. Contada de primera mano por uno de los actores principales. El libro que cuenta las condiciones difíciles de su segundo gobierno y explica el porqué del sobreseimiento de Hugo Chávez y la imposibilidad de realizar la constituyente.

Para conversar sobre el libro y la vida de Rafael Caldera, Luis Manuel de Lima conversó, para el diario Notitarde, con su hijo Juan José Caldera que lo acompañó en su última gestión como parlamentario y coordinador de la organización política Convergencia.

- ¿Por qué Chávez es sobreseído?

JJC- Después del golpe del 4 de febrero de 1992 el país en lugar de pedir la cabeza de los golpistas más bien censuró a Morales Bello que fue quien expresó en el Congreso: “Mueran los golpistas”. Eso significó para Morales Bello su lapida en su carrera política. En cambio el país se sintió interpretado por el discurso de Rafael Caldera en el Congreso que por supuesto censuraba el golpe pero intentó dar una explicación y exigir a la dirigencia política el porqué era necesaria la rectificación. La figura de Chávez tuvo desde el primer momento una gran simpatía y desde el primer momento se comenzó a solicitar una amnistía.

- ¿Cuáles fueron las peticiones más importantes en ese sentido?

JJC- Bueno se produjeron muchas manifestaciones pidiendo la libertad de Chávez y los demás. En la esfera política de gran importancia, por ejemplo, se pedía una amnistía. A dos meses del 4 de febrero, el 27 de abril, salieron en la prensa nacional dos trabajos, uno donde el ministro de la Defensa de Carlos Andrés Pérez había ido al cuartel San Carlos a visitar a los líderes golpistas y que al salir prometió abogar por su libertad si daban manifestaciones de rectificación.

Pero ese mismo día en El Nacional, aparece una carta del gobernador Oswaldo Alvarez Paz que fue detenido en su residencia por Arias Cárdenas, donde dice reconocer la rectitud de sus intenciones y aboga por su libertad. Otros políticos como Claudio Fermín y Andrés Velásquez, candidatos presidenciales, hacían campaña con la salida en libertad de los militares que participaron en las intentonas golpistas de febrero y noviembre de 1992. Pero mientras todo esto ocurría el propio gobierno de Pérez y luego el gobierno provisional de Ramón J. Velásquez puso en libertad a la mayoría de los oficiales comprometidos en el golpe, no a los de más alto rango. Cuando Caldera asume la presidencia de la República tiene una clara conciencia de que el país reclamaba una nueva pacificación.

El país estaba sobre un polvorín nadie creía que la democracia podía sobrevivir y el epicentro eran las Fuerzas Armadas. Hay que ver cómo las Fuerzas Armadas pacificaron con medidas impresionantes la remoción de todo el alto mando militar. Y entre ellas completó el proceso de la salida de prisión de los altos oficiales como Chávez, que no habían sido procesados. Incluso estaban convictos y confesos, Chávez asume su responsabilidad y estando sometido a juicio militar no fue procesado ni condenado. De manera que Caldera entendía que había que devolverle al país un clima de paz y tranquilidad para poderlos sacar adelante.

- ¿Cuáles eran los retos de ese momento apartándonos del tema militar y político?

JJC- Hay que recordar las condiciones difíciles en las que se recibe el gobierno con la crisis de los bancos, los procesos al expresidente Pérez y otros de corrupción que conmovieron al país.

El logra que en los cinco años de su segundo gobierno, no hubiera conato militar, hubo centenares de manifestaciones pero no hubo un muerto, solamente la gente se acuerda del caso del astrólogo que estuvo veinticuatro horas detenido en la DISIP por averiguación porque presagiaba la muerte del Presidente.

- Había mucha presión para la salida de los militares donde participaron muchos que hoy lo adversan.

JJC- Era necesario que Chávez se beneficiara de esas medidas si fue el único, si como él dice fue el primero que se rindió y además fue quien intervino para que los demás se rindieran. Además en ese momento quien pensaba que tenía en su futuro político la posibilidad de llegar a ser Jefe del Estado. Ni siquiera Piñerúa Ordaz que fue uno de los pocos que se opuso a la medida. Jamás habló de esa posibilidad política.

En cambio mucha gente habló y escribió para que fueran amnistiados, tantos que la mayoría hoy lo adversan. Por ejemplo, Patricia Poleo escribió una carta pública el mismo día que Caldera toma posesión, hablando de Hugo Chávez con un afecto inmenso y se refería a Caldera para decir que: “Seguro Caldera te pondría en libertad y yo como mujer venezolana se lo agradeceré”. Al otro día sale un artículo de Jorge Olavarría pidiendo lo mismo. El día que Chávez sale de prisión hace una rueda de prensa en el Ateneo de Caracas y quien le acompañaba era Carmen Ramia, la esposa de Miguel Enrique Otero. Había todo un ambiente para la liberación de Chávez que Olavarría en su momento catalogó de: “arrolladora corriente de opinión”.

– ¿Por qué entonces quieren culpar a Caldera cuando muchos participaron o se quedaron callados?

JJC- Bueno, hay una anécdota que me cuenta mi padre que una señora se le acercó entrando a una clínica de Caracas y le reclamó: “Usted es el culpable, Presidente”. Y él le dijo: “¿por qué, si yo no voté por Chávez?”. Cuántos votaron por Chávez, ayudaron y dirigieron la campaña de Chávez, lograron posiciones públicas con Chávez y hoy lo adversan a muerte y resulta que ellos no son responsables, el responsable es Caldera que lo que hizo fue ponerlo en libertad como parte de una política de pacificación que la historia tendrá que reconocerle. Y también lo que dijo en su último mensaje a la nación como presidente constitucional: “En mis manos no se perdió la República” que era lo mismo que había dicho cuando recibió el gobierno: “En mis manos no se perderá la República”. Tanto sobrevivió que todavía hoy estamos luchando por defenderla.

- El pueblo en algún momento pedía a Caldera que cerrara el Congreso, ¿por qué no lo hizo?

JJC- Hubo mucha gente que le pidió que diera el calderazo pero una vez más, como toda su vida ha sido Rafael Caldera un hombre de leyes, de principios, respetuoso del estado de derecho que sabe que por encima de cualquier contingencia, lo perdurable es la defensa de los deberes fundamentales.

- ¿Por qué no se hizo la constituyente y se dejó que Chávez heredara esa responsabilidad?

JJC- Esa reforma de la que él formaba parte no llegó a aprobarse, se hicieron las dos discusiones en la Cámara de Diputados y la primera en el Senado, todo en el anterior gobierno y quedó pendiente la segunda discusión. Cuando ya éramos gobierno propuse en el Congreso que se continuara la discusión de la reforma y eso hubiera dejado sin bandera a Hugo Chávez pero se negó esa posibilidad y dijeron que había que comenzar de cero. Acción Democrática, COPEI y el MAS se opusieron.

- ¿Por qué usted cree que deba leerse este libro?

JJC- Ese libro es la visión de la historia de Venezuela, un compendio presentado nada menos que por un hombre que le correspondió jugar un papel protagónico en Venezuela, al punto que dirigió el país dos veces, electo mediante el voto popular que es algo excepcional en la política y la historia de Venezuela. No es sólo el enfoque histórico, académico, intelectual, es el de un político de primera línea.

Especialmente al periodo que corresponde la democracia venezolana. Caldera jugó un papel estelar durante esta etapa y en el libro se recoge muy bien el balance de lo que ha logrado la democracia para el país con todas las críticas que se le puedan hacer a ese periodo. La obra resume el logro fundamental de los últimos cuarenta años donde el autor dice: en estos cuarenta años el pueblo de Venezuela se acostumbró a vivir en libertad quien pretende desconocer eso está condenado al fracaso. Estas palabras son como una premonición para quienes tengan propósitos totalitarios. Y el resultado del referendo de diciembre pasado refuerza ese espíritu libertario de nuestro pueblo que no está dispuesto a sacrificar esa condición a cambio de nada. El libro además está escrito para todos, incluso sus adversarios y quienes quieran conocer la idiosincrasia del venezolano.

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